Una vampira y un licántropo alfa, una alianza entre acérrimos enemigos, ¿Qué podría ser peor?
- Adaptación a los personajes de Naruto
- Protagonistas Naruto y Hinata
- La historia imágenes y personajes no me pertenecen, créditos a sus respectivos au...
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Su presencia lo tranquiliza más que salir a correr bajo la luna llena.
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Intento aprovechar el viaje en avioneta para asegurarme de que el rastreador funciona y ponerme a trabajar de forma remota, pero la señal de wifi viene y va, de manera que acabo lanzando a un lado mi Raspberry Pi con un gruñido.
Naruto y yo no intercambiamos más de un par de palabras durante el trayecto. Pilota de forma desenvuelta y confiada, totalmente concentrado en la tarea que tiene entre manos; es evidente que está preocupado por Shina y no puede quitársela de la cabeza.
Se me parte el alma al verlo.
—Empezó a estar enferma cuando se marcharon —explica Chōza con gravedad cuando nos recoge—. Sí, ya lo sé —añade rápidamente al ver la expresión de Naruto—. Debería haberte avisado, pero solo eran unas décimas de fiebre. Supuse que algo le había sentado mal. Pero luego se puso a temblar y dijo que le dolían los huesos. Y empezó a vomitar.
Naruto, cuya naturaleza de alfa se manifiesta a través de la necesidad de conducir cada vehículo en el que pone un pie, se detiene frente a casa.
—¿Vomita también los líquidos?
—En su mayoría. Ino está arriba con ella.
Chōza parece haber envejecido cinco años desde que nos marchamos. Al igual que Ino y Shikamaru, que se pasean arriba y abajo frente a la habitación de Naruto, donde Shina ha preferido acostarse. Me pregunto si el aroma de su hermano es allí más intenso y la ayuda a tranquilizarse y convencerse de que todo va a ir bien.
No me cabe duda de que Naruto está cagado de miedo, pero en ningún momento deja que se le note. Ni siquiera en casa de Mei, cuando han estado a punto de descubrirnos, ha entrado en pánico.
Tal vez sea un rasgo alfa, una de las cualidades que lo convierten en un buen líder: la capacidad de dejar aparcadas las emociones y concentrarse en lo que tiene que hacer. Creo que mi padre estaría de acuerdo.
—¿Acaso no...? ¿Los licántropos puros no se ponen enfermos? —pregunto.
Shikamaru y Chōza se quedan pasmados. Ino se limita a preguntarle a Naruto con calma: «¿Le has contado lo de Shina?» y no parece en absoluto sorprendida cuando él asiente.
—No sufrimos infecciones víricas —me explica—, ni bacterianas ni lo que sea esto. Hay determinados venenos que nos afectan, aunque no de esta manera.
Caigo en la cuenta de que, debido a la fisiología de Shina, los médicos licántropos no serían capaces de ayudarla. Y debido también a su fisiología, cabe la posibilidad de que, si la llevan a un médico humano, la descubran.
—¿Es la primera vez que pasa?
Naruto asiente.
—Alguna vez le ha moqueado la nariz y ha estado con estornudos, pero lo hemos hecho pasar por una alergia.