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Después de nuestra conversación, las cosas entre Emma y yo parecieron calmarse, aunque sabía que no todo estaba resuelto. Había hecho lo necesario: le expliqué lo que Sofía intentaba hacer y le dejé claro que ella era importante para mí, aunque no me había confesado del todo. Pero, a pesar de eso, una sensación inquietante seguía rondando.
Esa mañana me sentía raro, como si el aire estuviera más pesado de lo habitual. Mientras caminaba hacia el instituto, mis pensamientos giraban en torno a Emma, a lo que le había dicho el día anterior. "Sos importante para mí." Las palabras se repetían en mi cabeza, y aunque eran ciertas, también me recordaban lo vulnerable que me sentía al haberlas dicho en voz alta.
Nunca había planeado sentir algo por Emma. De hecho, al principio, me resultaba irritante cómo parecía ser el centro de atención, cómo Rodrigo la miraba con tanta fascinación, cómo cada día lograba abrirse paso en mi mundo cerrado sin siquiera intentarlo. Pero ahora... ahora ella era todo lo que ocupaba mis pensamientos. ¿Cómo había llegado a ese punto?
Llegué al instituto y, como era costumbre, Rodrigo ya me estaba esperando en la entrada. Parecía relajado, como si la vida le resultara tan simple, y me dio una palmada en la espalda en cuanto me vio.
-¿Qué tal, loco? -me saludó, sonriendo de oreja a oreja-. Te ves más pensativo que de costumbre.
Le devolví una media sonrisa y me encogí de hombros. Rodrigo me conocía lo suficiente como para darse cuenta de cuándo algo estaba fuera de lugar, pero esta vez no me molesté en ocultarlo.
-Nada, solo tengo muchas cosas en la cabeza -respondí, sabiendo que no podía decirle todo.
-¿Cosas en la cabeza o alguien en la cabeza? -bromeó, alzando una ceja de forma exagerada.
Rodrigo siempre lo hacía. Era su forma de intentar que me relajara, pero esta vez me sentí más expuesto de lo que quería. Emma seguía siendo un tema complicado, y lo último que quería era que Rodrigo se diera cuenta de la profundidad de lo que sentía por ella.
-No jodas, Rodrigo -le dije con un suspiro.
Él soltó una carcajada y pasó un brazo por mis hombros.
-Amigo, está todo bien. Si es por Emma, dale tiempo. Las cosas se van acomodando, te lo digo yo. A veces hay que dejar que la vida fluya.
-Sí, fluir... -murmuré, pero algo en mi interior seguía tenso.
Cuando entramos al instituto, vi a Emma en la distancia. Estaba hablando con algunas chicas de su clase, y al verla, sentí una extraña mezcla de calma y nervios. Cada vez que la veía, era como si todo lo demás se desvaneciera. Pero eso no significaba que las cosas fueran fáciles. Había dejado claro que era importante para mí, pero no había cruzado esa línea que me aterraba. No me había confesado del todo. Ni siquiera estaba seguro de querer hacerlo.
Rodrigo y yo nos dirigimos a nuestras clases, y a lo largo de la mañana, intenté mantener la mente ocupada con las lecciones. Sin embargo, no podía evitar echarle miradas a Emma cada vez que pasaba por el pasillo o cuando nos cruzábamos en el recreo. Era imposible no notarla, no sentir esa conexión creciente que cada día se hacía más fuerte.
Durante el almuerzo, decidí tomar un respiro y me alejé al jardín trasero del instituto, un lugar más tranquilo donde podía pensar sin interrupciones. Mientras caminaba por los senderos, sentí mi teléfono vibrar en el bolsillo. Lo saqué y vi que era un mensaje de Emma.
Emma: "¿Podemos hablar después de clases?"
Mi corazón dio un vuelco al leer esas palabras. No sabía exactamente de qué quería hablar, pero algo me decía que tenía que ver con nuestra conversación del día anterior. No respondí de inmediato. Simplemente guardé el teléfono y me quedé un momento más en el jardín, tratando de reunir mis pensamientos.
Cuando finalmente llegó el final del día, me dirigí hacia el lugar donde Emma y yo solíamos encontrarnos después de clases. No sabía qué esperar de esta conversación, pero algo me decía que esta vez no sería tan fácil.
La vi sentada en uno de los bancos cercanos a la salida. Estaba mirando su teléfono, pero al verme acercar, lo guardó en su mochila y se levantó. Había algo diferente en su expresión, algo más serio, lo que hizo que mi corazón se acelerara un poco más.
-Gracias por venir -me dijo cuando llegué a su lado.
-No hay problema -respondí, tratando de sonar tranquilo, aunque por dentro estaba nervioso.
Nos quedamos un momento en silencio, ninguno de los dos sabiendo por dónde empezar. Finalmente, fue Emma quien rompió el silencio.
-He estado pensando mucho en lo que me dijiste ayer... -comenzó, mirando al suelo por un segundo antes de levantar la vista para encontrarse con mis ojos-. Sobre lo de Sofía y sobre lo que represento para vos.
Mi pecho se apretó al escucharla mencionar eso. Sabía que era inevitable, pero no estaba seguro de estar listo para esta conversación.
-No quería que malinterpretaras nada -dije rápidamente, intentando aclarar cualquier malentendido-. Solo necesitaba que supieras que no podés creerle todo a Sofía, y que, bueno... realmente sos importante para mí.
Emma asintió, pero parecía estar esperando algo más.
-Lo sé, Iván. Y te creo -dijo suavemente-. Pero no quiero que todo esto quede solo en palabras. Quiero entender mejor lo que está pasando... entre nosotros.
La pregunta que había temido todo este tiempo finalmente salió a la luz. Y aunque estaba tentado a evadirla, a fingir que no había nada más que aclarar, sabía que no podía seguir postergando lo inevitable.
Respiré hondo y la miré a los ojos.
-No sé exactamente qué está pasando entre nosotros, Emma -admití finalmente-. Pero sé que no es algo que haya planeado. No esperaba... sentirme así respecto a vos.
Emma me observó en silencio, como si estuviera evaluando cada una de mis palabras.
-No sé si estoy listo para darle un nombre a lo que siento -continué-. Pero te puedo decir esto: sos importante para mí, y no quiero que Sofía o nadie más te haga dudar de eso. Sea lo que sea lo que venga después... no quiero perder lo que tenemos ahora.
La tensión en su rostro pareció suavizarse un poco, y después de unos segundos, sonrió.
-Eso es suficiente por ahora, Iván -dijo, asintiendo levemente-. Creo que ambos necesitamos tiempo para entender lo que está pasando.
Asentí, aliviado de que no me estuviera exigiendo respuestas inmediatas. Aunque sabía que este no era el final de nuestras dudas, también sentía que habíamos dado un paso importante hacia adelante.
-Vamos a ver cómo evolucionan las cosas -añadió Emma, su sonrisa más cálida ahora.
Nos quedamos un rato más hablando, pero esta vez la conversación fluyó más fácilmente. Había menos tensión, menos presión. Sabíamos que había sentimientos creciendo entre nosotros, aunque ninguno de los dos estaba listo para enfrentarlos completamente. Y por ahora, eso estaba bien.
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Me apetecio escribir
Tengo tarea y escribí este cap en vez de hacerla jaja
Sigo..?
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La chica nueva ; Spreen
FanfictionSpreen's fanfiction -- [COMPLETA] Iván Buhajeruk es el chico mas popular del Instituto: Frio, distante y siempre en control. Cuando llega Emma, una chica sociable que se hace amiga de su compañero inseparable Rodrigo, Iván la ve como una molestia. P...
