Capítulo 27: Declaraciones

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El invierno llegó rápidamente con el paso de los días. A pesar de que nuestra ciudad no poseía las temperaturas más bajas del país, mi corazón estaba igual que el clima actual: frío y desolado.

Desde que descubrí su cuaderno de composición Zack se mantuvo ríspido y distante. Yo, en cambio, me sentía perdida.

Era paradójico.

La idea de que le gustaba se reforzaba cada vez más, aunque conservaba ciertas dudas. Sin embargo, a medida que mi seguridad aumentaba, él se alejaba; lo cual era sumamente frustrante.

¿Por qué no demostraba sus sentimientos?

—¿Pheebs? ¡Pheebs! —me sacó de mi ensimismamiento la voz de Cale, quien iba conduciendo su auto mientras yo miraba el paisaje invernal a través de la ventanilla—. ¿En qué planeta estabas? —indagó, divertido.

—Disculpa, estaba distraída —murmuré.

—Llegando al planeta Dulce amargura —se burló, provocando que hundiera el entrecejo—. ¿Sucedió algo nuevo entre ustedes? —preguntó al percatarse de que su comentario no me hizo gracia.

—Han sucedido tantas cosas... —admití, frustrada—, pero solo lograron confundirme aun más. No logro entender a Zack.

—Por eso me alegra que aceptaras venir a pesar de que debes despertar temprano mañana porque es el cumpleaños de Flori. Quedarte en casa sobreanalizando el comportamiento de Zack no te ayudará en absoluto —opinó.

—Solo accedí porque quiero ver tu sorpresa para Bel. Seguro se emocionará mucho cuando cantes para ella —repliqué suavemente, sonriente.

—Jamás pensé que le cantaría a una sola chica. Siempre amé la música, pero también la atención de nuestras fans... —confesó, pícaro.

—No me digas —contesté con sarcasmo.

—Pero ahora... —prosiguió, transformando su expresión pervertida por una enamorada—, solo quiero la atención de la musa de mis canciones...

Ante sus palabras sonreí, absolutamente conmovida. Mi mejor amigo finalmente se había enamorado.

—Pero no estamos hablando de mí —cambió el tema de pronto—. ¿Quieres contarme qué sucedió con Zack? Últimamente está más distante contigo. Incluso prefirió irse solo en moto a pesar del frío —señaló.

—Ni siquiera se esfuerza por disimular frente a ti —me quejé, ceñuda—, y no importa cuánto me esfuerce, no logro entenderlo —continué con una intensa frustración.

—Quizás ese sea el problema... —comentó, llamando mi atención—. No sigas intentando entenderlo, ataca sus puntos débiles.

—¿A qué te refieres? —me mostré confundida—. ¿Quieres que le salte encima? —aventuré, escéptica.

—Exacto —respondió con total naturalidad.

—¡Caleb! —chillé, escandalizada.

Ay, no te hagas. Ganas no te faltan.

—Pheebs, Zack es un chico y tú le gustas mucho. No podría resistirse... —dejó suspendida la frase, pervertido.

—Zack no es así —musité, jugueteando con mis dedos sobre mi regazo, insegura.

—Pequeña inocente —canturreó, acariciando mi cabello como si fuera una niña.

—¿Te ha dicho algo? —inquirí, curiosa. Él se limitó a ignorarme, tarareando mientras miraba la carretera—. Cale, dime —insistí.

El secreto más evidente [R2] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora