Hace siglos, la humanidad, asolada por interminables conflictos y discordias, tomó una drástica decisión: dividirse en cuatro grandes distritos, cada uno regido por el poder de un elemento primordial. Así nacieron Pyrosia, el distrito del Fuego; Aqu...
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Narra _____:
Observé mis manos manchadas con mi propia sangre, sintiendo la preocupación en los ojos de las chicas que me rodeaban. Jeongyeon, con una expresión tensa, fue la primera en romper el silencio.
—¿Con quién peleaste? —preguntó, su voz cargada de inquietud.
—Aqualia —respondí, intentando alcanzar la herida en mi hombro, pero Momo suavemente apartó mi mano, su toque cuidadoso y delicado.
—¿Aqualia? ¿Ella te hizo esto? —exclamó Chaeyoung, incrédula. Asentí con la cabeza, sintiendo el peso de sus miradas.
Momo y Tzuyu comenzaron a curar mis heridas con su poder curativo de agua. La frescura del líquido sobre mi piel aliviaba el dolor, y les dediqué una sonrisa agradecida, aunque aún me sentía agotada.
—Aqualia es extremadamente poderosa. Utilizó movimientos que nunca pensé que vería —dije, tratando de acomodarme mejor en el suelo, aunque el dolor aún me hacía temblar.
—Déjame ayudarte —Dahyun se acercó y me ayudó a recostarme en una posición más cómoda.
—¿Cómo te causó eso? —preguntó Tzuyu, con preocupación en su voz— Es como si te hubieran clavado un cuchillo.
—Me lanzó picos de hielo muy afilados. No pude esquivar todos, y uno me alcanzó en el hombro, otro en la pierna —expliqué, observando cómo mis heridas se cerraban lentamente bajo la magia curativa de las chicas.
—¿Podemos hacer hielo? —preguntó Momo, sorprendida y un poco emocionada.
—Así parece —respondí, aún asombrada por el poder que Aqualia había mostrado.
Después de eso, el silencio cayó sobre nosotras, cada una perdida en sus pensamientos.
—Pensé que hoy no lucharías —dijo Nayeon, con una mezcla de preocupación y reproche.
—Yo también lo creía, pero Aqualia apareció en mis sueños. No tuve otra opción —expliqué, notando la ceja levantada de Nayeon, que aún parecía escéptica.
—¿Pero cómo la derrotaste? Estabas muy adolorida y cansada —comentó Jihyo, con el ceño fruncido.
—Antes de la pelea, Aqualia curó todos mis males. Era como si nunca hubiera estado herida —dije, recordando con gratitud cómo Aqualia me había envuelto en agua, sanándome antes de la batalla.
Las chicas me miraron en silencio, asimilando lo que había pasado.
—Creo que lo mejor es que hoy no avancemos. Debes recuperarte —decidió Jihyo con determinación en sus ojos, dejando claro que no aceptaría objeciones.
—Está bien, nos quedaremos aquí hoy —cedí, y Jihyo sonrió al ver que aceptaba su sugerencia.
Jeongyeon se sentó cerca de mí, observando cómo mis heridas se curaban lentamente. A pesar de que el dolor disminuía, aún había una sensación de malestar.