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La mañana siguiente, Emma se despertó sintiéndose más ligera. A pesar de que la sombra de Sofía seguía presente en su mente, el apoyo de Iván y Rodrigo había hecho maravillas en su estado de ánimo. Los rayos del sol entraban por la ventana de la habitación de Rodrigo, iluminando el lugar y dándole un aire cálido. Se estiró y sonrió al recordar la noche anterior, donde las risas y las confidencias habían reemplazado a las inseguridades.
Mientras tanto, en el comedor, Rodrigo ya había comenzado a preparar el desayuno. La fragancia de las tostadas recién hechas llenaba el aire, y cuando Emma entró, él la recibió con una sonrisa.
-¡Mirá quién se levanta! -exclamó, mientras volteaba un par de tortitas en la sartén-. Espero que tengas hambre, porque hice un festín.
-La verdad que sí -respondió Emma, sintiéndose renovada-. Gracias, Rodri.
Se sentaron a la mesa y comenzaron a comer. Mientras conversaban sobre sus planes para el fin de semana, la puerta se abrió y entró Iván. Se pasó una mano por el cabello, despeinándolo un poco.
-¿Qué tal? -preguntó, aún con la voz un poco adormilada.
-Desayuno en curso -respondió Rodrigo, sirviéndole un plato-. ¿Te gusta la torta de chocolate?
Iván asintió, y mientras se sentaba, Emma sintió que había algo diferente en él. Quizás era la manera en que sonreía o cómo parecía más relajado en su presencia. Las interacciones entre los tres eran más fluidas, casi como si la barrera entre ellos se hubiera reducido un poco más.
-¿Algún plan para hoy? -preguntó Iván, mirando a Emma, quien se encogió de hombros.
-Pensaba en quedarme en casa, tal vez leer un poco -respondió, aunque en el fondo sabía que tenía que hacer algo para no pensar en Sofía.
Rodrigo lo notó y sonrió con complicidad.
-¿Por qué no salimos a hacer algo? Podemos ir a la plaza o al cine.
Iván la miró de reojo, como si estuviera sopesando la idea. Emma sintió que su corazón latía un poco más rápido. La idea de pasar tiempo con ellos en un ambiente diferente era emocionante.
-Suena bien -dijo finalmente Iván-. Pero si vamos al cine, ¿qué tal si hacemos una maratón de películas de terror?
Emma sonrió, emocionada por la propuesta. Le encantaban las películas de terror, y a pesar de lo que había vivido con Sofía, quería disfrutar del tiempo con sus amigos.
-¡Me apunto! -exclamó ella, mientras Rodrigo reía.
Después del desayuno, se prepararon y salieron hacia el cine. Mientras caminaban, la tensión entre ellos parecía haber disminuido. La broma de Rodrigo sobre la película que elegirían hizo que Iván soltase una risa genuina, algo que Emma se dio cuenta que no ocurría con frecuencia.
El cine estaba lleno de gente, y después de comprar las entradas y algunas palomitas, encontraron un lugar para sentarse. Emma se acomodó entre Iván y Rodrigo, sintiendo un cosquilleo en el estómago. La pantalla comenzó a parpadear, y las luces se atenuaron.
Las risas, los gritos y los sustos llenaban la sala mientras disfrutaban de la película. Cada vez que un momento aterrador aparecía, Emma se aferraba a la mano de Iván, quien la miraba con una mezcla de sorpresa y diversión.
-¿Estás asustada? -le preguntó Iván en un susurro, una sonrisa traviesa asomando en su rostro.
-No, para nada -respondió Emma, aunque su voz sonó un poco temblorosa-. Solo... estoy probando tu fuerza.
A medida que avanzaba la película, la conexión entre ellos se iba fortaleciendo. Era como si el miedo compartido los uniera, y al final de la función, Emma sintió que había dado un paso más en su relación con Iván.
Al salir del cine, se encontraron con un aire fresco de la tarde. Rodrigo, en un intento de aligerar la situación, empezó a imitar a los personajes de la película, haciendo que ambos se rieran a carcajadas. Iván, sin embargo, se mantuvo más reservado, aunque una sonrisa se dibujaba en sus labios.
Cuando se despidieron de Rodrigo en su casa, Iván y Emma caminaron juntos hacia el barrio de ella. Emma podía sentir una mezcla de nervios y emoción. Era como si el aire estuviera cargado de posibilidades, y mientras conversaban, ella se atrevió a mirar a Iván a los ojos.
-Gracias por hoy -dijo Emma, sintiendo que su corazón se aceleraba-. Realmente necesitaba esto.
Iván la miró con seriedad, y por un momento, Emma sintió que el tiempo se detenía.
-Yo también lo necesitaba, Emma -respondió, su voz profunda-. No eres solo la chica nueva.
Emma sonrió, sintiendo una calidez en su interior. Tal vez, después de todo, las cosas podían mejorar. Pero en ese instante, sus pensamientos fueron interrumpidos por un grupo de chicas que pasaron junto a ellos.
Una de ellas era Sofía.
-Mirá a los perdedores -dijo Sofía, su tono sarcástico resonando en el aire-. ¿Paseando juntos como amigos?
Emma sintió que su corazón se hundía, pero Iván se interpuso.
-¿Y qué? -respondió con una voz firme, protegiendo a Emma-. Al menos estamos disfrutando del tiempo juntos.
La expresión de Sofía se tornó fría, pero Emma pudo ver que Iván no iba a dejar que nadie le hiciera daño. En ese instante, se sintió más fuerte.
Mientras se alejaban, Emma se sintió llena de esperanza. Había luchado contra sus inseguridades, pero ahora, con Iván a su lado, se daba cuenta de que podía enfrentar cualquier cosa. La noche prometía ser el inicio de un nuevo capítulo, no solo en su vida, sino también en su relación con Iván.
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Perdon por estar desaparecida
Si recibe mucho apoyo os lo recompenso con un maratón
🥰😘😋
Sigo..?
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La chica nueva ; Spreen
أدب الهواةSpreen's fanfiction -- [COMPLETA] Iván Buhajeruk es el chico mas popular del Instituto: Frio, distante y siempre en control. Cuando llega Emma, una chica sociable que se hace amiga de su compañero inseparable Rodrigo, Iván la ve como una molestia. P...
