Lentamente abrí mis ojos sintiendo aquella pesadez en mis parpados. Aunque estaban presentes las ganas de seguir durmiendo pero estaba segura que había algo por hacer.
Me puse de pie y aun con el pijama salí de la habitación. Baje las escaleras al paso más lento, poco a poco mis sentidos iban acomodándose.
—La doctora recomendó que siga tomando esas pastillas —esa era la voz de mi madre.
—¿Entiendes cuál es la razón de eso? —pregunto papa.
—Elise carga con muchas cosas —hablo mi abuela Adeline.
—Lo único que esta demostrando es que no puede manejar las situaciones —abrí mis ojos sorprendida al oír eso de papa.
Mis talones estaban clavados en el suelo.
¿El pensaba que yo no podía tener el control de nada?
—Escuchar conversaciones sin que las demás personas sepan es falta de modales —dijo una mujer apareciendo de la nada a los pies de las escaleras.
Me sobresalte y baje los últimos escalones, aún seguía con la pesadez de recién despertarme.
—Elise hija ¿Cómo despertaste? —pregunto mama saliendo del comedor— veo que ya conociste a señora Gina quien será tu maestra de protocolo.
—¿Mi qué? —dije tratando de conectar todo lo que decía.
¿Maestra de protocolo? ¿Para que necesitaba alguien así?
—Es importante ahora que la empresa esta creciendo que aprendan sobre las formas de comportarse en una cena o alguna reunión —o sea que yo no sería la única aprendiz.
Otra vez la imagen de el venia a mi mente, sus ojos brillosos y su rostro mostrando nada más que dolor.
El nudo en mi garganta se hizo presente, tome aire y mire a la mujer que ni siquiera había podido presentarse.
—Soy Elise —dije estirando mi mano.
—Usted al ser una señorita no debe levantar su mano y mucho menos alejar el brazo tan lejos del cuerpo —levanté una ceja y mostré una débil sonrisa— esta desconcertada y no sabe como reaccionar ante una nueva persona.
¿Y esta mujer de donde había salido?
Rápidamente traje mis manos y acomodé mi cabello detrás de mis orejas.
—No quiero causarle ningún tipo de incomodidad señorita Fontaine —dijo ella dejando sus dos brazos a cada lado de su cuerpo.
Se veía una mujer demasiado correcta, su rostro estaba neutral y su vestimenta consistía en una pollera que le llegaba justo a las rodillas, el pelo recogido en un moño sin ninguna imperfección.
—Mama —dije mirando a los ojos de mi madre que seguía para ahí mirándome con una débil sonrisa— ¿podemos hablar?
—Hija mejor ve a arreglarte recuerda que esta noche es la cena con los Fortier —dijo ella para luego mirar a la señora Gina.
Me di la cuenta para volver a mi habitación, escuchaba los pasos detrás de mi y antes de entrar me volteé.
Otra vez aquella mujer la tenía a centímetros míos.
—Mi hija está detrás de tantas cosas —dijo mi abuela Regine apareciendo con otra mujer que no parecía tan mayor como la señora Gina.
—Señorita Fontaine mucho gusto soy Tatiana su nueva asesora de imagen —dijo ella con una gran sonrisa— señora Gina.
—Llegas tarde sabes que eso es una completa falta de respeto —hablo Gina sin mostrar ninguna emoción.
Mire a mi abuela desconcertada por lo que estaba pasando en ese momento.
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Confía en Mí
RomanceDos hijos de unos importantes empresarios están obligados a casarse, pero Elise Fontaine no está dispuesta a casarse con alguien que no se lleva bien, pero hará lo posible para poder acercarse a Emeric Fortier. ¿El lograra enamorase de ella?
