ELIJAH
Nunca imaginé que mi vida pudiera cambiar tanto en tan poco tiempo.
Hace unos meses, estaba completamente enfocado en mi trabajo, en mis proyectos, manteniendo una rutina tranquila y organizada.
Pero desde que Jade y Kaia llegaron a mi vida, todo ha tomado un giro inesperado. Me encuentro disfrutando de cosas que antes consideraba simples o incluso irrelevantes, y cada día me sorprendo queriendo estar más y más cerca de ellas.
Pasar tiempo con Kaia se ha convertido en uno de los momentos más especiales de mi día. Su risa, sus ojos curiosos que exploran cada detalle, y esa alegría tan pura me llenan de una felicidad que no sabía que necesitaba.
Es increíble cuánto amor se puede sentir por alguien tan pequeño y cómo esa conexión me ha llevado a querer ser una mejor persona.
Con Kaia, todo es simple y real, y quiero que sienta que siempre estaré aquí para ella.
Y luego está Jade... Jade, quien, poco a poco, me ha mostrado lo que realmente significa la fortaleza.
Es una de las mujeres más increíbles que he conocido. Su dedicación, su amor incondicional por Kaia y esa pasión que pone en todo lo que hace la convierten en alguien único. He llegado a admirarla profundamente, y sé que haría cualquier cosa porque esté bien, porque sea feliz.
En estas últimas semanas, he empezado a dar pequeños pasos para conquistarla, con la esperanza de que nuestra relación pueda realmente funcionar.
No es fácil, lo sé; Jade tiene heridas que aún están sanando, y su confianza no es algo que pueda ganarse de la noche a la mañana. Pero estoy dispuesto a ser paciente, a demostrarle que puede confiar en mí, que no soy alguien que la va a lastimar.
Esta noche, mientras ella preparaba a Kaia para dormir, me acerqué a la puerta del cuarto y observé cómo se inclinaba suavemente sobre la pequeña cama, arropando a Kaia con una ternura que me conmovió. Esperé a que Jade terminara de acomodarla y, cuando salió de la habitación, la detuve suavemente, con una sonrisa.
—¿Tienes un minuto? —le pregunté, tratando de no parecer demasiado nervioso.
Ella asintió, sonriendo suavemente, y nos dirigimos al salón, donde nos sentamos en el sofá. Me tomó un segundo reunir el valor para empezar.
—Quería decirte algo, Jade. Sé que estos últimos meses han sido... intensos para ambos. Que de alguna forma hemos tenido que aprender a entendernos, a apoyarnos, incluso cuando no sabíamos qué esperar el uno del otro.
Jade me miraba en silencio, con esa expresión atenta y reservada que a veces usa cuando está analizando algo.
—Lo sé, Elijah. Ha sido un proceso inesperado, pero... —bajó la mirada por un momento y luego volvió a encontrarme con los ojos—. No puedo negar que has sido una gran ayuda para mí y para Kaia. No sé cómo hubiera manejado todo esto sin ti.
Esa confesión me animó a continuar. Tomé aire y le respondí, con toda la sinceridad que sentía.
—Necesitamos hablar esto con mis padres, se que están al pendiente de todo y se han mantenido callados aún cuando quieren saber todo lo que pasa
Vi cómo ella parpadeaba, sorprendida, y parecía estar asimilando mis palabras.
Sabía que no era fácil para ella escuchar esto, que la abría a una posibilidad de la que había estado protegiéndose, pero no podía dejar de ser honesto.
—Quiero darte el tiempo que necesites —continué, bajando un poco la voz—. No quiero que te sientas presionada o que pienses que tienes que hacer esto ahora. Pero sí quiero que sepas que estoy aquí, y que cada día voy a hacer lo posible para que nada pueda lastimarte, he prometido que te protegeré y es lo que haré.
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Amor Inesperado
Teen FictionHicimos promesas que se romperían, el tiempo fue duda y aún seguimos luchando por algo imposible
