Capítulo 44: Sinceridad

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La luna brillaba con intensidad sobre el bosque, iluminando el camino sinuoso que nos llevaba hacia el Santuario de Gaia

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La luna brillaba con intensidad sobre el bosque, iluminando el camino sinuoso que nos llevaba hacia el Santuario de Gaia. Agnis volaba a nuestro alrededor, sus pequeñas alas produciendo un sonido apenas perceptible, mientras las chicas de Aquorion y yo avanzábamos con determinación. Sana caminaba a mi lado, sus dedos rozando los míos de vez en cuando, un gesto silencioso de apoyo que me recordaba por qué estaba luchando.

El aire estaba impregnado de una tensión palpable, como si la misma naturaleza sintiera lo que se avecinaba. Las ramas de los árboles se movían suavemente con la brisa, pero debajo de esa calma había algo más, una presencia oculta que nos observaba. Lo sabía. Lo sentía.

—¿Sienten eso? —murmuró Momo, su mirada escaneando el entorno con desconfianza.

Asentí, deteniéndome por un momento para observar el cielo estrellado. Éramos más fuertes juntas, lo sabía, pero la incertidumbre me carcomía por dentro. Con cada paso que dábamos hacia el Santuario, más sentía el peso del destino sobre mis hombros.

—Hay alguien... o algo aquí —dije finalmente.

Jihyo se adelantó unos pasos, sus ojos buscando cualquier movimiento entre las sombras. Con un gesto firme, invocó un pequeño orbe de agua que flotó a su alrededor, brillando tenuemente en la oscuridad.

—Si es el guardián, no tendremos otra opción que enfrentarlo —declaró, su voz firme y decidida.

Agnis, quien parecía inquieto, soltó un chillido agudo y sobrevoló más adelante, como si intentara advertirnos. En ese momento, un rugido gutural resonó en el aire, haciendo temblar la tierra bajo nuestros pies. El suelo vibró, y un remolino de hojas y polvo se alzó frente a nosotras. Instintivamente, todas nos preparamos para pelear.

—¡Cuidado! —gritó Mina, creando un escudo de agua frente al grupo.

El remolino se dispersó de golpe, revelando una figura imponente que emergía del suelo. Era una criatura gigante, una mezcla de piedra y fuego, con ojos incandescentes como brasas ardientes. Su voz resonó en el aire, grave y aterradora.

—¿Quiénes osan acercarse al Santuario de Gaia? —rugía el guardián, su voz retumbando como un terremoto— Ninguna de ustedes merece caminar por este suelo sagrado.

—¡No venimos a dañar el Santuario! —respondí, dando un paso al frente— Nuestro objetivo es protegerlo. El mundo está al borde de la destrucción, y necesitamos llegar a Gaia para detenerlo.

El guardián soltó una risa retumbante, una mezcla de burla y furia.

—Muchos han dicho lo mismo antes que tú —gruñó— Si realmente desean entrar, deberán demostrar que son dignas. ¡Prepárense!

Antes de que pudiera responder, el guardián lanzó un golpe con su enorme brazo de piedra, haciendo que el suelo se rompiera en pedazos. Salté hacia un lado, esquivando por poco el impacto, mientras el resto del grupo se dispersaba.

CRY FOR ME [Twice x tu]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora