˚₊‧꒰ა LALISA MANOBAL ໒꒱ ‧₊˚
Caminé hasta la entrada de la universidad, no pasó desapercibido por mí que casi todas las miradas parecían rayos X tratando de descifrarme. No lo dudaba después de lo de anoche, cuando casi todos los estudiantes estaban en dichas fiestas. Es más, lo de menos era eso, me preocupaba mucho más que viniera alguien a molestarme e interrumpir mi clase.
Seguí avanzando hasta mi casillero y abrí este, pero lo primero que salieron fueron más de diez sobres rosados. Salté hacia atrás, asustada por lo repentino que fue, fruncí el entrecejo y miré alrededor. Me acomodé las gafas y me agaché, recogiendo uno de ellos, pensé en la idea de que podía ser cosa de Hael, después de todo no terminó todo bien como queríamos.
Pero mi rostro fue un poema cuando leí uno de los muchos que había desparramados en el piso.
"Si la belleza fuera crimen, tú estarías cumpliendo cadena perpetua".
—¿Qué? —seguí mirando a los lados y dos chicas me guiñaron el ojo—. Esto tiene que ser un sueño. Sí, es eso —busqué a los alrededores—. ¿Qué tipo de show es este?, no sé donde están las cámaras.
—¿Ahora hablas sola, Manobal? —preguntó Jennie, posándose a mi lado—. ¿Y qué es todo esto?
—Eso quiero saber yo, ¿fuiste tú? —pregunté.
—No, yo no —se agachó para agarrar uno y leerlo—. Cada vez que te veo, me recuerdas que lo hermoso sí existe —rio—. Está gracioso.
—No es gracioso, esto nunca me había pasado —me llevé la mano al rostro—. Esto tiene que ser un chiste.
—No, después de lo de anoche tienes admiradoras nuevas, tienes de donde escoger cuando nos dejemos —su sonrisa no hacía más que irritarme—. No me mires así, es solo un hecho.
—Fue tu culpa, Kim. Esto no estaría pasando si no fuese porque tú me pusiste en esta situación —la culpé—. Ahora tú sácame de aquí.
—Se te hace costumbre que yo te salve —mordió su labio inferior—. ¡Disculpen! —vociferó.
—Pero así no —mascullé.
—Chisss, déjame, yo me encargo, Manobal —llamó la atención de todos los presentes—. Lamento informarles a las chicas que dejaron estos poemas, qué cero originales, por cierto. Lamento decirles que Lalisa Manobal, mi chica —agarró mi mano—, está ocupada, así que, busquen alguna que sea igual a ella, aunque dudo que exista —se giró hacia mí—. ¿Feliz?
—Se te da mejor que a mi lo de fingir —dije bajito.
—¿Eso crees? —me miró con una sonrisa—. Tú nunca sonríes.
—No tengo motivos —cerré mi casillero—. Ya se hace tarde para entrar a clases, me retiro. ¿Vienes?
-—No, tengo que recoger mis cuadernos.
Asentí. Yo seguí sin ella y entré al aula, sentándome siempre en mi mismo asiento, pero si soy sincera, esta vez todo se reflejaba de manera diferente. Puede que me esté volviendo loca y no sea así, pero en mi cabeza, el día no se veía tan gris como las veces pasadas. Lo obvié, porque podía ser perfectamente producto de mi imaginación.
Lo que para mí no existía ni blanco ni negro, siempre estaba entre intervalos de grises, algo tedioso, pero con lo que aprendí a vivir y llegó un punto donde tampoco me molestaba. Era común sentir esto y tener dichas sensaciones, pero cuando llega algo que te detiene y te muestra algo, que aunque sea una leve sensación de cosas, te sienta y te dice que si hay más colores, quieres buscar más que solo ese gris.
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El Arte De Amar. (Jenlisa)
RomanceJennie Kim es una chica conocida por rechazar a los hombres que se le acercan, usualmente, a los que no son de su agrado. Pero eso se detiene cuando quiere poner fin a su noviazgo, mintiéndole a su exnovio con que tiene pareja. Jennie ha mentido sob...