Hace siglos, la humanidad, asolada por interminables conflictos y discordias, tomó una drástica decisión: dividirse en cuatro grandes distritos, cada uno regido por el poder de un elemento primordial. Así nacieron Pyrosia, el distrito del Fuego; Aqu...
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Narra _____:
La noche había caído y el campamento se hallaba en un estado de silencio expectante. La tensión en el aire era palpable, un recordatorio constante de la magnitud del enfrentamiento que estaba por venir. Me preparaba para enfrentar a Zephyrus, el espíritu del aire, con el corazón acelerado y una determinación renovada.
Las chicas me rodearon, cada una con una expresión que mezclaba preocupación y aliento. Jihyo se acercó, su semblante grave y serio.
—Recuerda, _____, el aire es impredecible y veloz. Mantén la calma y usa lo que has aprendido —dijo con firmeza.
Nayeon, con su voz cargada de preocupación pero también de confianza, añadió:
—Sí, no dejes que el viento te desestabilice. Estaremos aquí, esperando por ti.
Chaeyoung, jugueteando con un poco de agua y creando figuras fluidas en el aire, me dio un último consejo:
—El aire puede ser un adversario formidable. No te olvides de adaptarte y fluir con él.
Con un asentimiento decidido, me sumergí en el sueño profundo. El mundo real se desvaneció, reemplazado por un paisaje etéreo de corrientes de aire y nubes flotantes. Zephyrus apareció ante mí, su forma una amalgama de viento y destellos etéreos. Sus ojos brillaban con una intensidad fría y desafiante.
—Bienvenida, _____ —dijo Zephyrus, su voz resonando como un susurro de viento helado—Estoy ansiosa por ver cómo enfrentas la verdadera prueba del aire.
—Estoy lista —respondí con determinación, desenvainando mi espada y encendiendo el fuego alrededor de ella— Comencemos.
Zephyrus se elevó por el aire, moviéndose con una velocidad que desafiaba la lógica. El suelo se transformó en un paisaje de plataformas flotantes que aparecían y desaparecían con cada movimiento suyo. Mientras Zephyrus volaba y creaba ráfagas de viento cortantes, me vi obligada a saltar de una plataforma a otra, tratando de acercarme a ella.
—El viento es una danza de libertad y agilidad —dijo Zephyrus, burlándose— ¿Puedes seguirme?
Luché por mantener el equilibrio en las plataformas inestables mientras Zephyrus desataba tornados y ráfagas cortantes a mi alrededor. Cada vez que me acercaba, el viento se volvía más feroz, empujándome hacia atrás y dificultando mi avance. La batalla se convirtió en una lucha constante por no ser arrojada del cielo etéreo.
Zephyrus comenzó a moverse con una velocidad vertiginosa, el aire a su alrededor se convirtió en ráfagas que intentaban barrerme. Me vi obligada a usar mi fuego para protegerme, pero el viento dispersaba las llamas con facilidad.
—El viento es un adversario impredecible —susurró Zephyrus mientras giraba en el aire— No te aferres a un solo ataque. Necesitas aprender a moverte con la misma libertad que yo.