Nana continuó llorando mientras se sostenía a las piernas de Takato. Él acarició su cabeza, tratando de calmarla. Entonces miró hacia el reloj, realizando que sólo les quedaba una hora antes de que Chunta regresara.
Mordió su labio inferior, tratando de mantenerse firme y no derrumbarse frente a Nana. Necesitaba un adulto fuerte que cuidara de ella, y como demonios haría lo mejor que pudiera.
— Todo va a estar bien- dijo con una sonrisa, el tipo que hacía cuando actuaba. Nana vio a través de esto, negando su cabeza con más sollozos.
— Encontraremos una salida.
Es lo que dijo, pero sabía mejor que nadie que no había escape. Había intentado hasta lo imposible, desde salir por los ductos de aire a romper las ventanas o forzando la cerradura. La mentira piadosa pareció calmarla, lo cual era suficiente. Ahora todo lo que debía hacer era pensar. Tenía una hora, lo cual no era mucho, pero lo intentaría. Por Nana.
Una vez salió por la puerta, suspiró profundamente. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué actuaba tan inmaduro?
No quería seguir lastimándolo, pero ahí estábamos repitiendo sus mismos errores. Sacó la caja de mentas de su bolsillo y metió algunas a su boca, mascando.
Odiaba la forma en que la miraba, protegiéndola de él. No quería que mirara a nadie más, y saber eso lo volvía loco. ¿Debía sacarle los ojos? Su mente era un desastre.
Quería volver y decirle que era solo una broma inofensiva, pero la imagen mental de Takato llorando sobre su cadáver, cubierto de su sangre... le provocó escalofríos en la columna vertebral. Ah, ¿qué haría Takato en una situación así? ¿Se derrumbaría o buscaría una salida?
— ¿Dónde está?
Una voz en el pasillo llamó su atención, sacándolo de sus pensamientos hambrientos. Sonrió. Sabía que estaría allí tarde o temprano.
Chunta agitó su mano fingiendo ignorancia, lo que solo alimentó la ira de Sasaki. Dió un paso más cerca, preguntándole nuevamente por Nana. Ah, qué molesto, hacía que le dieran ganas de jugar con él.
—Está muerta- respondió con indiferencia, todavía sonriendo. Aunque sabía que debía detenerse, no quería hacerlo.
Sasaki apretó sus puños, temblando.
— ¿Dónde está?- preguntó nuevamente, con una mirada desesperada en su rostro.
— Ya te dije- contestó, cerrando sus ojos- está muer-
Sasaki saltó sobre él antes de que pudiera repetirse a sí mismo, tirándolo contra el piso. Empezó a golpearlo una y otra vez, haciendo la misma pregunta tras cada golpe. Aún así los ojos de Chunta siguieron indiferentes, tomando los golpes sin pelear para atrás. Una vez Sasaki se cansó, respirando pesadamente, sonrió con un deje de inocencia, el brillo sadistico de sus ojos delatando su verdadera personalidad.
— Lloró y gimió como un pequeño cerdito. Fue una buena escena.
Sasaki frunció el ceño, sabiendo que sólo intentaba meterse en su cabeza. Estaba jugando con él, y aún así su voz dominaba su mente, contaminando sus pensamientos y racionamiento.
— Estás mintiendo- contestó, un leve temblor en su voz- estás mintiendo.
— Digo la verdad- fue todo lo que contestó. Se quejó, sintiendo su cachete comenzar a inflamarse. Después de todo había sido una buena paliza, aunque no era nada para él. Lo disfrutaba, de hecho. Al menos sacaba sus pensamientos de Takato por un momento.
ESTÁS LEYENDO
Carnal Instinct
FanfictionTakato Saijo, el hombre más deseado número 2, despierta en medio de un apartamento que no reconoce, desnudo, esposado, y con una pierna rota. El monstruo que lo retiene como su prisionero no lo dejará escapar, sometiéndolo a distintos tipos de tortu...
