15 - Nuevos Vientos

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La semana siguió avanzando y Emma se sentía en la cima del mundo. La confianza que había encontrado en sí misma la hacía brillar más que nunca en el Instituto San Martín.
Sus interacciones con Iván y Rodrigo se habían vuelto más fluidas y cómodas, y cada día que pasaba, la distancia que había entre ella y Iván se acortaba un poco más.

Era viernes nuevamente, y al salir de clases, Emma se encontró con Rodrigo.

—¿Listo para otra pijamada en casa? —preguntó Rodrigo con una sonrisa amplia.

—¡Claro! —respondió Emma, emocionada—. Esta vez tengo una idea para hacer que sea diferente.

Rodrigo alzó una ceja, curioso.

—¿Qué tenés en mente?

—Podríamos hacer una noche de películas de terror y preparar palomitas —sugirió Emma, sintiéndose más extrovertida que nunca—. Y tal vez invitar a Iván a elegir algunas películas.

La idea le parecía perfecta. Con cada día que pasaba, su relación con Iván se fortalecía, y estaba ansiosa por compartir más momentos con él.

Esa tarde, cuando llegaron a la casa de Rodrigo, encontraron a Iván sentado en el sofá, con una mirada relajada en su rostro. La risa y la energía de Emma llenaron la habitación.

—¡Hola, Iván! —saludó ella, mientras dejaba caer su mochila en el suelo.

—¿Estás lista para las películas? —preguntó Iván, sonriendo levemente.

—Sí, tengo una lista de algunas que podemos ver —dijo Emma, mientras buscaba su celular—. ¿Te gustan las de terror?

—No soy muy fanático, pero puedo intentar —respondió Iván, encogiéndose de hombros.

La noche avanzó rápidamente, y mientras se acomodaban en el sofá, Emma sintió que había un cambio en la atmósfera. Había una comodidad en el aire que le hacía sentir que todo estaba bien.

Rodrigo comenzó a pasar las películas, y entre risas y comentarios, la tensión se desvaneció. Emma se dio cuenta de que, a pesar de su carácter algo distante, Iván estaba comenzando a abrirse más. En momentos de miedo, él la miraba y se reía de sus reacciones exageradas.

Después de algunas películas, llegó la hora de un descanso. Se sirvieron un montón de palomitas y se acomodaron nuevamente en el sofá.

—¿Qué tal si jugamos a un juego de preguntas? —sugirió Rodrigo—. Para conocernos un poco más.

Emma asintió entusiasmada.

—Sí, ¡me encanta la idea!

Rodrigo empezó a hacer preguntas triviales que los hicieron reír, pero luego se atrevió a preguntar algo más profundo.

—¿Cómo se sienten ahora, después de todo lo que ha pasado en el instituto?

Emma miró a Iván, quien se la pasaba acomodándose en el sofá.

—Yo me siento bien. Creo que he crecido mucho en poco tiempo —dijo Emma, tratando de ser honesta—. Me siento más segura y con el apoyo de ustedes, he aprendido a ignorar las cosas malas que me dicen.

Iván la observó con atención, asintiendo lentamente.

—Es cierto, Emma. Eres más fuerte de lo que piensas. —Su voz era suave, pero llena de sinceridad.

Emma sintió que su corazón se aceleraba al escuchar esas palabras. Pero, en un intento por mantener su compostura, trató de desviar el tema.

—Y vos, Iván, ¿qué pensás de todo esto?

Iván se encogió de hombros.

—Supongo que me estoy acostumbrando a que haya más gente en mi vida. No está mal tener amigos, supongo —dijo, con un toque de humor en su voz.

Rodrigo se rió.

—Obvio, Iván, ¡los amigos son re importantes, como yo!

Los tres se rieron, y Emma sintió que la tensión que solía existir entre ella e Iván se desvanecía un poco más. Sin embargo, había algo en él que todavía parecía reservado.

—Y tú, Iván, ¿cuándo dejarás de ser tan frío? —preguntó Rodrigo, burlándose de él.

Iván lo miró con desdén, pero su expresión era más relajada.

—Tal vez algún día, pero no prometo nada.

La conversación continuó y, aunque Emma se dio cuenta de que aún había un muro entre ella e Iván, estaba decidida a seguir construyendo esa conexión. La noche pasó entre risas, y antes de que se dieran cuenta, el cansancio comenzaba a hacer mella en ellos.

A medida que se acomodaban en el sofá para dormir, Emma se sintió agradecida. Esa conexión que había formado con Rodrigo e Iván significaba más de lo que había imaginado. Cerrar los ojos esa noche era fácil, rodeada de amigos y sintiéndose en casa.

Pero, mientras el sueño comenzaba a llevarla, una parte de ella seguía reflexionando sobre Sofía y sus palabras hirientes. Sabía que esa batalla no había terminado, pero también entendía que tenía el apoyo de sus amigos, y eso la haría más fuerte.

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Che, ando re desaparecida
porque no me dicen nada?

Quieren que haga maratón para compensarlo? 🧐

Los amo y gracias por tanto apoyo 💕🥰😍

La chica nueva ; SpreenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora