.・。.・゜✭・Capítulo 6・✫・゜・。.

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˚₊‧꒰ა LALISA MANOBAL ໒꒱ ‧₊˚

Bajé del coche, encontrándome con muchos chicos lanzándose pelotas y corriendo de un lado a otro. Alcé las cejas, poco interesada en lo que se mostraba alrededor, el desorden era visible a simple vista, no había que esforzarse mucho, siquiera para saber que el cincuenta por ciento o setenta por cierto, estaban tirados por lo borrachos que se encontraban.

Me rasqué el puente de la nariz y para mis adentros me preguntaba en qué momento había caído tan bajo, en lugar de estar estudiando en mi casa, estaba en una de estas horrorosas fiestas las cuales tanto evité. Ni siquiera me sentía presentable para estar allí.

Algunas chicas vestían menos de lo que debían y de los hombres ni se diga. Arrugué mi rostro ante lo desagradable que era esto y el horrible olor a marihuana que llegó hasta a mí.

Cosa que mi cuerpo rechazaba.

—Esto es horrible —murmuré.

—Puede ser peor. Sígueme —Jennie caminó delante de mí.

Yo seguí sus pasos, cada uno sin salirme del patrón de su caminar. Entramos a la dicha mansión, la cual decoraba su interior con muchas luces, la música resonaba en mis oídos y era molesta, mi visión se nubló por el humo de los cigarrillos y mi nariz se arrugó, teniendo que aguantar algo a lo que no estaba acostumbrada.

Me quedé paralizada cuando vi a tres personas besándose en una esquina, mi cara era un poema. Si esto eran fiestas, definitivamente todo este tiempo me salvé de ver cosas horripilantes que afectaran mi vista, y lo que evité, hoy se hace realidad.

Estaba cansada y lo único que deseaba era mi cama, no obstante, estaba en una fiesta siendo cómplice de un maldito contrato que no sé en qué momento pasó por mi cabeza firmar, si no hubiese sido por el dinero, ni siquiera estaría en estos momentos teniendo que soportar a hormonales quitarse las ganas metiéndose la lengua hasta la garganta.

Detestaba la idea de estar aquí, pero no podía hacer más nada que soportarlo.

Era molesto, e incluso fastidioso de cierta manera, pero tampoco intentaba espantarme con todo lo que veía. Muchas de las cosas que estaba presenciando aquí, ya había pasado por mi vista mucho antes. De hecho, siempre supe que en estas fiestas era esto lo que ocurría.

Ya sea por lo que subían a las redes o por los miles de veces en las que Jennie, alardeaba de ellas pasando por mi lado como si yo no existiera.

Porque para mí seguía sin ser verdad que después de ser ignorada por Jennie Kim desde que tengo memoria, hoy sea su novia falsa, y me esté pidiendo favores a mí, de la nerd que tanto se burló junto a su novio, y de la que hoy necesita.

No lo negaré, me da cierta satisfacción aquello.

Ya sea porque la tengo en la palma de mi mano y en el momento que yo quiera puedo arruinas su fatídica mentira o por el hecho de que lo que un día negó hoy era su condena.

No me iba a mortificar hasta quitarme el sueño, más bien, iba a necesitar con urgencia calmar la ansiedad que me generaba todo lo que estaba haciendo, cosas que no eran propias de mí. Sacudí la mano al aire, alejando el humo de cigarrillo y me concentré en quedarme cerca del barman, que me miró, yo solo levanté la mano para pedirle un agua.

No quería más de ahí, es más, me provocaba resequedad y dolor de cabeza todo lo que había en este lugar.

—¡Tenemos aquí a todos los que me interesaban! —gritó uno de los jugadores del equipo de Hael—. Este tipo de fiestas me encantan por una razón, porque puedo descubrir mentiras -me miró-. Y destapar caras falsas —y volteó a mirar a Jennie—. Pero antes de todo, quiero un aplauso a Hael, mi querido amigo.

El Arte De Amar. (Jenlisa)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora