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Narrado por Emma
La semana después de nuestra noche de películas pasó como en un suspiro. Iván y yo habíamos alcanzado un equilibrio tranquilo y genuino; ya no había silencios incómodos ni dudas entre nosotros. En la escuela, sentía su presencia aún cuando no estábamos en el mismo pasillo, y cada mirada que cruzábamos era suficiente para saber que lo que habíamos construido era real. Aun así, en el fondo, sabía que todo podría tambalearse en cualquier momento.
Ese viernes, después de clases, estaba acomodando mis cosas para ir a casa cuando sentí una mirada sobre mí. Al levantar la vista, vi a Sofía al otro lado del pasillo, observándome fijamente. Por un segundo, pensé en ignorarla y salir, pero algo en su expresión -un destello de amargura y desafío- me hizo reconsiderar. Sabía que, si quería realmente pasar página con Iván, este enfrentamiento era inevitable.
Cuando terminé de recoger mis cosas y crucé el pasillo hacia la salida, Sofía se acercó sin rodeos y se interpuso en mi camino.
-Parece que las cosas van bastante bien entre tú e Iván -dijo con un tono sarcástico y calculado.
Me detuve y la miré, tratando de mantener la calma. -Sí, estamos bien, Sofía. Pero, si esto se trata de una discusión, creo que ya hemos pasado por suficiente. No tiene sentido seguir con esto.
Ella soltó una risa baja y amarga, como si mi respuesta confirmara sus peores sospechas.
-¿En serio piensas que todo va a ser tan fácil? Iván y tú... no es algo que vaya a durar -afirmó, su voz cargada de resentimiento-. Él siempre termina alejándose de todos; créeme, hablo por experiencia. Tarde o temprano, te hará a un lado.
Su mirada estaba llena de una extraña mezcla de desafío y dolor, y por un momento, dudé. ¿Y si tenía razón? Sabía lo que Iván y yo habíamos compartido, pero también sabía que el miedo de ser herida siempre estaba al acecho.
-Sofía, no sé qué pasó entre ustedes realmente, pero lo que tengo con Iván es diferente. No somos iguales, y aunque tú y él hayan tenido una historia complicada, eso no quiere decir que el mismo destino nos espere -le dije, con voz firme, aunque podía sentir mi propia inseguridad amenazando con salir.
Sofía me miró con una expresión de ligera sorpresa, como si no esperara una respuesta tan directa.
-Eres ingenua, Emma. Iván no es tan simple como tú piensas. Tienes la versión de él que quiso mostrarte, pero no la verdadera. Al final, todo esto solo va a acabar lastimándote, y él... él no será quien sufra.
Sentí cómo sus palabras golpeaban una parte de mí que no estaba segura de si quería escuchar esto. Sin embargo, en lugar de alejarme o de responderle, decidí que ya había sido suficiente.
-Quizá estés en lo correcto, Sofía. Tal vez me lastime, pero esa es una decisión que yo acepté tomar, así como tú tomaste la tuya. Te deseo lo mejor, de verdad, pero no pienso dejar que tus palabras destruyan lo que Iván y yo tenemos -le dije, con una decisión que no sabía que tenía dentro de mí.
Sin esperar respuesta, me alejé, sintiendo cómo una oleada de emociones se revolvía en mi pecho. Su advertencia resonaba en mi mente como un eco insistente, pero al mismo tiempo, me sentía más decidida que nunca a enfrentar lo que fuera que tuviera que enfrentar. Iván me había demostrado con cada gesto y palabra que estaba comprometido con lo que estábamos construyendo, y aunque los recuerdos y los miedos del pasado seguían siendo obstáculos, quería luchar por él, y por lo que sentía.
Al llegar a casa esa noche, después de pasar horas en mi habitación intentando acallar las palabras de Sofía, decidí que lo único que podía ayudarme a aclarar mis pensamientos era hablar directamente con Iván. Tomé el teléfono y le envié un mensaje.
Yo: "¿Tienes tiempo para venir esta noche? Quiero hablar contigo de algo. Nada grave, solo quiero verte."
Su respuesta fue casi inmediata.
Iván: "Claro, estoy en camino. ¿Todo bien?"
Yo: "Todo bien, solo necesito verte."
Unos minutos después, escuché el sonido de su motocicleta acercándose a mi casa, y mi corazón latió con fuerza. Cuando abrí la puerta, lo encontré con una expresión de preocupación, como si mis palabras le hubieran transmitido algo que no era capaz de decir.
-¿Está todo bien? -me preguntó, entrando en la sala con ese tono protector que había aprendido a reconocer en él.
-Sí, todo está bien -respondí, cerrando la puerta tras él y tomando un profundo respiro antes de sentarme a su lado-. Quiero decir, en realidad quería hablar contigo sobre... sobre nosotros.
Iván me observó con esa atención total que siempre me daba, y supe que podía confiar en él. Así que, sin rodeos, le conté lo que había pasado con Sofía en la escuela, sus advertencias, su resentimiento, todo.
A medida que hablaba, noté cómo sus cejas se fruncían y cómo la tensión se acumulaba en sus hombros.
-Emma, lamento que Sofía haya intentado meterse en nuestra relación de esa forma. No puedo controlar lo que ella siente o dice, pero sí puedo asegurarte que tú eres quien me importa ahora, no ella ni nadie más del pasado.
Hice una pausa y bajé la vista, intentando ordenar mis pensamientos. -Eso lo sé, Iván. Pero no voy a mentir, me da miedo... miedo que todo termine como ella dice. No quiero vivir con dudas, y tampoco quiero que tú tengas que arrastrar todo ese pasado.
Él suspiró y tomó mi mano, sus dedos entrelazándose con los míos en un gesto que me transmitió calma.
-Emma, sé que mi pasado es complicado, y no quiero que sientas que tienes que lidiar con eso. Si algo te hace dudar, dime. Pero quiero que sepas que no tengo ninguna intención de alejarme de ti. Lo que compartimos es importante para mí, tanto que ya ni siquiera imagino mis días sin ti.
La sinceridad en sus palabras disipó buena parte de mis inseguridades. Sabía que no había respuestas perfectas, pero también sabía que estaba dispuesta a enfrentar lo que fuera junto a él.
-Gracias por decir eso, Iván. Me hace sentir mucho mejor. Solo quiero que podamos construir algo sólido, algo donde no haya lugar para los fantasmas del pasado -dije, sonriendo levemente, sintiendo cómo la tensión de la conversación se desvanecía poco a poco.
Nos quedamos en silencio, mirándonos, y por un momento, todo parecía en su lugar, como si los miedos y las dudas hubieran desaparecido. Sabía que cada día con él sería un desafío, pero ahora tenía claro que estábamos dispuestos a afrontarlo juntos.
Después de un rato, decidimos que lo mejor era centrarnos en el presente, así que comenzamos a hablar de todo y de nada. Terminamos riéndonos, compartiendo planes para el fin de semana y recordando momentos juntos. Sentí cómo una tranquilidad inusual se apoderaba de nosotros, como si esta noche hubiera marcado un nuevo comienzo para ambos.
Antes de irse, Iván me dio un abrazo largo y reconfortante, y en ese instante supe que, sin importar lo que Sofía o el pasado intentaran hacer, nuestro vínculo era lo suficientemente fuerte como para superarlo. Lo observé alejarse en su moto, sabiendo que, aunque el camino no sería fácil, estaba dispuesta a recorrerlo a su lado.
Cuando me acosté esa noche, me di cuenta de que, por primera vez, no había temor en mi corazón, solo una emoción tranquila y real, una certeza de que, al final, lo que Iván y yo teníamos era único, y eso era todo lo que necesitábamos.
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Solo quedan 2 cap y se acaba
Los amo un montón 😻🌸
Adivinen que ocurre en el siguiente cap? 😏😘
Sigo..?
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La chica nueva ; Spreen
FanfictionSpreen's fanfiction -- [COMPLETA] Iván Buhajeruk es el chico mas popular del Instituto: Frio, distante y siempre en control. Cuando llega Emma, una chica sociable que se hace amiga de su compañero inseparable Rodrigo, Iván la ve como una molestia. P...
