Aquella clase había sido la hora más larga de toda mi vida, los minutos parecían pasar cada vez más lentos y mis ganas por salir de allí aumentaban.
No podía dejar de mover la pierna y morder la pielcita que sobresalía de mi dedo pulgar.
<< ¡Deja de hacer eso! >>
Hasta que el timbre fue mi salvación estaba lista para salir, pero la multitud fue más rápida.
—Daria todo por comer una hamburguesa triple cheddar de McDonald —dijo Marion poniéndose de pie.
—Yo también muero de hambre —acompaño Lilian.
—Señor Fortier y señorita Fontaine —dijo la Profesora Pettiegrew.
Mis amigos me observaron y yo asentí, ya no había nadie en el salón solo el y yo.
Me puse de pie para acercarme al escritorio de la profesora ni siquiera mire a Emeric y tampoco tenía intenciones de hacerlo.
La mirada de la mujer fue directa a Emeric.
Es guapo y muy sexy... imbécil era un imbécil.
Negue con mi cabeza y fruncí el ceño volviendo a sentir el nerviosismo y la ira recorriendo mi sangre.
—Lamento mucho mi manera de reaccionar a este pequeño incidente —dijo ella mostrando una tímida sonrisa— no quiero que haya rencores entre nosotros.
No se veía una persona mayor, así como los demás profesores. Era nueva y estaba mas que claro que no tenía experiencia.
—¿Lo dice porque realmente lo siente o porque lo hace a su conveniencia? —dije frunciendo el ceño y cruzándome de brazos.
Ella abrió sus ojos sorprendida y soltó una risita nerviosa.
—¡Oh por supuesto que no! —ella corrió su largo cabello hacia atrás— no me malinterpretes Elise.
—Usted nos mandó a detención sin siquiera corroborar que fuera así lo del helado —mire a Emeric que también miraba molesto a la profesora.
—Cerise pueden tratarme de esa manera —levante una ceja al ver su intento de querer parecer simpática— quiero que me entiendan es mi primer día de trabajo.
¿Y el mal momento que tuve que pasar?
—Tengo veinticuatro años deben entenderme —ella me miro y luego a Emeric— les pido disculpas.
¡Ah por supuesto que yo no lo iba a dejar pasar!
—Iré a hablar con la directora —dije dándome la vuelta.
—¡No! ¡Por favor! —ella se puso de pie acercándose a mi— se que estuve mal.
—El verdadero problema Señora Pettiegrew no es su castigo no justificado —mire a la mujer que parecía a punto de romper en llanto— ¿solo por el hecho de que sabe quienes somos no nos mandara a detención? ¿Y si hubiesen sido otros?
Ella no dijo nada y bajo su cabeza, su intento de victimizarse me estaba estresando.
Pero la persona que estaba a mi lado ya no lucia molesto era claro que el acto de victimismo de esa mujer lo estaba convenciendo.
Imbécil...
Solté un suspiro y abrí la puerta para salir de allí.
—¡Elise! —exclamo Emeric a mis espaldas.
—¡Tu no te atrevas a dirigirme la palabra! —dije con enojo.
—Escucha... esa mujer es nueva y —ni siquiera queria verlo a los ojos.
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Confía en Mí
RomanceDos hijos de unos importantes empresarios están obligados a casarse, pero Elise Fontaine no está dispuesta a casarse con alguien que no se lleva bien, pero hará lo posible para poder acercarse a Emeric Fortier. ¿El lograra enamorase de ella?
