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Evan  revuelve la comida en su plato, tratando de terminar su cena, Barty fuma apoyado en la puerta trasera de la casa, una expresión relajada en su rostro. El aire fresco de la noche le acaricia la piel, y entre sus dedos, el tercer cigarrillo del día humea lentamente. Observa cómo la luz del la luna se desliza entre las hojas de los árboles, las estrellas brillan plenamente.

-¿No vas a comer?-pregunta Evan, rompiendo el silencio mientras coloca su tenedor en el plato.

Barty se gira ligeramente, la sonrisa en sus labios es leve pero genuina.

-No tengo hambre-responde, dejando escapar una pequeña bocanada de humo- comí mientras hacía la cena, ¿está rica?

Evan asiente. La calma de la noche se siente casi mágica, y el aroma del cigarrillo se mezcla con el olor de la comida hecha en casa.

-Deberías comer algo,- insiste Evan-No quiero que te desmayes por culpa de la cena y está muy rica.

Barty se ríe suavemente, una chispa de complicidad en su mirada.

-No te preocupes, no me desmayaré-habla, mientras se recarga más en el marco de la puerta, disfrutando del momento- además llevas media hora revolviendo la comida, debe estar fea.

Evan vuelve a su plato.

-De hecho está muy rica, es el segundo plato que me sirvo, ya es demasiado.

-Bien- responde suavemente-me alegro que te guste, casi quemo la casa- bromea.

-Y yo me caí en la ducha- sonrie divertido.

-Sí, estás bien ¿no?

-Bien.

-Okey- responde tranquilo, su paz lo hace sentir en casa, como si los dos compartieran un refugio en medio del caos.

[...]

Mientras Barty se baña Evan junta su plato y lo lava, luego se sienta en el sillón y toma el libro que compró Crouch en la tarde.

El más bajo se sienta a su lado, luego de 20 minutos.

-¿Qué haces?- pregunta apoyando la cabeza en el hombro del rubio.

-Juego al quidditch- responde sarcástico. Barty rueda los ojos y suspira cansado, abrazándose al brazo izquierdo de Rosier- solo leo- concluye.

-Yo hice una pregunta tonta, obtengo una respuesta tonta. Mi culpa- responde, sacándole una sonrisa a Evan- ¿vendaste tu pierna?- cuestiona, viendo una mancha de sangre en el pantalón celeste de pijama.

-No, no tengo.

-Mierda, olvidamos comprar.

-No importa.

-No sí importa, iré al pueblo. Ahora vuelvo- intenta levantarse, pero Evan lo toma del brazo.

-No, tu te quedas aquí, es demasiado tarde y muy peligroso ¿me escuchaste?- exige, con tono firme.

Barty nunca cede ante nadie, pero la voz dura y segura de Rosier lo logra, Barty vuelve a sentarse. No es que quiera, es que su cuerpo reacciona a él como si fuese su propio cerebro.

Le asusta pensar que es débil ante la voz de su compañero de casa y crimen.

Together//RosekillerDonde viven las historias. Descúbrelo ahora