Capítulo 36: Desesperación

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Una semana había transcurrido desde la boda de Kenya, la cual desencadenó una oleada de críticas y especulaciones que provocaron que ella se alejara de redes sociales y se fuera de viaje. Bel dijo que nadie conocía su paradero.

Imagino el sufrimiento de Kenya. Aunque parezca que su vida es ideal, no debió ser fácil crecer bajo el ojo público con todos juzgando sus decisiones y diciéndole qué hacer.

A pesar de que no la conozco mucho, estoy convencida de que tuvo sus razones. Nadie tiene derecho a señalarla. Que hayamos seguido la trayectoria de un artista no hace que lo conozcamos; no sabemos lo que calla, lo que oculta detrás de cada post y, por tanto, no tenemos derecho a juzgarlo porque todos somos humanos.

Como consecuencia de la situación los Knoller estaban en todas los sitios de chismes. Además, continuaban sin noticias de su primogénita. Bélgica estuvo agobiada los últimos días, así que Caleb nos invitó a la casa en el bosque de su familia durante el fin de semana para animarla.

La mansión de los Shines era preciosa debido a su equilibrio entre la elegancia y lo rústico. Sus enormes ventanas de cristal te permitían deleitarte con el paisaje, lo cual me motivó a aventurarme en el bosque para buscar inspiración. Durante el viaje Caleb mencionó un lago con una hermosa cascada y pensé que sería el sitio ideal para terminar mi nueva canción.

La mirada de tristeza de Ken durante la boda me inspiró y esta semana concluí mi tercera canción, a la cual llamé «Huye lejos». Aprovechando la tranquilidad del bello lago, tomé asiento en un desgastado muelle de madera y comencé a tocar:

«Amiga, ¿aún recuerdas ese día?
Su mirada te confesó que lo amarías.
Hermosas palabras te había dedicado,
pero hoy tu sonrisa se ha apagado.
Su mirada ya no es tu alegría,
aquel príncipe fue una simple fantasía.

Antes con cada toque ascendías al cielo,
ahora eres la presa favorita del miedo.
Él te arrastró hasta el infierno
donde estás atada a un futuro incierto.

Vives encadenada a un amor necio
que cobra en tu carne su precio.
Entre sus brazos no encuentras abrigo
porque sus caricias son como un castigo.
Las manos que te colmaron de placer
son las que hoy comienzas a temer.

Cuando él se va te miras al espejo
y no reconoces tu propio reflejo,
solo ves lo que le hizo a tu cuerpo
mientras intentas reprimir el recuerdo,
pero te pido que sigas mi consejo:
no esperes más y huye lejos.

Tu príncipe consumió hasta tus huesos,
quebró tu espíritu, dejando sobras de ti.
En tu cuento de hadas no hay más besos
solo un monstruo que te hace sufrir.

Amiga, continúas demasiado confundida.
El amor no significa humillación.
No son afecto los golpes ni las heridas.
No son los celos una justificación
para lo que él ha hecho con tu vida.

Cuando él se va te miras al espejo
y no reconoces tu propio reflejo,
solo ves lo que le hizo a tu cuerpo
mientras intentas reprimir el recuerdo,
pero te pido que sigas mi consejo:
no esperes más y huye lejos.

Él está jugando con tu mente
y tú te mantienes anhelante,
esperando al príncipe que conociste,
pero ese hombre ya no existe.

La soledad es buena compañía.
No le temas, ella es mucho mejor
que ese destructivo y falso amor
que te hace sufrir, llorar
y suplicar no volver a despertar.

El secreto más evidente [R2] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora