Maratón 3/5
JADE
Las últimas dos semanas han sido una locura. El trabajo no ha parado ni un segundo, y entre reuniones, propuestas y plazos, apenas he tenido tiempo de respirar. Sin embargo, cada noche, siempre me hago un hueco para hablar con Kaia.
Ver su carita en la pantalla es lo que me mantiene cuerda en medio de todo este caos.
—Ciao, mamá! —dice con esa vocecita tan dulce que me derrite.
Me río suavemente mientras la veo jugar con su peluche favorito.
Lau ha estado increíble cuidándola en Italia, y ahora Kaia está aprendiendo palabras en italiano. Apenas tiene dos años, pero parece que el idioma le viene naturalmente. Es sorprendente cómo algo tan pequeño puede cambiar tanto en poco tiempo.
—Estás aprendiendo mucho, ¿verdad, mi amor? —le digo, sonriendo a la pantalla.
—Sí, mamá. Lau dice "buona notte", yo digo "ciao". —Kaia me enseña sus nuevas palabras con orgullo, y no puedo evitar sentir una mezcla de alegría y tristeza.
Para tener dos años habla muy bien, aunque se que pronto cumplirá los tres. Y que cuando eso pase debo estar con ella.
Me alegra que esté bien, pero la extraño terriblemente.
Lau aparece por detrás de Kaia en la videollamada, y me sonríe con complicidad.
—Todo va bien, Jade —me asegura—. Kaia está contenta aquí, pero también te extraña. Tienes que relajarte un poco. Deberías salir a distraerte.
—No sé si pueda —le respondo, suspirando—. Esta semana tengo una actividad en la empresa y tengo que estar presentable. Es un evento importante, y necesito centrarme en eso. Pero gracias por cuidar tan bien de Kaia.
—No te preocupes, amiga. Solo no te olvides de ti misma. —Lau me guiña el ojo antes de despedirse.
Después de la videollamada, dejo el teléfono a un lado y me dejo caer en el sofá de mi oficina. Hay tanto que hacer, y aunque tengo a Elijah ayudándome con mi proyecto de la empresa, siento que todo el peso está sobre mis hombros.
Llevar adelante mi propia compañía de organización de bodas es algo con lo que siempre soñé, pero nadie me dijo que sería tan agotador.
Luca...
Bueno eso es otro tema, está algo insoportable desde aquella mañana que amablemente rechace su propuesta de cita.
Mis pensamientos se interrumpen con el sonido de la puerta de mi oficina abriéndose. Levanto la vista y veo a Rebecca, la prometida de Ian, entrando con una actitud que, desde el primer momento, me pone en alerta.
—Jade —dice con ese tono que suena más a advertencia que a saludo—, necesito hablar contigo.
Cierro los ojos por un segundo, respirando profundo, antes de enfrentarla.
—Rebecca, ¿qué sucede? Estoy bastante ocupada.
Ella se cruza de brazos y me mira directamente, sin titubear.
—Quiero que sepas algo. —Hace una pausa, como si esperara una reacción de mi parte—. Sé que Ian y tú tienen historia, pero quiero que quede claro que ahora él es mi prometido. No me gustaría ver que intentas... coquetear con él o revivir algo que ya murió hace mucho tiempo.
Sus palabras me encienden, pero trato de mantener la calma. Aún así, no puedo evitar sentir que esto es ridículo, considerando que fue con ella que Ian me engañó tres años atrás.
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Amor Inesperado
Teen FictionHicimos promesas que se romperían, el tiempo fue duda y aún seguimos luchando por algo imposible
