Habían transcurrido algunos días desde la fiesta de Megan, por tanto, Caleb había retornado a la vida estudiantil y, para mi sorpresa, se veía muy feliz y motivado. Durante la semana su entusiasmo al tocar fue tan contagioso que multiplicó el número de fans de la banda. Definitivamente había algo en ese instituto que le estaba haciendo demasiado bien.
Algo... O alguien...
—¿Qué canción deberíamos tocar este domingo, chicos? —pregunté, caminando de un lado a otro en la sala de estar, pensativa.
—Esta semana hemos hecho horas extra. Deberías descansar la voz —opinó Zack desde el sofá.
—O podrían cantar ustedes —sugerí—. Estamos en el mejor momento de nuestra corta carrera. No podemos desaprovechar el auge que estamos teniendo.
—Yo creo que Pheebs tiene razón. Además, estoy muy inspirado últimamente —comentó Caleb desde su asiento, sonriente.
—Lo hemos notado —puntualicé, arqueando una ceja, curiosa—. La semana pasada no querías saber del instituto, pero ahora estás muy motivado. ¿Podemos saber la razón?
—Estoy seguro de que no es el estudio —emitió Zack.
—Probablemente la razón usa falda —intervine, divertida, provocando que se ensanchara su sonrisa.
—Sí, es una chica —admitió.
—¡Lo sabía! —exclamé, victoriosa—. ¿Podemos saber el nombre de la afortunada? —pedí, tomando asiento junto a Zack.
—De hecho... es la chica de la piscina... —confesó, rascando su nuca.
—¡¿Qué?! —chillamos Zack y yo al unísono.
—No puedo creer que te guste justo ella —terció él—. Podría denunciarte si descubre lo que le hiciste.
—Ella no me gusta —replicó mi mejor amigo, provocando una mirada de escepticismo por nuestra parte—. Bueno... —vaciló—, admito que Bel es súper linda, pero no me gustaría tener una relación con ella.
—Así que se llama Bel... —hablé, ilusionada.
Incitar el acercamiento de esos dos no era la mejor idea, pero deseaba ver a mi amigo feliz y, por alguna razón, sentía que esa chica era quien cumpliría mi deseo.
—En realidad se llama Bélgica —aclaró Cale.
—¿Bélgica? —repetí—. ¿Se llama igual que un país? ¿Acaso será parte de la familia de Alaska Montserrat? —aventuré.
—A ese instituto van muchos hijos de celebridades. No me extrañaría que fuera hija de una modelo —analizó Zack.
—Siendo sincero... no me detuve a pensarlo. Ella no se parece en absoluto a Alaska, aunque Paris la ha llamado "prima"... —recordó, pensativo.
—¿Paris? ¿Paris Hungría? —emití y él asintió—. ¡Tienes que pedirle su autógrafo! —chillé como la fan demente que era.
—Tranquila, seguro tendrás oportunidad de conocerla y pedírselo tú misma —respondió, sonriendo relajadamente.
—¿En serio lo crees? —pregunté, entusiasmada.
—Claro, somos compañeros ahora.
—Y probablemente sea la prima de la chica a la que quieres meterle mano —añadió Zack, venenoso.
—Claro que no —aseguró Caleb, pero ni él mismo se lo creyó—. Bel no me gusta en ese sentido...
—¿Estás seguro? —insistí.
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El secreto más evidente [R2]
RomanceTrilogía REFORMERS. Libro 2. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Desde pequeña Phoebe Warm sufrió la amarga experiencia del desamor, ya que creció en un lugar sombrío e infernal. En medio de su caótico mundo solo...
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