-Cuenta hasta tres y todo pasará, estarás despierto y feliz en tu cama – me repetí por enésima tratando de controlar mi respiración y luego cerrando los ojos empecé a contar lentamente – unos, dos, ¡tres!
Al abrir mis ojos y al darme cuenta de donde me encontraba sentí como la desilusión me invadía por completo, notaba que a pesar de que quería gritar de la rabia para desahogarme no podía hacer ningún tipo de gesticulación, mi rostro ya no podía expresar nada y tal vez, solo tal vez fuera lo mejor.
No funcionó, mi fallido intento por salir de esta realidad no funcionó. Yo seguía en el mismo lugar, arrodillado y contemplando el desorden que mi habitación emanaba; no era un sueño, por más que me repetí por varios minutos que todo se trataría de una extraña pesadilla bizarra, no era cierto; esto era real y alguien había entrado a destrozar mi habitación y robarme.
Giré mi cabeza a duras penas, dando una ojeada más a todo mi cuarto sin poder creer que uno de mis amigos sería capaz de hacerme algo tan macabro y me detuve posando mi mirada en mi baúl para darle un último vistazo, esté estaba igual que hace unos minutos, completamente desordenado y sin la carta que oculté ahí pensando que sería un lugar seguro. Suspiré al darme cuenta que no había nada que pudiera hacer para revertir lo sucedido, cerré el baúl y me levanté apoyando una mano en el suelo para ayudarme, definitivamente este hurto sería cosa de Marcos, no hay nadie más que se pueda beneficiar con esto, era lógico. Empecé a caminar tratando de que mi cabeza no explotara por todas las preguntas que me hacía en ese momento, a duras penas podía arrastrar mis pies por mi habitación; al llegar a mi puerta, cosa que me costó más esfuerzo del necesario, me apoyé en el marco y comencé a ver hacia el pasillo, tal vez esperando que Marcos apareciera en cualquier instante restregándome su hazaña, aunque lo más probable es que solo veía hacia afuera porque no quería toparme con la triste realidad. Formé una pequeña sonrisa que más que felicidad mostraba desolación y desesperación, luego me quedé viendo al vacío, como si me hubiera desconectado de este mundo.
Es hora de superar lo ocurrido y concentrarme en cosas más importantes, pensé mientras seguía sin moverme, Marcos todavía no vuelve, me hubiera enterado si pasaba o Luck me lo habría contado de inmediato, ¿Pero entonces quién? ¿Quién estaría dispuesto a seguir los juegos de mi primo? ¿Cuál de mis amigos sería capaz de hacer tal barbarie?
-Hey, todavía no te has cambiado – escuché decir a Livia.
De inmediato subí la mirada volviendo mis pensamientos a este plano y vi a mi amiga al otro extremo del pasillo esperándome con una sonrisa, al instante me reincorporé y le respondí la sonrisa mecánicamente, fue como un acto de defensa, como si algo me dijera no confíes en nadie.
-Lo sé – ensanché mi sonrisa – Me distraje viendo unas cosas.
-Y se puede saber que acaparó tu atención señor Kariffkaz – me preguntó Livia con entusiasmo mientras se acercaba a mí.
Sin pensarlo levanté mi mano intentando detenerla, pero esta no se dio cuenta de mi intención y siguió acercándose, sentí que los nervios me invadían, moví mi otra mano a tientas hasta que cogí el pomo de la puerta con algo de torpeza y la cerré con tal fuerza que hizo un eco enorme por todo el pasillo, Livia quedó quieta de golpe con la cara confusa y se puso a observarme extrañada por mi comportamiento. Tenía la sensación que el pecho se me comprimía al ver la expresión de mi amiga, definitivamente se había dado cuenta que algo andaba mal, pero aun así no se movía de su lugar, pasé saliva para aligerar la sequedad de mi garganta y volviendo a instalar la sonrisa en mi rostro me acerqué a ella como si nada hubiera pasado.
-Da igual, no era nada importante – mentí una vez más al llegar a su lado – Solo fue una tontería, ya me conoces, a mí cualquier cosa me distrae – reí.
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MPO - Reeditando
Teen FictionBraul es un joven adinerado, en una escuela nueva, con compañeros nuevos pero un amor antiguo y oculto Luck que al parecer solo es un chico cruel que no está interesado en él. y Rafael una persona amable llega a su vida inesperadamente confudiendole...
