Tensión Creciente

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La conversación con Natalia terminó en un silencio incómodo

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La conversación con Natalia terminó en un silencio incómodo. Sabía que la hería, pero no podía hacer mucho más. Lo que tuviera que decir, ya lo había dicho, y no había vuelta atrás. A medida que los minutos pasaban, el peso de la culpa se hacía más fuerte. El problema era que, aunque tenía claras algunas cosas en mi mente, la situación con Sara seguía siendo un lío. Todo parecía desmoronarse en un momento en el que yo esperaba tener control.

Estaba claro que aún quedaban muchas preguntas sin responder. Lo que había comenzado como un simple impulso con Sara había crecido mucho más de lo que esperaba. Cada vez que pensaba en ella, mi corazón se aceleraba, pero a la vez, mi mente se llenaba de dudas sobre cómo resolver todo este desastre.

El celular vibró en mi bolsillo, y cuando lo saqué, vi que era un mensaje de Sara. Sin saber si me convenía leerlo en ese momento, tomé aire y lo abrí.

"¿Todo bien?"

Me quedé mirando la pantalla por un rato, sabiendo que no podía responder con un simple "sí". Sabía que no podría mantener las cosas como estaban, por más que lo intentara. Había que ser honesto, y aunque me costara, esa era la única forma de no seguir hundiéndome en esta maraña de mentiras.

Me lancé a escribir, pero no pude evitar pensarlo un par de veces.

"Más o menos... pero tenemos que hablar."

La respuesta llegó rápido, demasiado rápido.

"¿De qué?"

Era evidente que no tenía idea de lo que estaba por venir. Y en el fondo, eso me dolía. Sabía que la última vez que la vi, le había prometido que todo estaba bien, que íbamos a superar los problemas. Pero, la realidad era que no podía ignorar lo que estaba pasando entre nosotros, ni lo que sentía por ella.

"De nosotros, Sara. Necesito explicarte algunas cosas."

Estaba en la etapa más complicada de mi vida. Ni siquiera sabía cómo hacerle frente a todo lo que se venía. La relación con Natalia, mi vida profesional, y sobre todo, mi relación con Sara, que se estaba transformando en algo mucho más profundo de lo que había anticipado.

La respuesta llegó en seguida, y mi estómago se retorció.

"Ok. Nos vemos mañana, después del entrenamiento."

Su mensaje fue breve, pero cargado de emociones. Sabía que las cosas entre nosotros se iban a poner serias. No tenía idea de cómo iba a enfrentar lo que estaba por venir.

Al día siguiente, el entrenamiento fue pesado. Cada pase, cada tiro, cada jugada se sentía como un desafío adicional. Sabía que si no mantenía mi enfoque, me hundiría aún más. No solo tenía que demostrarle al equipo que podía jugar, sino también demostrarme a mí mismo que aún podía manejar mi vida.

La presión no solo venía de la cancha, sino de lo que esperaba fuera de ella. Cuando el entrenador dio la última indicación para que termináramos el entrenamiento, mi cabeza seguía corriendo a mil por hora. Al salir del campo, respiré hondo, intentando calmar los nervios. No era fácil enfrentar todo lo que había estado evitando. La situación con Natalia ya estaba desgastándome, y el miedo a perder a Sara era aún más grande.

No había tenido tiempo de ver el mensaje que me había enviado Sara, ni de pensar bien cómo iba a explicarle la verdad. Solo sabía que tenía que hacerlo.

La noche llegó, y con ella, el peso de la conversación. Nos encontramos en el parque cerca del estadio. Había una brisa fría, pero el ambiente seguía tenso. Sara estaba allí, con su ropa cómoda, pero su expresión no dejaba lugar a dudas de que estaba preocupada. No sabíamos si esto era una cita o una especie de despedida.

Me acerqué y, sin decir mucho, la saludé con una ligera sonrisa, pero sabía que la situación era todo menos ligera.

—Hola —dijo Sara, sus ojos buscando los míos.

—Hola —respondí, intentando mantener la calma.

Nos sentamos en una banca cerca del lago. Había algo extraño en el aire, una mezcla de incertidumbre y tensión.

—Así que... —comenzó Sara, dándome la oportunidad de hablar primero—. ¿Qué pasa?

Me sentía como si estuviera atrapado en una trampa. Todo lo que había estado evitando estaba aquí, justo frente a mí. Me aclaré la garganta, intentando organizar los pensamientos.

—Sara... —dije, tomando aire—. La verdad es que no sé por dónde empezar. Lo que pasó entre nosotros, entre tú y yo, ha sido... complicado. Y me temo que he estado manteniendo cosas de ti.

Se quedó en silencio, esperando.

—¿Como qué cosas? —preguntó, pero su tono no era acusador. Más bien, sonaba como si simplemente necesitara una explicación.

Lo que no podía decir...
No quería decirle que estaba con Natalia, porque sabía que eso solo añadiría más tensión a algo que ya estaba jodido. Al mismo tiempo, me dolía saber que había estado con ella, sabiendo que a Sara le había mentido desde el principio.

—He estado saliendo con otra persona, Sara —finalmente dije.

Su expresión cambió, y aunque trataba de mantener la compostura, pude ver la tristeza en sus ojos.

—¿Con Natalia? —preguntó, su voz ya sonando más seria.

Asentí.

—Sí... pero... es más complicado de lo que parece. No te lo dije antes porque no quería que pensaras que te estaba usando. Pero las cosas con Natalia... no son como las de antes. No sé ni cómo explicarlo.

Sara quedó callada por un momento, mirándome fijamente. No podía leer su rostro, pero sentía que su mente estaba corriendo a mil por hora, procesando lo que acababa de decirle.

—No sé si esto es algo que pueda aceptar, Richard —dijo, al final, con voz suave—. No entiendo cómo puedes estar en medio de todo esto.

Me dolía escucharla decirlo, pero era la verdad. No había mucho que pudiera hacer para cambiar lo que ya había sucedido.

Esa noche, caminamos en silencio. Aunque no quería, sentía que había sido el primer paso para aclarar las cosas. Pero aún me faltaba mucho por enfrentar.

Al despedirme de ella, su mirada seguía siendo difícil de leer. No sabía si había dado el primer paso para que arregláramos las cosas o si, de alguna manera, había terminado lo que estábamos construyendo.

Lo único que sabía era que las piezas del rompecabezas se estaban moviendo, pero que el panorama seguía siendo incierto.

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