26. Estocolmo

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Me Salí de su boca y lo tome por un brazo para luego arrojarlo a la cama, me subí sobre él con mis piernas presionando a sus costados  para que no se moviera y volví a meter todo mi miembro dentro de su boca.

     —Vas a recibirme completo y a tragar todo ¿Entiendes? O me harás enfadar más y  pagarás las consecuencias.

Asintió con sus ojos brillosos y entonces mis caderas tomaron ritmo y vida propia, moviéndose en el interior de su cavidad bucal sin detenerme, a veces sentía sus dientes rozarme y me hacia jadear, me gustaba la sensación.

     —¡M-mírame!  —Jadee cuando le vi cerrar sus ojos. Porque amaba verlo a los ojos cuando cometía estos actos de perversión contra él.

Deliraba hasta las alturas cuando profanaba su cuerpo y su vida, me llenaba de éxtasis profundo.  Pude sentir como comenzaba a ahogarse con mis fuertes penetraciones pero eso no me detuvo, al contrario eran el  aliciente perfecto para mí.

Tenía sus dos muñecas sujetas con una sola mano sobre la cama arriba de su  cabeza, me permitía un mejor acceso.

Una de sus manos comenzó a removerse con insistencia para tratar de soltarse pero no me moví ni un centímetro, con mi mano derecha logre cortarle más aun la respiración cuando mis dedos se aferraron a su cuello, veía en sus ojos aquellas lágrimas de desesperación y de frustración.

Tan precioso, tan  bonito ahí esforzándose por no desobedecer mi orden.

     —Mi dulce muñeco… me encanta empujarme dentro de ti, dentro de tu dulce boca de caramelo, me gusta apretarte tan fuerte hasta acabarte el aliento bebe. ¿Te gusta a ti? ¿Lo sientes verdad?

Sus mejillas estaban rojas y sus gruesos labios lucían hinchados por la presión ejercida y sus ojos castaños me miraban fijamente aun retándome, aún siendo humillado de aquella manera me estaba retando.

Sonreí a punto de correrme al ver esa mirada en el. Esa parte de mi muñequito era perfecta.

     —Eres mío, sólo yo te puedo poseer como un demonio a su víctima, bebé, eres mío.

Me empuje aun con más insistencia hasta que pude sentir su garganta a plenitud. Jalé sus brazos hacia adelante para usarlo como palanca mientras seguía dando duras estocadas.

Su mirada fija en mi comenzó a cerrarse y sentí  como se aflojo su cuerpo, solté sus brazos y  sus manos cayeron a los costados y yo me corrí, en su boca llenándole de mi espeso semen, salpicando sus labios, me quede ido observando cómo resbalaba por sus labios hacia su barbilla y su cuello, me logre agachar hasta estar cerca y mi lengua salió lentamente para saborear mi propia semilla escurriendo de su preciosa boca de labios de muñeco.

Luego de beber del elixir de sus labios lo besé, le besé profundamente, aún desmayado debajo de mí, me encantaba verlo así de frágil, sumergido en la sumisión a la  que yo lograba someterlo.

Besé lentamente sus labios, bajé por su cuello, mordí toda la piel que tenía a mi alcance, el fuego que él encendía en mi interior provocaba que mi monstro saliera de su escondite.

Me levanté de encima de su cuerpo pero solo para comenzar a desnudarle de arriba, pude notar su preciosa pijama blanca húmeda, mi muñequito se había corrido cuando se desmayo, ¡vaya! eso si que es una sorpresa para mí.

Volví a mi tarea de seguir besando su cuello, sus clavículas, aquellos hermoso lunares que escondían muy bien toda aquella sensualidad en el.

Bajé por todo su abdomen lentamente hasta llegar al borde del short de seda  que traía puesto. Pude ver que también traía esas bragas que le había dado.

❀𝔇𝔞𝔯𝔨   𝔒𝔟𝔰𝔢𝔰𝔰𝔦𝔬𝔫❀Donde viven las historias. Descúbrelo ahora