.・。.・゜✭・Capítulo 14・✫・゜・。.

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˚₊‧꒰ა JENNIE KIM ໒꒱ ‧₊˚

Miré mi desayuno con desagrado, no me apetecía comer en la misma mesa que el hombre que se hacía llamar mi padre. No quería ni siquiera ocupar el mismo espacio que él, respirar su aire. Me sentía una completa mentirosa, y tal vez sí lo era, pero permanecer ocultándole la verdad un día más a mi madre, me terminaría por volver loca.

Pero ella no estaba aquí, en la mesa solo nos encontrábamos él y yo, los dos en silencio y con el desayuno en la mesa, él sí comía tranquilamente, como si no tuviera cargo de consciencia por todo lo que ha hecho.

Posiblemente por el daño que causará después, él posiblemente no se hace una idea de todo lo que provocará. Y aunque quiero entenderlo, no puedo, no puedo hacerlo cuando lo único que viene a mi mente es todo lo que ha hecho solo para complacerse a sí mismo.

—¿Quieres que te...?

—No, no quiero. Probablemente, tu otra familia te está esperando, ¿hoy le toca a la niña ir a su médico? —mi tono irónico no pasó por desapercibido.

—Jennie, el culpable soy yo, ella no tiene nada que ver —la defendió.

—No, sí tiene mucho que ver, porque ese es tu karma, Misul. Tu maldito karma por traicionarnos de esa manera —escupí—. No te quiero ver más, papá, no después de lo que hiciste.

—Oye, tú no sabes en las condiciones que estamos tu mamá y yo, solo estás juzgándome a la ligera —replicó—. Necesito que me escuches, Jennie. Eres una persona adulta, pensé que eras más razonable.

—¿Cómo mierdas quieres que sea razonable cuando vi a mi padre con otra familia? —abrí la boca, casi pidiéndome a mí misma decir unas palabras—. Y encima no quieres que mamá se entere.

—No lo quiero porque yo sé en qué momento decírselo —se pasó la mano por el cabello—. Estoy tratando de hacer las cosas bien, no me quiero equivocar más con ustedes, solo dame tiempo, Jennie.

—Ahora me pregunto, ¿fui solo un experimento para ti, Misul?, querías doctrinarme a tus anchas, hacer conmigo un maldito muñeco para internarlo en una oficina y hacer tu voluntad —me puse de pie—. Eso no pasará.

—¿Qué quieres decir, Jennie?, eso no es verdad.

—No, sí que es verdad, claro que lo es —ahuequé la lengua en mi mejilla interior—. Fue tan idiota que no me di cuenta antes, las salidas, las llegadas tarde, y me duele, Misul. Me duele porque eres mi padre, y yo pensé que esta familia era especial para ti, pero la dejaste ir y ahora tu otra hija se está muriendo y...

—¡Ya no más! —gritó parándose de golpe, con los vasos tiritando—. Sé que me equivoqué, lo hice muy mal y me arrepiento, pero no permitiré que le desees la muerte a tu hermana.

—No, ella no es mi hermana.

—Sí lo es, aunque no lo quieras, es tu hermana y lo tienes que aceptar —acotó.

—No lo aceptaré, Misul. No lo entiendes, yo no quiero a esta familia la cual se convirtió en un nido de mentiras y engaños de tu parte —agarré mi mochila—. Resuelve tu mundo, pero no lo revuelvas con el mío. No es lo mismo.

—¡Jennie! —me llamó, pero yo ya había salido.

Me subí en el coche y le pedí al chofer que me llevara a la universidad, debía escapar lo más pronto posible de ahí o rompería en llanto, yo no quería llorar. Así que solo decidí salir del lugar que me haría llorar sin duda alguna. Al llegar a la universidad, busqué a Jisoo con la mirada y a Chanyeol, pero no tuve éxito con ninguno de los dos.

El Arte De Amar. (Jenlisa)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora