Capítulo 28.- Un nuevo comienzo

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La flama tambaleante de la vela formaba figuras extrañas en la cocina, el silencio del lugar solo se veía interrumpido por los chasquidos de mis labios contra los de Rafael, el beso que se estaba realizando en ese momento era algo especial, distinto a los de Luck, esto era diferente en muchas maneras aunque no sabría explicar porqué.

Abrí los ojos disimuladamente y pude notar como Rafael recibía mi beso sin poner resistencia, él tenía sus ojos cerrados y me aferraba contra él cogiéndome por la espalda, movía sus labios lentamente y giraba su cabeza de un lado a otro aún más lento. Intenté apartar la mirada pero era imposible, ahora que lo tenía tan cerca, más cerca de lo que hubiera imaginado nunca, no podía evitar notar lo guapo que era, la luz de la vela hacía que sus rasgos se marcaran más de lo normal, su mandíbula se complementaba realmente bien con su perfecta nariz y sus risos oscuros hacían que en esta oscuridad el tuviera una apariencia antigua pero sexy. Rafael abrió los ojos después de varios segundos y me encontró mirándole, me alejé inmediatamente por la vergüenza provocando que retrocediera varios pasos chocara con la vela y esta cayó al suelo haciendo un ligero sonido, a los pocos segundos la llama de esta se apagó sumergiéndonos a ambos en una oscuridad que solo se veía interrumpida por la tenue luz de la luna que entraba por la ventana.

-¿Estás bien?-

-Sí – respondí inmediatamente – No pasó nada, solo se apagó la vela.

-¿Qué fue eso? – Rafael se acercó un poco.

-Nada, solo que al retroceder la boté de casualidad y se apagó – Respondí tratando de agacharme para recoger la vela.

-No me refería a la vela – Rafael cogió mi mano impidiendo que pudiera lograr mi cometido – Lo decía por el beso.

-Ah – fue lo único que atiné a decir.

-Sí – se acercó un poco más - ¿Qué es lo que significa?

-Para ser sincero… No lo sé – Traté de soltarme, pero cuando Rafael se dio cuenta apretó más mi mano impidiéndome hacerlo – Disculpa, sé que fui imprudente, no volverá a pasar.

En ese momento agradecía que no hubiera mucha luz, ya que gracias a ello Rafael no podía ver mis mejillas sonrojadas en mi cara de vergüenza.

-No tienes que disculparte – Me dijo soltándome por fin, pero luego pasó su mano por mi cara haciéndome una ligera caricia – Al menos que estés arrepentido de haberlo hecho.

-No lo estoy – admití sonrojándome aún más.

Pude escuchar una pequeña risita de parte de él.

-Pero sigo sin saber porqué lo hice – continué – Además Fátima está afuera esperándonos, soy un idiota, ella no se merece esto.

-Pero ella misma lo dijo ¿No? – me interrumpió – Cuando hay amor todo se puede.

Me sorprendió mucho que usara la palabra amor tan a la ligera, no es que él estuviera enamorado de mí, eso sería imposible, no tendría sentido, nadie se puede enamorar en tan poco tiempo. Rafael me distrajo de mis pensamientos cuando puso una mano sobre mi hombro haciendo que me acercara a él, yo solo me dejé guiar, en estos momentos no podía pensar en nada de lo que estaba pasando, a pesar de que fui yo quien provocó todo esto. Él fue acercando su rostro lentamente al mío, era predecible lo que sucedería a continuación, nos volveríamos a besar así que también acerqué mis labios a los suyos pero cuando estaban a punto de juntarse un sonido hizo que nos detuviéramos en ese momento, las luces del lugar comenzaron a tintinear repetidas veces hasta que todo quedó iluminado.

-La luz volvió – susurré y al darme cuenta que estaba con los labios estirados formando un pico al decirlo alejé mi rostro rápidamente esperando que Rafael no se diera cuenta de lo ridículo que me debía ver.  

MPO - ReeditandoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora