Capítulo 25: Espadas Únicas

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Narra _____:

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Narra _____:

Luego de la gran y última batalla con los espíritus, las chicas y yo nos fuimos a descansar. Aunque fui yo quien luchó, ellas también estaban agotadas mentalmente. Me desperté antes que las demás; el sol aún no salía. Con cuidado, me levanté y me alejé un poco, esperando que cuando regresara, las chicas siguieran durmiendo, de lo contrario, me esperaba un regaño.

Me aparté porque estaba decidida a darles una sorpresa a cada una. Ellas se estaban convirtiendo en personas muy importantes para mí, mucho más de lo que había imaginado. Mi corazón latía con fuerza cada vez que veía a alguna de ellas sonreír, y con un simple roce, sentía como si mi corazón fuera a salirse del pecho.

Llegué a un lugar más apartado, donde no despertaría a las chicas y podría tener una vista panorámica de todo, asegurándome de que ningún enemigo me sorprendiera. Me concentré, aprovechando mi nuevo poder sobre la tierra, y comencé a invocar rocas ricas en minerales, como hierro y otras piedras preciosas.

Hoy, planeaba forjar espadas únicas para cada una de las chicas, un símbolo de nuestra conexión y de la fortaleza que compartimos. Con determinación, empecé a extraer el hierro, utilizando el martillo de forja y el pico que siempre llevaba en mi mochila para emergencias. Cada golpe resonaba en la quietud del amanecer, mientras visualizaba las espadas que pronto se convertirían en una extensión de su poder y espíritu.

Me acomodé encima de una roca, donde cuidadosamente dispuse todos los materiales y herramientas que usaría para forjar las espadas. No sabía cuánto tiempo me tomaría, pero tenía claro que cada una de esas espadas estaría hecha con todo mi cariño y esfuerzo. Este no era solo un gesto; era una forma de agradecerles por estar a mi lado, por confiar en mí, y por ser la fuerza que me mantenía en pie. Con cada golpe del martillo, pondría un poco de mi corazón en el acero, asegurándome de que cada espada reflejara el espíritu y la esencia de la chica a la que estaba destinada.

Me quedé mirando las piedras y los minerales que había invocado, sintiendo el peso de la tarea que estaba a punto de emprender. Nueve espadas, cada una para una de las chicas, cada una tan única como ellas mismas. No podía permitirme hacer esto de manera apresurada; debía ser algo especial, algo que demostrara cuánto significaban para mí.

—Bien, empecemos por la primera —murmuré para mí misma, tomando una bocanada de aire antes de elegir una pieza de hierro de entre los materiales

—Esta es para Nayeon.

Comencé a trabajar en la espada de Nayeon, mi mente llena de pensamientos sobre ella. Nayeon era muy natural, la que siempre tenía una sonrisa en su rostro incluso en los momentos más difíciles. Quería que su espada reflejara su fuerza y su determinación, pero también su calidez.

Mientras el hierro se calentaba con mi fuego, me imaginé una hoja que brillara con una suave luz dorada, como el sol al amanecer, fuerte y segura. Le di un diseño elegante, con un grabado delicado que recordaba a las olas del agua, representando su capacidad de adaptarse y fluir, siempre guiándonos.

CRY FOR ME [Twice x tu]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora