⋆˚࿔ Capítulo 35 𝜗𝜚˚⋆

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. ݁₊ ⊹JENNIE KIM . ݁˖ . ݁

Un día eres alguien que no recordaba la voz de esa persona y al segundo ya la tienes frente a ti, mirándote con ese color en sus ojos, algo cambiada, pero siendo fisicamente la misma persona que viste hace años atrás.

Era la misma, con el cabello más corto, su mirada dulce y una sonrisa característica de ella. Algo simple que se volvió extraordinario.

La revistas, las personas que hablaban de ella y mucho menos las fotos le hacían honor a lo que yo tenía frente a mí. Ella estaba mucho más elegante, su ropa lo era, su forma de verse, pero para mí seguía siendo la misma Lisa de siempre.

Bajé dos escaleras del porche, aun estando algo lejos de ella, pero lo suficientemente cerca para que el corazón quisiera salirse de mi pecho y correr a abrazarla. Porque todo lo que pertenece a mí, aún le pertenecía a ella.

Solo que ninguna de las dos lo sabía con exactitud aún. Bajé por completo hasta tocar la arena y estar más cerca de Lisa, con mis ojos cristalizados levanté la mano y toqué su mejilla, era ella. La misma Lisa de hace años y yo la tenía frente a mí.

Tal vez el destino sea muy loco para ponerla otra vez en mi camino, o yo estoy loca por hacer lo que estaba haciendo, pero la extrañeza de lo que era tenerla cerca no me la quitaba nadie.

Ella era esa persona que por más que pasara el tiempo siempre iba a pertenecer a mí.

Porque quiero que sepa qué pienso en ella, así como ella piensa en mí.

—Es un gusto verte de nuevo —dije bajando mi mano y dando un paso hacia atrás—. Estoy feliz de verte, Lisa.

—¿Es tu casa? —señaló hacia atrás.

—Sí, la hice hace tiempo... —carraspee—. ¿Quieres pasar?, estaba haciendo algo de cena y bueno, no quiero cenar sola.

—Yo acabo de cenar, pero te la acepto. ¿No hay nadie?

–No, nadie —me abracé a mí misma—. Si es que no tienes prisa ni te están esperando.

—Nadie me espera. Pasemos.

—Pasemos —me hice a un lado—. Adelante.

Lisa entró primero que yo a la casa. No podía expresar con palabras lo que me hacía sentir saber que ella estaba en un espacio que era mío, pero que construí pensando en las dos, en todos los recuerdos que me dejó su presencia la cual sin yo haberlo querido se convirtió en ausencia.

La miré desde la entrada, había cierta curiosidad en su mirar. Aún no podía olvidar todo lo que viví con ella, y como parte de nosotras permanecía aun recordándose.

Eso no quitaba el hecho de que habíamos crecido, de que éramos personas diferentes con gustos diferentes y metas propias.

Tampoco quitaba el hecho de que yo cargaba una responsabilidad mucho más grande conmigo. Lisa aún seguía admirando el alrededor, añadiendo más a su recuerdo tal vez.

Queriendo buscar una razón por la cual grabarse este lugar es tan buena o mala idea. Al terminar de cerrar la puerta avancé hasta el comedor, donde una cena sola hacía partícipe de la mesa.

—Oh, es... —un ruido de un juguete detuvo el habla de Lisa–. ¿Un juguete?, no me digas que tienes un perrito.

—Un perrito no —sonreí—. Tengo un bebé.

—¿Perdona? —su rostro se convirtió en un poema—. No me digas que eres madre.

—Así es, soy madre, Lisa. Pero no es biológico, ¿quieres verlo?

El Arte De Amar. (Jenlisa)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora