Epílogo

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6 meses después...

La cálida arena se infiltraba por mis chanclas a medida que iba entrando a la playa.

A mi lado, Lucas se quejaba porque el tramo de la pasarela de madera era muy corto.

Me reí en silencio.

Algunos mechones de pelo rubio caían por su frente y le cubrían un poco las cejas, que estaban fruncidas.

Al acercarnos un poco más a la orilla dejamos las cosas que traíamos.

La playa estaba despejada y no había gente. Solo algunas personas paseando a unos metros delante de nosotros.

Cuando Lucas dejó lo que traía consigo mismo se quitó la camiseta quedándose con el bañador solo.

Imité sus pasos y me quedé en bikini.
Metí mi ropa en la mochila.

-¿Nos metemos? -me sonrió Lucas.

-Vamos -dije, acabando de cerrar la cremallera.

Él me agarró de la mano y nos metimos poco a poco en el agua.

-Joder, que fría -me estremecí. Solo me había metido hasta la cintura.

Lucas no se inmutaba, en cambio, me miró con malicia y empezó a echarme agua con las manos.

-¡Para! ¡LUCAS! -me giré dándole la espalda.

-Vale, vale, ya paro -se rió entre dientes.

Pero cuando me giré se abalanzó hacia a mí con un abrazo tirándonos a ambos.

-Eso no me lo esperaba- me reí cuando asomé la cabeza a la superficie.

Lucas, que aún seguía abrazado a mí, sacudió su pelo pareciendo un perro.

Me di cuenta de que le quedaba muy bien el pelo rubio mojado.

Se acercó y me besó dulcemente.

-Te quiero -me dijo al oído, lo cual hizo que me estremeciera.

-Y yo a tí -susurré en su oreja.

Sonrió, ruborizándose.

-¿Mi novia tiene frío? -preguntó, preocupado, pero con tono burlón.

-Un poco.

Se aproximó un poco más y me abrazó más fuerte. Su cabeza se apoyó en mi hombro.

-¿Así mejor?

-Sip -dije, acunando mi cara en su cuello.

–Me alegro de haberte conocido –empezó a decir–, eres una de las cosas que mejor me ha pasado.

–Yo también –le besé en la mejilla.

Unos segundos después oímos como alguien se acercaba hablando.

Ambos giramos la cabeza y vimos a Paula e Iván dejar sus cosas con las nuestras.

Ellos dos nos vieron al rato. Paula agitó su mano saludándonos e Iván lo hizo con un movimiento de cabeza.

Los dos se quitaron la ropa y se metieron al agua con nosotros.

–Ey, ¿y los tortolitos? –preguntó Lucas.

–Están de camino –dijo Iván.

–Van por ahí –Paula señaló hacia el principio de la playa, donde estaban Aitana y Matt.

Matt tenía un brazo alrededor de sus hombros y Aitana se abrazaba a él.

Todos soltamos un uhhhhh lo bastante sonoro para que se dieran cuenta de nuestra presencia.

–¡Que se besen!¡Que se besen!¡Que se besen! –empezamos a gritar.

Matt agitó la cabeza y sonrió.
Después se inclinó hacia Aitana y la besó en los labios.

Los cuatro aplaudimos agitando el agua y gritando.

Los dos siguieron morreándose mientras avanzaban hasta nuestro sitio.
Se iban a tropezar de lo tan concentrados que estaban.

–¡Buscaros un hotel, tortolitos! –exclamó Iván.

Matt le sacó el dedo corazón a la vez que rodeó la cintura de Aitana con el brazo que tenía en sus hombros.

Todos estallamos en carcajadas.

Cuando se separaron repitieron los mismos pasos que nosotros y se metieron al agua.

Estuvimos charlando un buen rato, jugamos, nos divertimos y luego salimos del agua.

Cada uno se sentó en su toalla extendida sobre la arena, mientras disfrutábamos de un buen picnic y un precioso atardecer.




Lucha conmigoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora