Las personas empezaron a aglomerarse alrededor mío, veía unas cuantas caras preocupadas, otras asombradas y no faltaban las personas que sacaban su móvil y comenzaban a grabar lo que sucedía. Me apoyé en una pared que tenía cerca y empecé a presionar mi pecho con la intensión de que el aire volviera a entrar por mis pulmones, Marcos se acercó a mí para ayudarme, botando el algodón dulce que tenía en sus manos y agarró una botella de agua de un puesto que tenía cerca, me dio de beber frotando mi espalda cuidadosamente.
-Todos atrás – decía para que la gente me diera espacio – Necesita aire – Me miró preocupado y con los ojos algo rojos.
Las personas que estaban cerca le hicieron caso y se alejaron a una distancia moderada. Pude sentir como el agua bajaba por mi garganta provocando que la bola de algodón que tenía atorado saliera dando paso al aire. Respiré fuertemente haciendo unos gemidos por el dolor y el susto, en ese momento lo único que sentía era alivio y vergüenza por toda la gente que se había detenido a observarme.
-Perdona, de saber que te ahogarías de esa manera jamás hubiera preguntado nada – me dijo mientras me daba de beber más agua – De verdad que lo siento.
-No te preocupes – contesté con la voz rasposa – Pero la próxima que me quieras interrogar con ese tipo de preguntas asegúrate que no esté comiendo nada.
Él rió un poco con mi comentario aunque se notaba que seguía preocupado.
Me alejé de la pared y comencé a caminar, la gente se disipó cuando se dieron cuenta que el “show” había terminado. Marcos comenzó a caminar atrás mío.
-Lástima que no terminé de comer mi dulce – dijo mirando al suelo, en el sitio donde había botado su algodón dulce.
-Mira el lado bueno – le miré y puse mi mano en su espalda – Salvaste una vida, una vida muy importante –me señalé sonriendo.
Él soltó una carcajada aún más fuerte de lo que esperaba.
-Tienes toda la razón – me despeinó de una forma amical como solía hacerlo – Me alegro de ser ahora un héroe.
-Y no cualquier héroe – afirmé – Eres un súper primo.
-Claro que lo soy – bromeó.
Cuando nos dimos cuenta estábamos en la entrada del cine, mi primo compró dos boletos para la película que yo quería, no pude evitar sonreír al ver el color morado del boleto que significaba que habíamos conseguido las últimas entradas que quedaban. Saltaba por la alegría y moví los tickets en la cara de mi primo sin ocultar la enorme sonrisa que tenía formada en el rostro, él solo reía al ver mi comportamiento tan infantil, pero luego de unos minutos se unió conmigo en los saltos haciendo que las personas que estaban cerca a nosotros nos miraran raro.
-Bueno es momento de entrar – dijo Marcos al darse cuenta de las miradas hacia nosotros.
Yo afirmé con la cabeza para darle la razón. Luego de comprar todos los dulces que podíamos y un vaso de soda muy grande entramos a la sala de cine, escogimos los asientos del centro, los cuales según mi opinión son los mejores. La espera hasta que comenzara la película fue lo más estresante. Había esperado varios meses para su estreno y el saber que estaba a minutos de verlo hacía que se me pudiera todos los nervios de punta. La música comenzó a sonar indicándonos el inicio de la película. Agarré la mano de mi primo y le apreté fuertemente, él me devolvió el gesto con una sonrisa.
-Es la mejor película del mundo – le dije a Marcos sin poder controlar mi emoción mientras salíamos del cine - ¿Verdad?¿Verdad que es la mejor?
-Sí, debo de admitir que no estuvo tan mal como pensaba-
-¿No estuvo tan mal? – no podía creer lo que escuchaba – Está es la película más taquillera de los últimos tiempos.
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MPO - Reeditando
Teen FictionBraul es un joven adinerado, en una escuela nueva, con compañeros nuevos pero un amor antiguo y oculto Luck que al parecer solo es un chico cruel que no está interesado en él. y Rafael una persona amable llega a su vida inesperadamente confudiendole...
