EPÍLOGO

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Años después...

Desde joven siempre tuve la certeza de que mi hermana llegaría lejos y, al finalizar el instituto, me demostró que tenía razón, puesto que obtuvo una beca para estudiar en una de las mejores universidades del país, motivo por el cual se iría mañana de la ciudad. Debido a ello quería despedirse de algunas personas importantes y yo decidí acompañarla.

Mientras yo conducía mi auto rumbo a nuestro primer destino, Flori cantaba a viva voz "Nuestra forma de amarnos", haciéndome sonreír. Ese era el título de la canción que compuse junto a Zack y era una de las favoritas de nuestro álbum Renacer.

Después de casi 10 años de carrera aún me costaba creer en ocasiones que habíamos triunfado.

Éramos reconocidos a nivel mundial y nuestras canciones encabezaban listas de éxitos. Las entradas para nuestros conciertos se agotaban en cuestión de horas. El camino fue largo, pero triunfamos, aunque nada de esto habría sido posible sin nuestros ReformerLovers, sobrenombre con el que fue bautizado nuestro fandom. Ellos eran nuestra razón de ser, los que nos trajeron hasta aquí.

Después de un largo trayecto llegamos a nuestra primera parada. Con pasos titubeantes avanzamos, tomadas de las manos, a través del inmenso lugar.

—Hola, papá... —saludó Flori con voz temblorosa, obsequiándole un ramo de flores—. Quería visitarte antes de irme de la ciudad. Gané una beca y voy a estudiar en una universidad muy importante —contó, emocionada, mientras yo hacía un esfuerzo sobrehumano por contener las lágrimas, clavando mis uñas en mi ramo de flores—. No te preocupes por mí, estaré bien... —habló con ojos vidriosos, sonriendo débilmente—. Phoebe me cuidó muy bien desde que te fuiste... —aseguró, acariciando la tumba.

Poco después del arresto de Vivian, Taylor falleció debido a una hemorragia cerebral causada por un aneurisma roto. En esa época acudió al médico por sus frecuentes dolores de cabeza y fue diagnosticado. Intentó contarme, pero la situación que vivíamos se lo impidió, así que su partida fue inesperada. Flori lloró desconsoladamente cuando murió.

Reconozco que lo odiaba profundamente, pero él demostró ser digno de una segunda oportunidad debido a su amor incondicional por mi hermana; por eso hoy, donde sea que esté, espero que descanse en paz y le agradezco por haber hecho de Flori una niña feliz.

—Espero que estés orgulloso... donde sea que estés... —murmuró con la voz quebrada.

—No tengo dudas de ello —opiné, rodeándola con mi brazo para consolarla mientras esbozaba una sonrisa que contrastaba con mis lágrimas—. Tu pequeña se convirtió en una gran mujer, Taylor... —me dirigí a la sepultura, acariciando el cabello de Flori—. Tú hiciste un excelente trabajo con ella, así que no te preocupes. Yo siempre estaré para cuidarla por ti —prometí, colocando sobre la tumba su ramo de flores favoritas.

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Al salir del cementerio, nos dirigimos a nuestro segundo destino.

—¿Estás segura de que quieres verla? —pregunté al llegar, dubitativa—. Aún estamos a tiempo de irnos.

—No la veo desde que tenía 9 años... Quiero despedirme —musitó—. ¿Y tú? ¿Estás lista? —indagó—. Sé que ella te hizo mucho daño...

—Así fue... —confesé en voz baja, apretando mis puños sobre la mesa de la pequeña sala de visitas mientras rememoraba el pasado—, pero hoy tengo fuerzas para enfrentarla —agregué y ella sonrió, orgullosa—. Tú me das fuerzas —admití, acariciando su mejilla—, ustedes... —añadí, palpando mi vientre.

—Tienen 5 minutos —nos interrumpió una oficial, haciendo pasar al cubículo a la reclusa que conducía.

—Hola, mamá —murmuró Flori, poniéndose de pie para recibirla mientras yo la escrutaba, sorprendida.

El secreto más evidente [R2] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora