Al día siguiente me desperté con cierta preocupación, ya que anoche cuando llegué Zack no se encontraba en casa. Se fue del bar sin despedirse y mantuvo su celular apagado toda la noche.
Tenía miedo de que algo malo le hubiese sucedido...
Después de arreglarme me dirigí a la cocina para preparar mi desayuno; pero, al llegar allí, me encontré con algo inesperado o, mejor dicho, con alguien...
—¿Qué haces aquí? —indagué, confundida y ligeramente descortés.
—Hola —saludó amablemente una de las chicas que estaba anoche en el bar, concretamente la del cabello castaño y rostro angelical—. No sabía que vivías con Zack...
Era la chica que estaba interesada en él...
—Sí, así es... —respondí con una sonrisa forzada—. Él... ¿te trajo? —pregunté con temor de escuchar la respuesta.
—Sí, pasé la noche aquí —contestó y yo sentí como si un balde de agua fría me hubiese caído encima.
—Entiendo... ¿Ya desayunaste? —indagué, forzando la sonrisa nuevamente en un débil intento por fingir que todo estaba bien. Ella, por su parte, se limitó a negar con la cabeza a modo de respuesta.
No mentiré.
¿Estaba celosa? Sí.
¿Me sentía dolida? También.
¿Quería que aquella desconocida de rostro adorable desapareciera de mi vista? Obviamente.
Pero no podía maltratarla. Ella no tenía culpa alguna, así que debía ser amable.
—Por cierto, olvidé presentarme. Soy Bonnie —dijo con una sonrisa.
—Es un placer. Yo soy Phoebe —respondí con el mismo tono aflable.
—Lo sé. Caleb habló mucho de ti anoche —comentó mientras yo servía jugo en dos vasos.
—¿Ah, sí? ¿Y Zack? —indagué con curiosidad, ofreciéndole la bebida.
—Gracias —emitió al recibir su jugo—. Pues... Zack no habla mucho... —contestó con una sonrisa nerviosa.
—¿Aún sigues aquí? —inquirió una tercera voz.
—Zack... —musitó.
—Zack, ¿quieres jugo? —le ofrecí para relajar el ambiente porque, a juzgar por su expresión, no estaba muy contento de ver a Bonnie.
—Pensé que cuando saliera del baño ya te habrías ido —me ignoró olímpicamente.
—Y ya me iba... pero Phoebe me invitó a desayunar... —se justificó, nerviosa ante la penetrante mirada de Zack.
—Es cierto, Zack. Yo la retuve. Ella quería irse, pero yo le pedí que se quedara —mentí para defenderla. Por alguna razón no me caía mal esa chica. Supongo que teníamos algo muy importante en común...
—¿Ahora son amigas? —replicó, incrédulo y... ¿molesto?
—Pues... —balbuceé, desviando la mirada.
—Me da igual —me interrumpió—. Y a ti... —dejó la frase suspendida, depositando su oscura mirada en la chica de frágil complexión que nos acompañaba.
—Bonnie —completó por él.
Dios, la había traído a su casa, había tenido sexo con ella y, ¿ni siquiera tenía la delicadeza de recordar su nombre?
—Bonnie... —repitió—, te pediré amablemente que cuando te tomes tu apetecible jugo te vayas de mi casa y no regreses —gruñó con fingida amabilidad, provocando que los ojos cafés de la chica se humedecieran.
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El secreto más evidente [R2]
RomanceTrilogía REFORMERS. Libro 2. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Desde pequeña Phoebe Warm sufrió la amarga experiencia del desamor, ya que creció en un lugar sombrío e infernal. En medio de su caótico mundo solo...
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