⋆˚࿔ Capítulo 30 𝜗𝜚˚⋆

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. ݁₊ ⊹LALISA MANOBAL . ݁˖ . ݁

Si comienzo a ser sincera, me tocó ver como dos mensajes de mi parte eran protagonistas del chat de Jennie. Uno pidiéndole que me disculpe por mis palabras si dije algo que estuvo mal y el otro que se alimente bien. Después de ahí, teníamos tres semanas sin hablar.

Y lo cierto aquí es que me era complicado estudiar y pensar en ella al mismo tiempo, un dolor constante en mi pecho con ganas de llamarla, pero con temor a que no me tome la llamada.

Lo que pensé que no dolería tanto, comenzaba a ser un dolor de cabeza repetitivo. No quería ignorar sus sentimientos, pero ella estaba ignorando los míos e incluso ni le importaba tomar mis mensajes, solo se dedicaba a pasar de mí, eso me dolía más que cualquier otra cosa.

Podían pasar muchas cosas, pero ninguna me dolió tanto como esta. Hacer patrones que nos lastiman a las dos estaba llegando muy lejos, y me dejó un hueco en el pecho.

Sentada en el mueble de la sala, luego de odiarlo por mucho tiempo, miraba fijamente la televisión, pero jugaba con mi celular. Siempre que sonaba con una notificación lo miraba, con la esperanza de que sea Jennie quien está ahí, diciéndome que me extraña tanto como yo la extraño a ella.

No quería esperar por algo que probablemente no llegará ahora, pero tampoco deseo sumarme toda la culpa a mí. Que aunque no usé palabras correctas, ella me atacó de la manera más baja posible.

Solté un largo suspiro y cambié el canal, buscando algo entretenido que llamara mi atención.

—No quiero interrumpir tu temporada aburrida —Eris se dejó caer en el mueble—. Pero verte aburrida y triste, me aburre a mí.

—Tapate los ojos o duerme. No me tienes que mirar —dije restándole importancia.

—Estás así por tu novia. Pelearon esa noche que saliste —aseguró.

—¿Tu vida se basa en narrar la mía con mi novia? —rebufé—. Busca otro trabajo, yo no pago.

—No, no exactamente se trata de eso mi vida. Pero es que, si ella se enoja porque tú salgas de fiesta, no quiero saber qué tipo de relación tienen —dijo con sorna—. Eso está mal.

—Tú no sabes la relación que tengo con mi novia, Eris. Ella no hizo nada malo, nos dijimos cosas las dos, déjalo estar y mira, una película —dejé el control a un lado—. Si vas a estar molestando mejor me voy a mi habitación.

—No —puso una mano sobre mi hombro—. Quiero compañía. No quiero estar a solas, Lisa, quédate.

Me volví a sentar, —¿Qué te pasa?

—No me tiene que pasar nada para querer tu compañía —su mirada se suavizó—. Eres realmente linda. Ella tiene mucha suerte.

—Sí. Bueno, iré con Bang Chan, me estaba esperando...

—Deja de huir de mí, no te violaré, por Dios —tomó un respiro—. Solo quiero hablar, escucharte y que me escuches, ¿también te lo prohíben?

—Ella no me prohíbe nada, lo que hago es porque quiero. Es mi novia, respétala.

—No puedo creer que sigan llamándole novia a una chica que tiene tres semanas sin escribirte —negó mirándome fijamente—. Ella no merece lo que estás defendiéndola.

—Eris.

—Bien, ya, me calló —alzó las manos—. Me recuerdas a mi hermano.

—¿Por qué? —pregunté.

—Defendía mucho a su novia, incluso de mí. Con la diferencia de que yo si tuve razón en sentir desconfianza de ella —sonrió con tristeza—. Ahora es solo un ángel más.

El Arte De Amar. (Jenlisa)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora