Con el paso de los días finalmente llegó Nochebuena. A pesar de que Vivian me dejaba sola, realmente amo esta fecha. Atesoro hermosos recuerdos porque siempre escapaba hacia la casa de Zack y celebraba junto a su familia.
Sus padres me amaron y cuidaron más que mi propia madre. Es una pena que ya no estén entre nosotros.
Cuando terminé de arreglarme sequé mis lágrimas con el dorso de mi mano. Estaba tan inmersa en mis pensamientos que ni siquiera me percaté de cuándo comencé a llorar.
Me pregunto cómo estará Zack...
Al llegar a la sala de estar, él estaba en el sofá mirando su celular.
—Zack, ¿ya estás listo? —indagué, aproximándome—. ¿Zack? —repetí ante su silencio, palpando su hombro, lo cual lo sobresaltó—. Lo siento. No era mi intención asustarte —emití, sonriente—. ¿Estabas viendo fotos de tu abuelo? —pregunté al tomar asiento junto a él.
—Sí —contestó, guardando su móvil, esquivo—. Él amaba esta fecha. Quizás estaría aquí si no hubiera...
—Lo siento mucho, Zack —murmuré.
—Ya me acostumbré a su ausencia —le restó importancia.
Zack siempre hacía eso... Tal vez ser el hermano mayor provocó que relegara sus emociones y ocultara sus sentimientos detrás de ese manto de frialdad que construyó tan cuidadosamente.
—Tu abuelo era lo único que te quedaba —señalé, entristecida.
—Él murió cuando estaba en el reformatorio. Quedó devastado tras la muerte de su única hija —relató con la mirada perdida.
Salvador De Santi era el abuelo materno de Zack. Tanto él como su hija nacieron en Italia, pero después de la quiebra del negocio familiar la señora Serena se mudó a esta ciudad donde conoció a Stephen Burn. Del fruto de ese amor nacieron Zack, Santino y Sunny. A pesar de que se establecieron aquí, visitaban Italia frecuentemente para ver al señor De Santi.
—Recuerdo poco a tu abuelo, casi nunca estaba —comenté—. Sin embargo, recuerdo que era muy estricto... incluso un poco gruñón —agregué, divertida, aunque a Zack no le hizo mucha gracia—. Solo bromeaba... —emití, avergonzada.
—Tranquila, tienes razón. Él era justo como lo describes... —opinó con una seriedad inusual.
—Lo siento. No quería hacerte sentir triste...
—Pheebs, ¿ya me perdonaste por... lo que te dije? —inquirió de repente.
—¿Qué? —balbuceé. No esperaba esa pregunta.
—Pareces preocupada por mí... —puntualizó con un atisbo de sonrisa—, después de días sin hablarme, aunque no me quejaré. No tengo derecho a hacerlo... —opinó con amargura.
—Tus palabras me lastimaron mucho —admití—, pero no podría odiarte aunque lo quisiera. Somos amigos, ¿o no? —dije, sonriendo tímidamente, lo cual provocó que Zack se quedara observándome.
—Pheebs, yo... —balbuceó, inclinándose en mi dirección.
—¡Ya llegué, familia! —exclamó Caleb alegremente al atravesar la puerta.
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El secreto más evidente [R2]
Storie d'AmoreTrilogía REFORMERS. Libro 2. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Desde pequeña Phoebe Warm sufrió la amarga experiencia del desamor, ya que creció en un lugar sombrío e infernal. En medio de su caótico mundo solo...
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