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El segundo dia de clases comenzó igual que el primero: con el murmullo constante de los pasillos y las miradas que seguían a Iván a donde fuera. Él, como siempre, caminaba con al cabeza alta, ignorando a las chicas que lo saludaban con sonrisas nerviosas. A su lado, Rodrigo mantenía la misma actitud relajada de siempre.
-Che, ¿viste que hoy hay pruebas para el equipo de fútbol femenino?- comentó Rodrigo mientras se acomodaba la mochila.
-¿Y?- respondió Iván, desinteresado.
-Me dijeron que Emma se va a presentar- agregó, sonriendo como si fuera lo mas interesante del mundo.
Ivan apretó los labio. "¿Otra vez ella?", pensó. No le hacia falta otro recordatorio de la nueva, esa chica que parecía que todos adoraban después de un solo dia.
-Esta bien. Supongo que vendra bien alguien con sus... habilidades- dijo Iván intentando sonar neutral.
Rodrigo solto una carcajada.
-Dale, no podés seguir haciendo que te cae mal solo porque si. La piba es piola, encima deportista. Tendrías que conocerla más.
Ivan no respondió. No habia nada que conocer. Emma Castellanos ya le generaba incomodidad, y no queria darle mas vueltas al asunto.
Cuando llegaron al aula, Iván intento concentrarse en la clase, pero inevitablemente sus pensamientos volvieron a ella. Emma estaba sentada a unas filas de distancia, charlando con un par de chicas. Tenia una sonrisa facil que lo irritaba, como si todo le saliera naturalmente. Y peor aún, Rodrigo no dejaba de mirarla.
"¿Que le ven todos?", se preguntaba, mientras apoyaba la cabeza en una mano. No entendía por qué una simple nueva estudiante podia desordenar tanto su mundo.
La mañana transcurrió entre clases y comentarios sueltos sobre las pruebas de fútbol. Era obvio que muchos querian ver a Emma en acción, y aunque Iván intentaba no prestarle atención, el tema parecía inevitable.
El recreo llegó como un alivio. Iván y Rodrigo se sentaron en su mesa habitual del patio, pero esta vez algo era distinto. A lo lejos, vio a Emma charlando con uno de sus compañeros, quienes parecían fascinados por cada cosa que decía.
-¿Te parece que voy a la prueba hoy?- preguntó Rodrigo, mientras sacaba su sándwich de su mochila.
-¿Y por qué no irías?- contesto Iván sin mucho interés, aunque sabia perfectamente que su amigo se refería a la presencia de Emma.
-Y, bueno, pense que capaz te molesta. Siempre tiras mala onda cuando se habla de ella- dijo Rodrigo, alzando una ceja.
Ivan lo miro fijamente. No era que lo molestara Emma en si, sino como parecía meterse en todos lados tan rapido. Pero no lo iba a admitir. No frente a Rodrigo, y menos aun frente a el mismo.
-Hace lo que quieras, no me afecta- respondió finalmente, encogiéndose de hombros.
Sin embargo, algo por dentro lo carcomía. Y mientras pensaba en lo absurdo que era que le molestara tanto la nueva, notó que Emma se acercaba, con esa sonrisa despreocupada.
-¿Como andan?- saludó, apoyando la bandeja de comida en la mesa y tomando asiento antes de que pudieran responder.
Rodrigo le sonrió enseguida, como si la presencia de Emma fuera lo mas natural del mindo.
-Todo bien. ¿Vos?- preguntó Rodrigo, amigable.
-Bien, con ganas de las pruebas de fútbol. Me dijeron que el equipo femenino es bastante bueno- dijo ella, con los ojos brillando de entusiasmo.
Ivan, que había estado mirando su celular, alzó la vista solo un segundo.
-Si, es bueno. No se si vas a poder seguirles el ritmo- respondió con frialdad, clavando su mirada en ella.
Emma lo miró, sorprendida por el tono. Pero en vez de quedarse callada, le respondió sin perder la calma.
-Supongo que ya lo veremos, ¿no?- dijo, sin borrar la sonrisa.
Ivan no esperaba esa reacción. La mayoría de las personas se achicaban o intentaban congraciarse con él. Pero Emma parecía inmutable, segura de si misma. Esa seguridad le generaba una extraña mezcla de irritación y admiración, aunque no lo admitirá jamas.
El silencio incómodo que se instaló en la mesa fue roto por el timbre que indicaba el fin del recreo. Mientras todos se levantaba, Iván se quedo unos segundos más, observando como Emma se alejaba con Rodrigo.
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La tarde transcurrió con una pesada calma. Iván paso las últimas horas de clase luchando contra esa sensación extraña que lo invadía cada vez que pensaba en Emma. Después de la última clase, se fue directo al campo de fútbol para las pruebas del equipó femenino.
No estaba muy seguro de por qué había decidido ir, pero se convenció a sí mismo de que sólo quería asegurarse de que todo saliera bien, como vicepresidente del consejo estudiantil.
Al llegar, vio un grupo de chicas en la cancha. Emma estaba ahí, liderando los ejercicios de calentamiento como si hubiera Estado en ese colegio toda su vida. Rodrigo la miraba desde la tribuna, claramente fascinado.
Iván cruzó los brazos, apoyado en una de las barandas, observando con aparente indiferencia. Pero por dentro sentía una especie de tensión. Cuando las pruebas comenzaron, no pido evitar fijarse en cada movimiento de Emma. Corría rápido, tenía buena técnica con la pelota y se notaba que conocía el deporte.
-Es buena eh- comentó Rodrigo, apareciendo a su lado con una sonrisa satisfecha.
Iván no respondió. Se limitó a observar. Pero a medida que el tiempo avanzaba, esa molestia que sentía hacia Emma empezaba a mezclarse con algo más. Algo que no quería aceptar. ¿Por qué le importa tanto lo que hiciera ella? ¿Por qué cada vez que la veía reír o destacarse entre los demás, sentía ese malestar en el pecho?
Cuando las pruebas terminaron Emma fue felicitada por las entrenadoras, Iván se dio la vuelta, dispuesto a irse. No quería estar ni un minuto mas. Pero antes de que pudiera alejarse, escucho la voz de Emma llamándolo.
-¡Iván!
Se detuvo en seco. Sus músculos se tensaron, pero se obligó a girar. Emma se acercaba con una expresión amigable, como si notará su desdén hacia ella.
-¿Te quedaste a ver las pruebas?- preguntó ella, sonriendo -¿Que te pareció?
Iván la miró, intentando mantener la compostura.
-Estuviste... bien- respondió seco.
Emma lo observó por un segundo más, como si estuviera buscando algo en su expresión.
-Bueno, me alegra que pienses eso. No es fácil impresionar al hijo del director- dijo con una sonrisa astuta antes de girarse y alejarse.
Iván quedo paralizado. Por primera vez, no tenía una repuesta rápida. Solo pudo observar como Emma se alejaba, esa sonrisa suya clavada en su mente.
Mientras volvía a su casa, una pregunta le daba vueltas en la cabeza: ¿Que estaba pasando con él?. Pero lo que Iván aún no sabía, era que este era solo el comienzo de un juego emocional más complejo.
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La chica nueva ; Spreen
FanfictionSpreen's fanfiction -- [COMPLETA] Iván Buhajeruk es el chico mas popular del Instituto: Frio, distante y siempre en control. Cuando llega Emma, una chica sociable que se hace amiga de su compañero inseparable Rodrigo, Iván la ve como una molestia. P...
