Hace siglos, la humanidad, asolada por interminables conflictos y discordias, tomó una drástica decisión: dividirse en cuatro grandes distritos, cada uno regido por el poder de un elemento primordial. Así nacieron Pyrosia, el distrito del Fuego; Aqu...
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Narra _____:
El campo de entrenamiento estaba cargado de energía. Una suave brisa acariciaba nuestra piel mientras nos preparábamos para la inminente batalla. El crepúsculo envolvía el horizonte en un resplandor dorado, y aunque ninguna de nosotras lo dijera en voz alta, todas sabíamos que esta pelea sería diferente. Frente a mí, las chicas de Aquorion se alineaban, cada una empuñando su espada recién adquirida. Sus miradas estaban llenas de determinación y expectación. Aunque sería un combate cuerpo a cuerpo, sin el uso de poderes elementales, la tensión y el desafío flotaban en el aire.
—¿Lista para esto? —preguntó Nayeon, girando su espada con una elegancia natural.
Le devolví la sonrisa, ajustando mi postura y aferrando con fuerza mi espada. —Siempre lo estoy.
Jihyo fue la primera en dar un paso al frente, con la mirada fija en la mía. —Recuerda que somos nueve contra una, ____. No te lo pondremos fácil.
—Eso espero, líder —respondí, inclinando la cabeza en un gesto de respeto antes de lanzarme hacia ellas.
Las chicas esbozaron sonrisas ante mi gesto, preparándose para el combate. Momo, Sana y Mina intercambiaron miradas, como si se comunicaran telepáticamente, y las tres avanzaron a la vez. Sana y Momo me flanquearon por los lados, mientras Mina se abalanzaba de frente. Sabía que habían avanzado mucho en su entrenamiento, así que mantuve mi guardia alta.
Con un giro rápido, esquivé el golpe lateral de Momo, evité el ataque de Sana y retrocedí unos pasos antes de enfrentar a Mina.
—Buena emboscada —comenté, mientras nuestras espadas chocaban con fuerza—, pero no es suficiente.
Con un empujón separé a Mina justo a tiempo para enfrentar a Chaeyoung, que venía desde el flanco.
—¿Es todo lo que tienes, ____? —se burló Chaeyoung, provocando una sonrisa en mis labios.
—Apenas estoy calentando —respondí, esquivando su ataque con rapidez.
Chaeyoung reaccionó enseguida, lanzando otro golpe que bloqueé fácilmente. Con un movimiento ágil, logré desestabilizarla, casi haciéndola perder el equilibrio. Antes de que cayera, la sostuve por la cintura, acercándola hacia mí.
—Debes tener más cuidado —susurré junto a su oído, notando cómo se estremecía ligeramente.
De repente, escuché pasos apresurados detrás de mí. Me aparté rápidamente de Chaeyoung, justo a tiempo para enfrentar a Jihyo y Nayeon, quienes atacaron al unísono.
—No te distraigas, ____ —advirtió Nayeon con una de sus encantadoras sonrisas.
—No lo hago —repliqué, reajustando mi postura.
En un abrir y cerrar de ojos, Jihyo logró desarmarme. Mi espada voló por el aire, aterrizando a unos metros de distancia. Jihyo sonreía victoriosa, pero yo le devolví una sonrisa burlona antes de lanzarme hacia atrás. Nayeon intentó atacarme, pero me deslicé por el suelo, recuperando mi espada en el último segundo.