~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Narrado por Emma
El resto del día transcurrió en una especie de nebulosa. Las palabras de Sofía seguían rebotando en mi cabeza, como si no pudiera sacudirme del todo la incomodidad que me había dejado. Sin embargo, el hecho de que Iván hubiera estado a mi lado, defendiéndome, hacía que las cosas se sintieran un poco más ligeras. Era difícil pensar en otra cosa que no fuera lo que habíamos compartido en los últimos días.
Mientras caminaba hacia casa, pensaba en Iván y en lo mucho que había cambiado todo entre nosotros. Me sorprendía lo rápido que nuestras charlas y los momentos compartidos se habían convertido en algo esencial para mí. Ya no se trataba solo de una amistad. Había algo más, algo que, aunque me asustaba, no podía ignorar.
Esa tarde, después de llegar a casa y cambiarme, me dejé caer en el sofá del salón. Todo estaba tranquilo, pero mi mente seguía inquieta. Sabía que tenía que seguir fortaleciendo mi conexión con Iván, a pesar de las sombras que Sofía proyectaba sobre nosotros. La pregunta era cómo hacerlo sin que pareciera forzado.
Mi teléfono vibró en la mesa, sacándome de mis pensamientos. Era un mensaje de Iván.
Iván: ¿Cómo estás? Después de lo de hoy... espero que Sofía no te haya afectado mucho.
Sonreí al leer su mensaje, sintiendo una calidez en el pecho al saber que él también estaba pensando en mí.
Emma: Estoy bien, gracias por lo de hoy. Sabía que Sofía podría decir algo, pero no esperaba que fuera tan directo.
No tardó en responder.
Iván: Siempre voy a estar ahí para vos. No dejes que sus palabras te afecten, ¿sí?
Su mensaje me hizo sonreír, y fue en ese momento que se me ocurrió una idea. Era algo simple, pero podría ser justo lo que necesitábamos para desconectar de toda la tensión que había estado acumulándose entre nosotros y, al mismo tiempo, acercarnos un poco más.
Tomé una respiración profunda y decidí arriesgarme.
Emma: ¿Te gustaría venir a casa este sábado? Estaba pensando en hacer una noche de películas, solo nosotros dos.
Miré la pantalla de mi teléfono, sintiendo que mi corazón se aceleraba mientras esperaba su respuesta. No estaba segura de si él vería esto como algo demasiado íntimo, pero después de todo lo que habíamos pasado, sentía que lo necesitábamos.
La espera se hizo eterna, aunque apenas habían pasado unos minutos. Finalmente, el teléfono vibró con una nueva notificación.
Iván: ¿Una noche de películas solo nosotros dos? Me encantaría, suena perfecto.
Sonreí ampliamente, sintiendo una mezcla de alivio y emoción. Este era el respiro que necesitábamos.
Emma: Genial, entonces. Nos vemos el sábado en la tarde, tipo seis. Yo me encargo de las palomitas.
Iván: No puedo esperar. Será divertido.
Apoyé el teléfono sobre la mesa, sintiendo una calidez que llenaba todo mi cuerpo. Habíamos pasado por tantos altibajos últimamente que una noche así parecía una buena manera de relajarnos y, tal vez, de volver a disfrutar el uno del otro sin el peso de las dudas o los problemas de los últimos días. El hecho de que estuviera emocionada por pasar tiempo a solas con él me decía que algo dentro de mí había cambiado de verdad.
Las horas pasaron rápido, y al día siguiente en el instituto, todo parecía normal, como si los incidentes con Sofía fueran parte de una pesadilla pasajera. Iván y yo hablamos un poco durante las clases, compartimos risas y gestos cómplices, pero ninguno de los dos mencionó la noche de películas. Era como si ambos quisiéramos mantenerlo en privado, como un pequeño secreto solo nuestro.
El sábado llegó más rápido de lo que esperaba. A lo largo del día, no podía evitar sentirme un poco nerviosa, aunque no tenía claro por qué. No era la primera vez que Iván venía a mi casa, pero esta vez se sentía diferente. Algo en el aire hacía que todo pareciera más significativo.
Preparé el salón de estar con mantas y cojines, haciendo que se sintiera acogedor y cómodo. Tenía las palomitas listas y una lista de películas que me aseguré de que fueran lo suficientemente variadas para que pudiéramos elegir dependiendo de nuestro humor.
A las seis en punto, el timbre sonó. Mi corazón dio un pequeño vuelco, y fui a abrir la puerta. Allí estaba Iván, con una sonrisa suave en el rostro y una bolsa de golosinas en la mano.
-Pensé que podríamos necesitar algo dulce también -dijo, levantando la bolsa.
Sonreí y lo dejé pasar. A pesar de la extraña mezcla de nervios y emoción, la tarde comenzó de forma tranquila. Nos sentamos en el sofá, y después de algunas bromas sobre las películas, elegimos una comedia ligera para empezar. A medida que la película avanzaba, la tensión que sentía empezó a desvanecerse, y todo se sintió más natural.
Estar con Iván así, sin preocupaciones externas, sin las miradas de los demás, me hacía sentir cómoda. Como si este fuera nuestro espacio seguro. Y, a medida que pasaba el tiempo, me di cuenta de lo importante que se había vuelto para mí. Más allá de todo el drama con Sofía, más allá de la incertidumbre, había algo entre nosotros que era real.
Cuando la primera película terminó, Iván se volvió hacia mí.
-¿Te divertiste? -preguntó, con una sonrisa fácil.
Asentí. -Sí, mucho. Esto es justo lo que necesitaba.
Él me miró por un momento, como si estuviera evaluando algo, y luego, sin previo aviso, se acercó un poco más. No demasiado cerca como para ser invasivo, pero lo suficiente como para que su proximidad me hiciera sentir más consciente de su presencia.
-Yo también lo necesitaba -dijo suavemente, su mirada fija en la mía-. Estos días han sido... intensos, y creo que necesitábamos un descanso de todo eso.
Su honestidad me sorprendió, pero también me reconfortó. Asentí en silencio, dándome cuenta de que había mucho más que podía decirle, pero por ahora, las palabras no parecían necesarias.
La noche continuó en esa atmósfera tranquila y cálida. Nos quedamos viendo otra película, esta vez algo más serio, pero los dos estábamos demasiado cómodos y relajados como para realmente prestarle atención. Hablamos en voz baja, nuestras conversaciones deslizándose desde temas triviales hasta reflexiones más profundas sobre lo que habíamos vivido recientemente.
Y, aunque no se dijo en voz alta, ambos sabíamos que lo que había entre nosotros estaba cambiando.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Maraton 2/3
Muack Muack 😘🌸
ESTÁS LEYENDO
La chica nueva ; Spreen
FanfictionSpreen's fanfiction -- [COMPLETA] Iván Buhajeruk es el chico mas popular del Instituto: Frio, distante y siempre en control. Cuando llega Emma, una chica sociable que se hace amiga de su compañero inseparable Rodrigo, Iván la ve como una molestia. P...
