Capítulo 22.- Aquí no hay intimidad

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El profesor empezó a explicar de lo que se trataría la clase de hoy pero era inútil, por más que dijera mi nombre y me señalara no podría prestarle atención. Estaba demasiado ocupado rompiéndome el cerebro tratando de buscar una excusa que sea lo demasiado creíble para decirle a Livia. Ella nos seguía mirando con cara triunfante y esperando una explicación de alguno de los dos, pero Luck estaba tan horrorizado como yo lo estaba en este momento. La actuación de Livia nos agarró desprevenidos a los dos y ahora no sabíamos que hacer. Pensé que sería mejor hablar de una vez y dejar que la mentira salga de mi boca por sí sola.

-Bueno… – intenté comenzar, pero Luck me detuvo poniendo su mano en mi hombro, imaginé que él tendría una mentira mejor, así que lo dejé hablar. He de admitir que me sentí muy aliviado de dejar todo en sus manos.

-Así es, estamos saliendo juntos, nos descubriste – dijo sin más sonriéndole.

Tosí fuertemente para ahuyentar el dolor que tenía en la garganta por atorarme con mi propia saliva, me cogí de la mesa y respirando fuertemente traté de calmarme, sentía que los ojos se me ponían rojos por el ahogo. Luck se acercó a mí para darme unos golpes en la espalda y tratar de ayudarme pero era inútil sentía mi garganta más cerrada que antes, todos  los compañeros del aula que estaban cerca voltearon a verme algo preocupados y uno que otro burlándose de lo que me estaba pasando. Después de unos segundos, que a mí me parecieron horas, pude calmarme y respirar nuevamente.

-Ya ya ya, terminó el show, voltéense y sigan con la clase – les dijo Livia a los chicos que aún continuaban mirándome – Porqué sigues mirando – le habló a una chica, creo que a la misma que la otra vez también se quedó mirándome por el ojo morado – Ya voltea de una vez antes que me moleste y te vomite encima.

La chica puso una cara de asco y luego volteó alejando un poco su asiento para no estar tan cerca de Livia, la verdad es que mi amiga a veces decía una cosas que no van nada con su apariencia.

-Bueno, si el señor Braulio me deja continuar – empezó a decir el profesor Claunt mirándome severo – yo sería muy feliz.

-Claro, disculpe, me atoré – tomé aire y le respondí algo avergonzado bajando la cabeza – no volverá a suceder.

El profesor hizo una mueca de fastidio y luego nos dio la espalda para escribir en el pizarrón y continuar con la clase.

-¿Qué te pasa? – regañé a Luck disimuladamente para que nadie se diera cuenta.

-Me asusté, tu cara estaba roja, pensé que te morirías, de verdad que me asusté mucho – me respondió preocupado y haciendo gestos con las manos.

-No me refiero eso – hice mi mayor esfuerzo para seguir serio, aunque en verdad me moría de ternura por sus palabras – Me refiero por contarle a Livia.

-Livia está acá y aunque no lo crean puede escuchar su conversación – Livia se asomó más a nosotros para decirnos eso.

-Lo sé pero…-

-Pero nada – me interrumpió –  yo debería estar molesta, ¿Cómo es que no me dijeron nada? Se supone que soy su mejor amida, de ambos – nos miró algo disgustada y nos señaló primero a mí y luego a Luck – ¿Quién me va a explicar?

-Creo que ese privilegio le toca a Braul – Luck me lanzó a los leones al decir eso, pude verlo formar su media sonrisa mientras hablaba, por un instante lo odié como en los viejos tiempos – Estoy seguro que él te sabrá explicar mejor.

Pude notar como a Livia le empezaron a brillar los ojos al escuchar eso, me miró por un instante poniéndome unos ojos tan tiernos como los de un cachorrito y me cogió de la mano suplicando con la expresión que ponía. Yo le sonreí algo indeciso de como contarle todo.

MPO - ReeditandoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora