Cuando él colocó su dedo pulgar sobre mi cicatriz sentí dolor, pero éste no era un dolor físico más bien un dolor agudo en el fondo de mi ser, en mi corazón, tan cortante como el filo mismo de una navaja.
Creo que mis ojos reflejaban el terror que estaba sintiendo porque aquello no podía ocultarlo y sus ojos me miraban de una manera tan aterradora que temía dos veces por mi vida.
Había visto la cicatriz, la horrible marca que cargaba conmigo desde mi infancia.
Entonces entré en pánico, porque finalmente alguien estaba descubriendo mi terrible secreto.
—¿Jimin...?
Creo que no sabía formular bien lo que deseaba preguntarme, porque miraba insistente la cicatriz y después sus ojos se oscurecian al punto de perder toda la luz de sus pupilas, era como despertar a la bestia.
Quería correr de ahí porque no sabía que haría conmigo ahora que sabía.
Como acto reflejo mi cuerpo comenzó a temblar de pies a cabeza, y cuando él quiso volver a tocarme lo empujé con todas mis fuerzas que su cuerpo cayó sentado a mi lado en el sofá, esa pequeña ventaja la aproveché para lanzarme del sofá hacia el piso, caí de rodillas y me dolió el golpe pero logré gatear por el piso hacia la puerta de su habitación.
Debía escapar porque aquel que me veía desde ojos de Yoongi no era él, era un temible monstruo, uno que perdería el control y me haría daño.
Faltaba tan poco para alcanzar el picaporte así que estiré mi mano para tomarlo aún desparramado por el suelo, mis dedos solo alcanzaron a rozarlo, él finalmente estaba sobre mí. Pateé para poder soltarme y volví a gatear hasta la puerta y ahora había logrado abrirla, pero el intento por escapar de ahí era inútil mis, piernas fueron detenidas con fiereza y mi cuerpo arrastrado hacia adentro de la habitación nuevamente.
Mis dedos trataban de aferrarse a algo, aunque fuera el piso.
—¡JIMIN!
El grito furico de voz gélida y hostil perforó mis tímpanos llenando la habitación de un terrorífico ambiente. Él me veía de pie desde arriba, su pecho subía y bajaba con dificultad y yo me sentía tan pequeño e indefenso.
—¿Qué significa eso?
Negué, traté de levantarme pero uno de sus pies me retuvo sobre el piso con fuerza evitando que pudiera hacerlo.
—¿No vas a hablar? ¿Tendré que obligarte a caso? ¿Por qué ese puto emblema de los Jung? ¿Por qué? ¿Qué tienes que ver tú con ese maldito detective Hoseok?
Su voz retumbaba por todos lados y dolían como látigos en la piel.
—¿Entonces por eso te busca con insistencia?
Vi como se agachaba hacia mí, sus ojos eran dos armas mortales porque daban miedo verlos, dos carbones encendidos que quemaban con tan solo mirarlo, me paralizaba por completo.
—¿Así que eres la puta de Jung?
Mi rostro se desfiguró en una mueca, mezcla entre desagrado y enojo. ¿Cómo sé le ocurría?
Su mano me sujetó firmante por la mandíbula haciéndome daño y sus oscuros ojos seguían clavándose en mi como dos alfileres en mis propios ojos. No podía verlo a los ojos, me hacía daño.
—¡Responde! —ordenó—. ¿ERES LA PUTA DE HOSEOK? Si es así... voy a matarte ahora.
La otra mano se estiró para tomarme por el cuello, pero ésta vez no lo permitiría.
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❀𝔇𝔞𝔯𝔨 𝔒𝔟𝔰𝔢𝔰𝔰𝔦𝔬𝔫❀
Fanfiction¿𝐔𝐧 𝐩𝐬𝐢𝐜ó𝐩𝐚𝐭𝐚? 𝐍𝐨 𝐦𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐜𝐫𝐢𝐛𝐢𝐫í𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐮𝐧𝐨, 𝐭𝐚𝐦𝐩𝐨𝐜𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐮𝐧 𝐝𝐞𝐬𝐞𝐪𝐮𝐢𝐥𝐢𝐛𝐫𝐚𝐝𝐨 𝐦𝐞𝐧𝐭𝐚𝐥. 𝐃𝐢𝐫í𝐚 𝐦á𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐨𝐲, 𝐮𝐧 𝐚𝐩𝐚𝐬𝐢𝐨𝐧𝐚𝐝𝐨 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐢𝐬𝐟𝐫𝐮𝐭𝐚𝐫 𝐥𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐬𝐚𝐬...