PRÓLOGO
Fue un movimiento coordinado, casi como un par de siniestras bailarinas sobre del escenario, ante la vista de cientos de espectadores presentes y miles de personas que miraban todo desde sus televisiones.
El Ferrari blanco C39 se metió en el carril por donde corría a toda velocidad el Maserati negro, i76. Manejando a doscientos kilómetros por hora, la colisión pareció casi inminente, reduciendo el espacio para maniobrar del vehículo oscuro.
El Maserati, a quienes todos conocían como El Cazador Negro, habría podido con eso, antes había tenido maniobras semejantes y nunca titubeó en chocar o rebasar por la derecha con algún movimiento intrépido, haciendo que sus contrincantes fueran los que huyeran como bestias heridas del cazador. El asuntó fue que, al mismo tiempo que el Ferrari Fantasma se metía por delante del Cazador con un movimiento violento, por detrás, el Lamborghini Gris "51VI", atravesó el carril reduciendo en un parpadeo el espacio del Maserati, imposibilitándolo a rebasar, escapar, acelerar o frenar, así, ante la vista de todos, el Cazador viró a la izquierda con tal aceleración que pareció salir despegando directo a chocar contra los muros de contención.
Pareció un milagro lo mismo que un momento de terror.
El Maserati no da vueltas en el aire, se tambalea un segundo pareciendo que volcará, pero consigue mantenerse sobre de sus cuatro ruedas, y se estampa contra el muro de líneas blancas y negras. El golpe fue absoluto y total, fue como ver una lata siendo aplastada por la derecha antes de que el mismo golpe le despidiera no menos de nueve metros más allá antes de girar en una violenta media curva y chocar casi con la misma fuerza por el lado izquierdo hasta conseguir detenerse por fin, y entonces, el humo negro en señal de fuego y el fuego que inició como una pequeña llamarada mientras el Ferrari y el Lamborghini simplemente seguían con su camino, pitando los claxon, felicitándose entre sí.
El pequeño vehículo de paramédicos emprendió la loca carrera para ir a rescatar al conductor mientras las cámaras aéreas grababan el coche y los comentadores apremiaban la urgencia anunciando lo obvio, el conductor no estaba saliendo, probablemente aprensado dentro de su carro triturado, y el coche se estaba incendiando. Cuatro paramédicos saltaron del vehículo de emergencias, tres corriendo a ayudar al conductor, uno usando un extintor para apagar el fuego. Las cámaras miran con vago alivio cuando sacan al chofer que casi milagrosamente sale andando por su propio pie, aunque sujetado por dos médicos que se apresuran a sentarlo en la camilla y subirlo a la ambulancia. Sólo treinta segundos después se han ido de ahí con la sirena encendida, directo al hospital más cercano, a no menos de media hora de allí.
En la ambulancia, en la camilla, Alfa, el conductor del Cazador Negro, miró el techo recordando en el dolor del cuerpo el antiguo dolor que le quedaba cuando papá llegaba demasiado ebrio a la casa. Aquél fue su último pensamiento antes de que le pusieran la mascarilla para respirar mejor por el humo de gasolina quemada que inhaló, y entonces perdió la consciencia, cerró los ojos y espero a despertar cuando papá se hubiera quedado dormido en el viejo sofá frente al televisor.
Capítulo I: ALFA
1
Cuando despierta tiene la peor de las resacas. Aunque últimamente cree que se la vive en una eterna "peor resaca". A su lado duerme plácidamente Chaddler, tan cómodo en sí mismo y en su propio cuerpo, mientras el reloj pulsera de Daryl marca las 10:37 de una mañana casi soleada de principios de julio. Hoy hace un mes una semana desde el incidente y la frustración que siente se vuelve evidente apenas vuelve a pensar en ello apenas abrir los ojos una vez más.
Se frota la cara rascándose la barba de siete días. Perdió el premio Rolls Martin por el que tanto había estado entrenando, deseando. Había sido una jugada sucia que pudo haberle costado la vida o alguna parte del cuerpo, pero nadie diría que fue una trampa, porque de esto iba eso. Cuando despertó en el hospital, ocho horas después, usaba un collarín, tenía entablillado los brazos con los que se aferró al volante soportando el peso y la velocidad de su carro, usaba un chaleco compresor para darle soporte a sus costillas por si se había apostillado alguna, tenía un pie enyesado y el otro vendado, y una grapa en la mejilla izquierda, peligrosamente cerca del pómulo alto—: Es un milagro que no hayas perdido nada —le había dicho el médico.
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JESURYL
FanficColección de fanfics de Jesús x Daryl donde yacen escritas las historias que me fueron pidiendo, sugiriendo y ayudando a imaginar en DESUS. Siendo en esta ocasión y en su mayoría, Jesús el eje principal de las tramas, de modo que son menos del estil...
