El otro día estaba pensando en algo que creo que nos pasa a todos en algún momento de la vida, aunque pocas veces lo comentamos con el resto. Y es la idea de que nunca vamos a sentirnos 100% preparados para nada. Por mucho que lo planees, por mucho que pienses una y otra vez en cada detalle o que te repitas a ti mismo “venga, ya estoy listo”, siempre queda una parte que duda. Esa vocecilla interna que te dice “¿y si no sale bien?”, “¿y si me equivoco?”, “¿y si termino estrellándome?”. Y lo curioso es que, aunque nos cueste reconocerlo, esa duda es normal. Forma parte del proceso.
La vida no viene con un libro de instrucciones. Nadie nos entrega un manual con los pasos que debemos tomar cuándo es “el momento adecuado”. No hay una señal concreta para darnos a entender cuando debemos hacer las cosas. Siempre habrá miedo e incertidumbre. Y, en cierto modo, menos mal, porque eso significa que lo que estamos pensando hacer es algo que tiene importancia.
He aprendido que la clave no es esperar a tenerlo todo claro, porque eso jamás pasará. Lo esencial es saber qué quieres de verdad. Es identificar la decisión que nace de ti, no la que tomas por presión del resto, ni porque crees que "ya toca", sino porque, en tu interior, algo te empuja y te dice "esto es lo que quiero explorar".
Piensa en esos momentos que cambian todo: cambiar de trabajo, decirle a alguien lo que sientes, irte a vivir a otra ciudad, terminar una relación, empezar un proyecto desde cero… Ninguna de estas decisiones viene con garantía. Nadie te puede asegurar que saldrá bien. Y si esperas a estar 100% seguro, puede que nunca lo hagas. Porque esa seguridad total no existe. Lo único real que tienes es tu deseo, tu energía y tu decisión.
Y ahí está la clave: en preguntarte si de verdad eso es lo que quieres, si te gusta, si te representa como persona. En el caso de que la respuesta sea sí, aunque tengas miedo, vale la pena intentarlo. Porque actúas desde lo que eres, desde tu interior.
Esto no quiere decir que actúes sin pensar, a lo loco. Hay que reflexionar y dudar. Pero no dejes que la duda te paralice. A menudo, lo que más miedo da no es el fracaso, sino tomar decisiones. Asumir responsabilidades. Mirar tu vida y decir: "esto es lo que quiero, y estoy preparado para lo que venga".
ESTÁS LEYENDO
Just thoughts
RandomEste libro está compuesto por una colección de sentimientos y pensamientos que han transitado por mi mente a lo largo del tiempo. Cada texto representa un reflejo de mis experiencias y reflexiones, capturando momentos de introspección y exploración...
