Hace siglos, la humanidad, asolada por interminables conflictos y discordias, tomó una drástica decisión: dividirse en cuatro grandes distritos, cada uno regido por el poder de un elemento primordial. Así nacieron Pyrosia, el distrito del Fuego; Aqu...
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Narra _____:
Tzuyu, con su fuerza y delicadeza, me levantó en sus brazos como si fuera un tesoro precioso. La preocupación en su rostro era evidente mientras me sostenía con cuidado, evitando hacer movimientos bruscos. Aunque el dolor era casi abrumador, la sensación de ser cuidada de esa manera era reconfortante en medio de la adversidad.
—Tzuyu, por favor, ten cuidado —dije con voz débil, intentando mantenerme consciente. La fatiga y el dolor me estaban llevando a un estado de semiinconsciencia, pero la determinación de las chicas me mantenía aferrada a la realidad.
—No te preocupes, _____ —respondió Tzuyu con firmeza— Vamos a encontrar un lugar seguro y a curarte.
Jihyo, con su aguda percepción, estaba al frente, guiando al grupo. Su voz, aunque llena de preocupación, también transmitía un tono de calma decidida.
—Aquí hay un pequeño claro, parece adecuado para detenernos y atender a ____ —indicó Jihyo, señalando un área despejada rodeada de vegetación densa. La luz tenue del atardecer filtrada a través de los árboles creaba un ambiente tranquilo, y el sonido suave del viento entre las hojas proporcionaba un alivio bienvenido.
Tzuyu caminó con cuidado hasta el claro y cuidadosamente me depositó en el suelo, extendiendo una manta para hacerme más cómoda. Las chicas se agruparon a mi alrededor, su preocupación palpable mientras se preparaban para atender mis heridas.
—¿Quién la curará? —preguntó Sana, mirando a las demás.
Nayeon, Jeongyeon y Jihyo levantaron la mano, señalando su disposición para ayudar. La tensión en el aire era palpable mientras las tres se acercaban con determinación.
—¿Cómo te sientes, _____? —preguntó Mina, arrodillándose a mi lado y comenzando a examinar las heridas visibles. Su toque era suave y cuidadoso, tratando de aliviar el dolor en la medida de lo posible.
—Estoy... cansada y adolorida —respondí, tratando de sonreír a pesar de la debilidad que sentía—Pero me alegra que todas estén a salvo.
Las chicas comenzaron a trabajar con precisión. Unas palabras en un idioma desconocido resonaban en el aire mientras invocaban el agua curativa que había aparecido. El líquido sanador se aplicaba cuidadosamente sobre mis heridas. A pesar de la suavidad de sus movimientos, sentí el poder restaurador del agua mientras comenzaba a cerrar mis heridas.
A medida que el tratamiento avanzaba, noté que Nayeon y Jihyo mantenían una expresión de seriedad y enojo, sus rostros fruncidos en una mueca de preocupación. Miré a ambas con confusión.
—¿Están bien? —les pregunté, intentando comprender la fuente de su enojo, pero no recibí respuesta, ignorandome.
Las chicas terminaron de curarme, y aunque mis heridas se sentían más aliviadas, el enojo en los rostros de Nayeon y Jihyo persistía. El ambiente a mi alrededor era una mezcla de alivio por mi recuperación y tensión por la preocupación que sentían.