TRECE

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JADE

Aquella mañana, mientras revisaba mi bandeja de entrada, un correo en particular llamó mi atención. Era una solicitud directa para organizar una boda, pero lo que más destacaba era el tono del mensaje: formal, casi distante, pero claramente dirigido a mí de manera personal.

"Estimada Jade, he seguido tu trabajo durante estos dos años y estaría encantada de contar contigo para la organización de mi boda. Mi prometido y yo queremos una boda íntima, elegante, y confiamos plenamente en tu talento. Nos encantaría reunirnos contigo para discutir los detalles en persona."

No había muchos datos, pero la urgencia y la confianza en la solicitud me intrigaron. A pesar de la falta de información detallada, decidí aceptar la reunión, sintiendo que era una oportunidad única de trabajar en algo especial.

El día de la reunión llegó, y me dirigí al lugar pactado: un elegante restaurante en el centro de la ciudad. Entré con la confianza habitual, lista para conocer a la pareja. El lugar estaba decorado con elegancia y discretas luces cálidas creaban un ambiente acogedor. Mientras me acercaba a la mesa reservada, pude ver a una mujer de pie, dándome la espalda. Cuando se giró, sentí que el mundo se detenía por un momento.

Era Rebecca, la exasistente de Ian, una mujer que había trabajado muy de cerca con él mientras estábamos casados. En ese instante, todo encajó: la boda no era una cualquiera, era la de Rebecca... y, por la manera en que ella me observaba, sabía que también era la de Ian.

-Jade-,dijo Rebecca, con una sonrisa tensa. -Me alegra que hayas venido.

Mi estómago se retorció. No había imaginado que sería ella quien me había contratado. Lo último que esperaba era organizar la boda de la mujer que, había estado cerca de Ian incluso antes de que nuestra relación terminara. Tomé una respiración profunda y me obligué a mantener mi compostura.

-Rebecca,-respondí, con la misma sonrisa profesional que siempre había dominado en situaciones difíciles. -No esperaba verte aquí.

Antes de que pudiera decir algo más, una figura masculina se acercó. Levanté la vista y allí estaba él: Ian. Su expresión, al verme, fue de pura sorpresa. Él no sabía que yo estaba allí.

-Jade...-,murmuró Ian, su voz llena de incredulidad. Por un segundo, nuestros ojos se encontraron y todo lo que no se había dicho en años quedó suspendido en el aire.

Rebecca, visiblemente nerviosa, intentó suavizar la situación.

-No le dije a Ian que te había contratado... Quería que fuera una sorpresa. Sé que ustedes dos tienen historia, pero he seguido tu trabajo y confío en que serás la mejor para organizar nuestro día especial.

Cada palabra de Rebecca me hacía sentir como si estuviera caminando sobre una cuerda floja.

Me miré a mí misma en ese momento, sintiendo cómo se removía un pasado que creía enterrado.

Pero, por mucho que todo dentro de mí quisiera salir corriendo de ese lugar, la profesional que soy sabía que debía seguir adelante.

-Bueno,-dije, rompiendo el incómodo silencio, -estoy aquí para hablar de su boda. Así que, si ambos están listos, podemos empezar.

El resto de la reunión fue una tormenta controlada.

Ian apenas hablaba, observándome de vez en cuando como si intentara leer lo que realmente sentía. Rebecca, por su parte, mantenía la conversación, detallando lo que quería para la boda.

Cada palabra sobre flores, colores y menú me resultaba irreal. Estaba allí, planeando la boda del hombre con el cual estuve casado, ahora con otra mujer.

Cuando finalmente nos despedimos, salí del restaurante con la cabeza alta, aunque por dentro sentía que una parte de mí había sido arrastrada de vuelta a un lugar que preferiría olvidar.

Estaba claro que este no sería un trabajo como cualquier otro.

Justo cuando giré la esquina, chocamos. El impacto fue fuerte y, antes de que pudiera reaccionar, mi café salió disparado hacia adelante, empapando el traje oscuro del hombre que tenía frente a mí.

-¡¿Qué demonios?!-,exclamó, sacudiendo las manos mientras el café goteaba por su traje.
Levanté la vista y ahí estaba un hombre guapo, mirándome con una mezcla de sorpresa e irritación.

-Lo siento mucho, no te vi-,me disculpé rápidamente, buscando servilletas en mi bolso mientras él me miraba con una ceja levantada.

-Claro que no me viste-gruñó, observando el desastre en su ropa. -¿Sabes lo difícil que es encontrar un traje como este? ¿Y ahora qué se supone que haga?

Le tendí una servilleta, pero él solo la tomó con una expresión de fastidio.

-Perfecto, esto va a ayudar mucho-,dijo sarcástico.

-Al menos déjame pagar por...

-Solo aléjate-levanta la mano silenciándome...

-Eres un estúpido-suelto con enojo.

-¿Ahora yo soy el estúpido?-pregunta sorprendido

-Si, lo eres-doy media vuelta y me dispongo a marcharme de este lugar.

Después de todo fue un día súper estresante y no quiero hablar ni pensar en él patan que ha quedó con Rebecca.

A él lo odio

Y al hombre de ojos esmeraldas bueno, el es raro y estúpido.


Notas de autor

Hola....
Buenooo...
Espero que le guste

Pero el siguiente capítulo lo narra Ian
JAJAJA ahora si dejen sus comentarios de cómo piensan que Ian rogará a Jade

¿Y ese hombre? Umm rarísimo.

Que les puedo decir.....

Si ay quieren el siguiente capítulo dejen su corazón amarillo y azul 💛💙

Nos leemos pronto,

Besos 😽

Didi❤️‍🩹

Instagram: Didisin14_

Amor Inesperado Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora