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Una semana había pasado desde aquel tenso encuentro en el baño con Sofía. Cada día en el Instituto San Martín se sentía como un campo de batalla, y Emma intentaba mantener la cabeza en alto. Sin embargo, el eco de las palabras de Sofía todavía resonaba en su mente.
Las clases se sucedían con una rutina que empezaba a sentirse familiar. A pesar de la tensión, Emma había logrado forjar un vínculo más fuerte con Iván y Rodrigo. Cada vez que estaba con ellos, especialmente con Iván, el frío que a veces emanaba de él se suavizaba un poco. Pero sabía que Sofía aún acechaba en las sombras.
Ese lunes por la mañana, Emma se despertó sintiendo un nudo en el estómago. No porque temiera el colegio, sino por la incertidumbre de lo que pudiera ocurrir. Aun así, se obligó a levantarse, se vistió rápidamente y se dirigió al instituto.
Durante las clases, el día fue relativamente tranquilo. Emma se sentó entre Iván y Rodrigo, y los tres compartieron risas mientras discutían sobre la próxima fiesta del colegio. Sin embargo, el momento de relajación se esfumó rápidamente cuando el timbre sonó, anunciando el receso.
Emma decidió ir al baño antes de que comenzara el alboroto en el pasillo. Se lavó las manos y se miró en el espejo, tratando de recordar lo fuerte que había sido en los últimos días. Pero, mientras giraba para salir, se encontró cara a cara con Sofía.
-Mirá a quién tenemos aquí -dijo Sofía, cruzándose de brazos con una sonrisa burlona-. La chica que quiere ser la estrella del instituto.
Emma sintió un escalofrío recorrer su espalda. No quería confrontarla, pero no podía mostrar debilidad.
-¿Qué querés, Sofía? -preguntó, tratando de mantener la voz firme.
Sofía se acercó un paso, dejando que su mirada se posara en Emma como si estuviera cazando a su presa.
-Solo vine a decirte que no eres nada aquí. No eres como nosotras -dijo, su voz tan dulce como el veneno-. Siempre serás la chica que se aferra a la sombra de Iván y Rodrigo. No te engañes.
Emma sintió que el corazón se le aceleraba y su pulso resonaba en sus oídos. Sabía que Sofía disfrutaba haciéndola sentir insegura, y estaba haciendo un buen trabajo.
-No necesito tu aprobación -respondió Emma, pero su voz tembló, traicionando su confianza.
-¿Ah, no? -Sofía dio un paso más cerca, y Emma retrocedió instintivamente-. La verdad es que nadie te quiere aquí. Solo te toleran por lástima. No eres especial, solo una más.
Las palabras de Sofía fueron como cuchillos, cortantes y dolorosos. Emma sentía que el aire se le escapaba, y aunque trataba de mantener la compostura, las lágrimas empezaron a acumularse en sus ojos.
-Deberías aprender a saber cuál es tu lugar -susurró Sofía, acercándose aún más-. No puedes esperar que Iván te elija a ti cuando hay chicas mucho más interesantes y lindas.
Emma se dio la vuelta y salió del baño corriendo, sin mirar atrás. Se sentía pequeña, impotente, y mientras se precipitaba hacia el aula, las palabras de Sofía resonaban en su cabeza como un eco interminable.
A medida que avanzaba el día, Emma luchaba por concentrarse en sus clases, pero su mente seguía regresando a las palabras venenosas que Sofía había soltado. ¿Realmente no era especial?
Finalmente, cuando sonó el timbre al final del día, Emma se sintió como si hubiera soportado una eternidad. Caminó hacia su casa, el corazón pesado, y se dejó caer en la cama tan pronto como llegó. No había nadie en casa, así que se sintió libre de dejar escapar las lágrimas que había estado reprimiendo.
En su habitación, mientras la luz se desvanecía y la noche caía, Emma se encontró atrapada en sus pensamientos. Las palabras de Sofía se repetían en su mente como un mantra cruel. "No eres nada."
Las lágrimas brotaron en silencio, y Emma se cubrió la cara con las manos, ahogando los sollozos. Se sentía sola y vulnerable, como si toda la confianza que había intentado construir se desmoronara a su alrededor.
-Soy una más -susurró, incapaz de dejar de pensar en lo que Sofía le había dicho.
La noche se volvió larga y oscura, y mientras las sombras danzaban en su habitación, Emma se sintió atrapada entre la desesperación y la esperanza, preguntándose si alguna vez podría ser suficiente.
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Estoy re desaparecida 😭
Recuerdenme que no me desaparezca tanto 😔
Bueno...
Les juro que lloré, soy re sensible ☹️😭
Ustedes también lloraron?
Se re agradecen sus votos amiguis 🥰
Sigo?
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La chica nueva ; Spreen
FanfictionSpreen's fanfiction -- [COMPLETA] Iván Buhajeruk es el chico mas popular del Instituto: Frio, distante y siempre en control. Cuando llega Emma, una chica sociable que se hace amiga de su compañero inseparable Rodrigo, Iván la ve como una molestia. P...
