Me detuve ahí en medio del sótano por una fracción de tiempo en que mi turbulenta mente quedó en calma, miré todo a mi alrededor analizando lo que quizá antes no. El viejo Jung estaba sollozando lastimeramente después de que se le fueron mutilados todos los dedos de sus manos.
Yoongi permanecía inmóvil a su lado observando también su trabajo.
Los ojos negros de Jung inyectados en sangre me enfocaron con muy poca profundidad ya que parecía que estaba por desmayarse, aun así intentaba retarme con la mirada, como si quisiera convencerse de que aun tenía poder sobre mí.
—K-kim... Kim, estás haciendo lo incorrecto mí cielo, yo te adoro eres mi ni-niño —Sollozó el maldito—. Tu obedeces a papá J-jung
Algo parecido al vomito se instaló en mi garganta, pero no lo era. Era esa amarga sazón de escuchar cómo me llamaba. Miré hacia otro lado, desvíe la vista de él. Prefería mil veces ser llamado zorra por Min que “mi cielo“ por ese hijo de puta. Era como beber acido.
En el piso habían quedado los pedazos de dedos esparcidos y charcos de sangre.
—¿Qué no es correcto? ¿No es correcto que busque vengarme de ti? —repliqué casi con mis ojos inyectados en llamas vivas.
Me acerqué hasta él y toqué su rostro, sus mejillas, hundí mis dedos en ellas enterrando mis uñas lo mas que podía en su vieja y aguada piel provocando surcos en ese lugar con las uñas. Cuando sentí mis dedos sobre él, supe entonces lo que verdaderamente tenía en mis manos: La venganza.
Aquello que por mucho tiempo desee tener, por lo que por muchos años luché, ahora lo obtenía como un trofeo galardonado que me había ganado.
"La venganza es un plato que se sirve frío”
Si… lo había comprobado cuando pase años planeando de ella pero, al final resultaba solo ser una frase tan insulsa, porque nadie sabe lo que realmente se siente estar de éste lado. Cuando finalmente la consigues te das cuenta que, a pesar de haber esperado por mucho a que tu plato se enfríe y te lo puedas comer con calma aún después quedan aquellos desperdicios que te estorban en el camino. Mientras más logras tener el poder, más venganza deseas. No se queda solo ahí como un cuento con final feliz, no.
Diría que la venganza era mí forma de gestionar todos aquellos sentimientos negativos que habían nacido en mí desde niño hacia Jung y todos los demás viejos miserables que abusaron de mí y de otros niños, estuve intentando pedir ayuda y jamás llegó, entonces pensé que a través de otra persona podría reparar el daño que me habían generado.
Quería a alguien que pasara desapercibido para lograr compensar todos mis daños. Sencillamente no me importaba entender lo que estaba haciendo, si estaba ejerciendo justicia cuando nada estaba más lejos de la realidad. Me valía una mierda si estaba haciendo bien o mal, yo solo quería ser libre.
Solo deseaba sentir aquella creciente necesidad de devolverle mi agresor aquello que me había dolido, hacerlo sentir como me hizo sentir a mí.
Sin embargo, pensándolo racionalmente, perjudicar a Jung padre jamás iba a reparar el daño que había causado, jamás iba a sanar ni volvería al pasado a vivir una infancia feliz y bonita. ¿Y saben qué? A mí me valía una mierda.
No me importaba ya nada, si hacía bien o hacía mal, ya dirán que mí venganza solo logrará que luego de efectuarla me sienta vacío, pues qué más da ¿No? Lo sucedido ya no cambiará, lo que él hizo no cambiará y no tiene arreglo así que ¿Por qué iba a sentir que la venganza era peor que ser la víctima?
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❀𝔇𝔞𝔯𝔨 𝔒𝔟𝔰𝔢𝔰𝔰𝔦𝔬𝔫❀
Fanfiction¿𝐔𝐧 𝐩𝐬𝐢𝐜ó𝐩𝐚𝐭𝐚? 𝐍𝐨 𝐦𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐜𝐫𝐢𝐛𝐢𝐫í𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐮𝐧𝐨, 𝐭𝐚𝐦𝐩𝐨𝐜𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐮𝐧 𝐝𝐞𝐬𝐞𝐪𝐮𝐢𝐥𝐢𝐛𝐫𝐚𝐝𝐨 𝐦𝐞𝐧𝐭𝐚𝐥. 𝐃𝐢𝐫í𝐚 𝐦á𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐨𝐲, 𝐮𝐧 𝐚𝐩𝐚𝐬𝐢𝐨𝐧𝐚𝐝𝐨 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐢𝐬𝐟𝐫𝐮𝐭𝐚𝐫 𝐥𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐬𝐚𝐬...