Persona monedas

17 2 0
                                        

Sabes por qué hay personas que cuando están contigo son amables, pero cuando no estás hablan mal de ti a tus espaldas. Esto sucede principalmente por el miedo. Miedo a que te elijan a ti y no a ellos. Hablan mal de ti porque así no querrán conocerte y podrán quedarse con esa popularidad que les caracteriza. Y cuando hablan contigo son amables porque no quieren que sepas lo que están tramando. Si en algún momento te das cuenta de eso, no te preocupes: tú sigue viviendo tu vida como lo haces y deja que tu reputación y tus acciones hablen por ti mismo.

A esto le llamo yo una persona moneda, ya que cuando quiere pone un lado de su cara y cuando no, pone la otra. Y creo que todos, a lo largo de nuestra vida, nos hemos encontrado con alguien así. Lo malo de estas personas es que no nos damos cuenta hasta que ya es demasiado tarde.

Este tipo de personas no nacen de la maldad, sino de la inseguridad. Su necesidad de validación externa es tan intensa que no puede soportar que alguien más brille más que ellos. En lugar de construir su propio camino, intentan apagar el de los demás. Su amabilidad es una faceta, una estrategia para mantenerte cerca mientras te entierra en silencio. No se considera amistad sino que es competencia disfrazada.

Estas personas suelen tener una habilidad especial para leer el entorno social. Saben cuándo sonreír, cuándo elogiar, cuándo fingir empatía, pero detrás de esa fachada hay una constante comparación, una lucha interna por ser el centro de atención. Y si tú representas una amenaza para ese protagonismo, se activan sus mecanismos de defensa, criticandote y generando dudas al resto sobre ti.

El verdadero problema no es que existan sino que sepas identificarlo, porque no siempre es fácil. Al principio parecen encantadores, incluso generosos, pero hay señales que, si estás atento, pueden ayudarte a identificar su doble cara:

- Cambian de actitud según quién esté presente.
- Te elogian en privado pero nunca te defienden en público.
- Se enteran de tus logros y los minimizan o los ignoran.
- Te hacen sentir culpable por cosas que no hiciste.
- Usan la información que les diste en confianza para manipular a otros.

Cuando descubres a una persona así, te cuestionas si fuiste ingenuo, si debiste haberlo visto antes, pero no te castigues. Lo importante es lo que haces después de descubrirlo.

No necesitas confrontar, ni vengarte, ni caer en el mismo juego. Tu mejor defensa es seguir siendo tú. La coherencia entre lo que piensas, dices y haces es lo más valioso de todo. Con el tiempo, esa  máscara caera sola y cuando eso ocurra,  quienes te rodean verán la diferencia entre quien finge y quien es auténtico.

Así que si alguna vez te sientes herido por alguien que fue amable contigo y luego te traicionó, recuerda esto: no es tu culpa. Es su miedo. Y tú no estás aquí para competir, sino para crecer.

Al final, la moneda siempre cae. Y muestra su verdadero rostro.

Just thoughtsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora