La verdadera belleza

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¿Cuál crees que es el verdadero problema cuando no nos gusta cómo salimos en una foto? He pensado mucho en esto, especialmente después de haber tenido la oportunidad de experimentar con diferentes cámaras y profundizar en el arte de la fotografía. Mi teoría es bastante simple: imagina ese momento en el que estás viendo un atardecer hermoso. El cielo está teñido de tonos cálidos, las luces doradas lo envuelven todo y sientes esa paz que te llena. Decides capturar el momento con una foto, con la esperanza de conservarlo para siempre. Pero luego, cuando miras la imagen, te das cuenta de que no se parece en nada a lo que acabas de ver.

Lo mismo pasa cuando te ves en una foto. Tienes una idea de cómo te percibes a ti mismo, de lo que sientes en ese instante, y luego ves una imagen que no coincide con esa percepción. Es una representación plana, sin gracia, que no refleja lo que llevas dentro. Te encuentras pensando: "Esto no me representa".

Y es que las cámaras, por más modernas que sean, tienen sus límites. Pueden registrar lo que ven, pero no pueden capturar lo que somos en nuestra totalidad. Mi teoría es que una foto solo logra congelar un fragmento de nosotros, una pequeña fracción de lo que sentimos y de lo que queremos transmitir. Y por eso, a veces, al vernos en una foto, sentimos que no nos refleja de verdad.

Lo importante aquí es recordar que nuestra verdadera esencia no puede quedar atrapada en una sola imagen. Somos más que una expresión que hemos congelado en el tiempo. Somos una mezcla de emociones, vivencias, experiencias, todo lo que hemos atravesado y lo que estamos sintiendo en ese momento preciso. Una cámara puede registrar nuestra sonrisa, pero nunca logrará capturar la razón detrás de ella, ni la intensidad de lo que sentimos. Puede captar una expresión, pero no puede reflejar el significado completo detrás de esa mirada.

En lugar de obsesionarnos con cómo salimos en una imagen, debemos comprender que lo que realmente importa es cómo vivimos en movimiento, en constante cambio.Es vital aprender a ver más allá de lo que muestra una imagen. Saber que somos seres complejos, llenos de matices que ninguna cámara podrá capturar por completo. Nuestra vida, nuestra esencia, va mucho más allá de lo que se refleja en una fotografía. Es lo que sentimos, lo que vivimos, lo que nos define verdaderamente.

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