⋆˚࿔ Capítulo 29 𝜗𝜚˚⋆

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. ݁₊ ⊹JENNIE KIM . ݁˖ . ݁

Miré desesperada mi celular. Pensé que iba a recibir una llamada de Lisa o mejor aún, un mensaje de su parte, después de todo aquí ya había amanecido cuando allí apenas eran las once de la noche. Me pasé la mano por la cabeza, pensando en llamarla o enviarle un mensaje, pero tampoco deseaba despertarla.

No podía concentrarme en la clase cuando la única que pasaba por mi mente en este momento estaba tal vez durmiendo. Miré su número una y otra vez, y al final cuando el timbre sonó salí junto a Jisoo, quien no paraba de decirme que la llamara, por lo menos que le envíe un mensaje.

—No puedo —me apoyé del casillero—. Imagínate que esté durmiendo, no quiero siempre despertarla.

—¿Y esa es tu preocupación? —Jisoo se cruzó de brazos—. Despertarla.

—Tengo miedo, Jisoo —empezamos a caminar hacia fuera—. No quiero que se canse, mucho menos que me deje por... otra chica.

—No te va a dejar, ella está perdidamente enamorada de ti, solo un ciego es incapaz de ver todo lo que pasa por su cabeza cuando te ve —Jisoo puso su mano en mi hombro—. Confía en ella, Jennie.

Confiaba en ella más que en mí misma, pero tampoco deseaba llenarle la bandeja de mensajes, aunque me dio ese derecho, no es lo mismo vivirlo que decirlo. Solté un largo suspiro, uno agotador.

Al terminar de allí, fui a casa y de casa al Bufete de mi padre, tenía que estar presente para la selección de una de mis próximas oficinas. No había terminado mi carrera cuando tenía que hacerme de algo para mantenerla.

Miré el reloj en mi muñeca y seguí avanzando, esperando que me mostraran mi oficina. Al entrar a ella, una sonrisa triste se posó en mis labios, podía habérselo enseñado a Lisa, pero no me bajó el ánimo. Analicé lo bien que estaba la vista desde aquí arriba.

—Luce bien —le dije a la secretaria de mi padre—. Me gusta.

—Es de las mejores vistas, está por debajo de la oficina de su padre, Señorita Kim —informó.

—Muchas gracias, ¿podría dejarme a solas?

Ella asintió y salió de la oficina, yo me dejé caer en mi asiento, estaba agotada y de por sí los tacones me estaban matando. Abrí las llamadas y marqué el número de Lisa, allí eran las una de la madrugada, así que solo lo hice, no me tardé más, no tenía por qué hacerlo. Sonó y sonó, hasta que escuché su voz.

Mi alma se alivió al hacerlo, pero no fue lo único que escuché, sino también ruidos de fondo, una bulla muy fuerte la cual se encontraba con voces de personas.

Jennie, mi amor, ¿cómo estás? —preguntó, pronto a pronto escuché como el ruido se alejaba cada vez más

Fruncí el entrecejo, —Yo bien. Pensé que dormías y por eso no te llamé antes, ¿dónde estás?

Bueno, salí un rato, la chica... Mi Roommate me invitó y acepté, pero tranquila, solo observo y disfruto de la vista. ¿Tú, cómo estás?

—Yo bien, recibí mi nueva oficina, te la mostraría, pero estás más ocupada haciendo otras cosas —dije en un tono irónico.

Puedo regresar a la habitación y hablar, Nini.

—No quiero molestarte, Lalisa. Es mejor que te quedes ahí y después tú y yo hablamos. Ya tienes todo hecho —dije de mala manera.

A ver, ¿de qué vas, Jennie? Solo salí un poco, no te enojes —escuché su respiración más clara y la música ya no se percibía—. Jennie, hablemos.

El Arte De Amar. (Jenlisa)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora