Connor
El aeropuerto siempre le había parecido un lugar extraño.
Era un sitio donde el tiempo parecía comportarse de forma distinta. Para algunos significaba el comienzo de una aventura; para otros, el final de una etapa. Había abrazos que nacían con la promesa de un reencuentro y despedidas que llevaban el amargo sabor de un "tal vez nunca más".
Connor permanecía inmóvil frente al enorme ventanal de la terminal. Más allá del cristal, un avión comenzaba a rodar lentamente por la pista mientras el cielo gris anunciaba una lluvia que todavía no terminaba de decidirse a caer.
Entre sus manos sostenía un vaso de café que ya estaba completamente frío.
Ni siquiera recordaba cuándo había dejado de beberlo.
Su mente estaba demasiado lejos.
Demasiado ocupada.
Demasiado cansada.
Los últimos días habían sido un caos silencioso. Desde la gala benéfica no había vuelto a acercarse a Emma. Había evitado cruzársela incluso cuando sabía exactamente dónde encontrarla. Cada vez que estaba a punto de hacerlo, la imagen de Luke aparecía en su cabeza como una advertencia.
Mantente lejos.
Era la única forma de mantenerla a salvo.
O al menos eso intentaba convencerse.
-Sigues poniendo esa cara de funeral.
La voz familiar consiguió arrancarlo de sus pensamientos.
Connor giró apenas el rostro.
Charlie caminaba hacia él con una mochila colgada de un hombro y un abrigo gris demasiado grande que le llegaba casi hasta las rodillas. Su cabello se movía ligeramente con la corriente del aire acondicionado y, como siempre, llevaba esa expresión tranquila de quien parecía capaz de encontrar humor incluso en los peores momentos.
Había algo reconfortante en verla.
Como si durante unos minutos el mundo pudiera dejar de pesar.
Connor dejó escapar una pequeña sonrisa.
-No hago ninguna cara.
Charlie arqueó una ceja.
-Connor...
Se detuvo frente a él y cruzó los brazos.
-Te conozco desde que teníamos doce años.
Hizo una breve pausa antes de sonreír con ternura.
-Cuando haces esa expresión significa que estás intentando resolver un problema imposible.
Connor desvió la mirada hacia los aviones.
Los motores comenzaron a rugir a lo lejos.
-Tal vez lo sea.
El silencio que siguió no resultó incómodo.
Nunca lo era entre ellos.
No necesitaban llenar cada espacio con palabras. Después de tantos años de amistad, habían aprendido que algunas conversaciones también podían sostenerse simplemente compartiendo el mismo silencio.
Charlie ocupó el asiento junto a él.
Durante unos segundos ambos contemplaron la pista mientras un avión desaparecía lentamente entre las nubes.
Entonces habló.
-¿Es por Emma?
Connor no respondió.
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Solo Quiero Que Me Ames.
Non-Fiction《Una oportunidad, no hay más nada que decir...solo una.》 Mientras tanto, él seguía intentándolo, pequeño gesto tras pequeño gesto, sin rendirse. Sabía que debía tener paciencia. En su interior, creía que un día ella permitiría que su amor llegara a...
