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《Emma》

Desde el incidente con Connor no he vuelto a hablarle, ni siquiera lo he visto. A veces me asomo al jardín, justo donde da la ventana de su habitación, pero siempre está cubierta con una cortina. Y aunque no lo admita, me preocupa. Sus palabras, sus sentimientos… y lo tonta que fui al huir, en lugar de quedarme y enfrentarlo.

Ahora intento distraerme. Estoy recostada en mi cama, con un libro entre las manos, aunque mis pensamientos siguen girando en torno a él. Fui dura, sí, pero él también se comportó como alguien posesivo, celoso, casi obsesivo. Demasiado dominante para mi gusto. Aun así, necesito una explicación, necesito entender qué pasa realmente.

—Manita, ya me enteré de todo. —Mack entra a la habitación sin pedir permiso, aprovechando que dejé la puerta entreabierta. Me arrebata el libro de un tirón y lo deja fuera de mi alcance. Luego se sienta en la cama, mirándome con cara de interrogatorio—. Vamos, confiesa. Los rumores vuelan, y lo de tu vecino ya es tema de conversación. Siempre supe que lo tenías como perrito faldero siguiéndote por todos lados.

Me mordí el labio. Tal vez tenga razón. Nunca me detuve a analizar su actitud con detalle, ni a ver la manera en que siempre estaba ahí. Y aun así, no puedo evitar sentirme culpable por juzgarlo tan mal.

—Mack, ¿tú crees que sea verdad? No sé… viniendo de mí se siente extraño. Estoy confundida, tengo mil preguntas sin respuesta. —Me incorporé en la cama, quedando frente a ella, esperando que me entendiera.

—Emma, eres increíble. ¿Qué chico no querría estar contigo? —me sonrió con complicidad—. Eres preciosa de pies a cabeza, y lo mejor es que Connor lo sabe. Pero tú misma dijiste que no sientes nada por él. Entonces lo mejor es que seas clara, que le digas la verdad de una vez, y así evitas que esto se convierta en un problema mayor.

—Sí, pero… —solté un suspiro—. Ese día fue distinto, como si fuera otra persona. Todo pasó muy rápido. Lo peor fue que golpeó a un chico que solo hablaba conmigo. Y no ha sido la primera vez que lo hace, lo ha repetido otras veces. Eso no está bien.

Recordarlo me hace sentir incómoda. Connor mostró un lado violento, celoso, capaz de armar un escándalo por una simple charla.

—¿Y ya hablaste con él de eso? —insistió Mack—. Tienen que hablar con sinceridad, poner las cartas sobre la mesa. Él puede ser lindo y encantador, sí, pero lo que está haciendo está mal. Si no cambia, lo único que conseguirá es que te alejes más.

Tenía razón. Debía enfrentar la situación con firmeza. Connor era intenso, a veces insoportable, pero también tenía un lado vulnerable que nadie veía. Sin embargo, yo no estaba dispuesta a escarbar tan hondo.

—Olvidemos eso por hoy. Vamos de compras, ¿sí? —propuso de pronto con una sonrisa traviesa, y sus ojos brillaron como los de una niña frente a una dulcería—. El chico de la caja en la tienda está guapísimo… y además la ropa está divina.

—Siempre tan ojo alegre —reí, negando con la cabeza.

—¿Y para qué mentir? Claro que lo soy. —Se encogió de hombros orgullosamente.

—Está bien, iré. Pero solo porque mi mamá me pidió comprar víveres. No puedo tardar mucho, aún tengo clases pendientes. —Me levanté, tomé el picaporte y le hice una seña—. ¿Vamos?

Ella asintió y salió primero. Suspiré suavemente antes de seguirla.

[...]

—¡Mira este top rojo! Está hermoso, ¿o no? —Mack lo levantó entusiasmada, esperando mi aprobación.

—Sí, te queda muy de tu estilo. —Le devolví una sonrisa ligera.

Pero mi mente estaba en otra parte. Por más que intentara concentrarme en la ropa, el nombre de Connor volvía una y otra vez.

—¿Emma? ¿Todo bien? —Mack me observaba con atención, esperando una respuesta.

—Ah… es que estaba pensando. ¿Conoces a un chico llamado Luke? —pregunté al fin.

Ella arqueó una ceja.

—¿Luke? ¿Ese Luke? Claro que lo conozco. Es el mismo con el que Connor se peleó en la fiesta. Él salió diciendo que dejó a Connor mucho peor, que fue el héroe de la noche… pero todos sabemos que exageró.

¿Exageró? Yo lo recordaba distinto. Luke había sido amable conmigo, no parecía un mentiroso.

—Hablé con él, y me pareció agradable. Pero sí, estuvo mal inventar cosas. Al final fue Connor quien empezó todo.

Recordar esa escena todavía me incomoda. Lo que hizo Connor fue innecesario, ridículo, totalmente fuera de lugar.

Mack fue a la caja para pagar su ropa, mientras yo me quedé esperándola en la entrada de la tienda. Observaba a mi alrededor, intentando despejar mi mente.

—¿Emma, eres tú? —La voz me sorprendió. Giré la cabeza y lo vi.

—¿Luke? Hola… —tragué saliva, nerviosa. —Estoy de compras con mi amiga, nada más.

Él se acercó con esa sonrisa cálida que iluminaba su rostro.

—Quiero disculparme por lo de la fiesta, por no haberte defendido de ese idiota. Y… para compensarlo, quiero invitarte a salir. ¿Qué dices?

Su voz era suave, sus dientes perfectamente alineados y esos pequeños colmillos le daban un aire adorable. Irradiaba una energía que me hacía sentir tranquila… y, al mismo tiempo, en alerta.

—Lo pensaré. —Respondí con una sonrisa breve—. Y no te preocupes, Connor siempre es así. Tengo que dejarle en claro que debe parar. Al final… solo somos vecinos. Él es quien confunde las cosas.

Luke inclinó la cabeza y sus ojos azules brillaron con decisión.

—Entonces yo te protegeré de ese idiota, lo prometo.

<< Pero algunas promesas no llegan a cumplirse. >>

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Solo Quiero Que Me Ames.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora