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El día había comenzado con una calma inusual, pero en el fondo de mi pecho, había una sensación persistente que no podía ignorar. Natalia y yo habíamos pasado el día caminando por la ciudad, alejándonos de las tensiones que se habían acumulado entre nosotros. Pero aún así, algo seguía ahí, acechando. La realidad era que las sombras del pasado, especialmente las relacionadas con Sara, no parecían disolverse tan fácilmente.
Después de nuestra caminata, volvimos al departamento, y por primera vez en semanas, pude ver a Natalia sonriendo sinceramente. Había estado más tensa últimamente, pero en ese momento, estaba relajada, más abierta. Quizá era el respiro que ambos necesitábamos.
Sin embargo, al entrar en el apartamento, la atmósfera cambió. Una notificación en mi teléfono interrumpió el silencio. Un mensaje. No era de Natalia, ni de ningún amigo. Era de Sara.
"Espero que todo esté bien entre ustedes. Solo quiero que sepas que aún te pienso."
Esas palabras me hicieron fruncir el ceño. Aunque había intentado mantener todo claro y bajo control, la verdad era que Sara seguía presente en mi mente. Y ahora, con ese mensaje, se sentía como si hubiera vuelto a romper una barrera que había intentado mantener en su lugar.
Natalia, al ver mi reacción, se acercó a mí. Pude ver en su mirada que notaba mi inquietud, y cuando miró mi teléfono, sus cejas se alzaron.
—¿Es de Sara? —preguntó con un tono más serio del habitual.
No podía mentir. Sabía que tenía que ser honesto, especialmente ahora que las cosas entre nosotros parecían mejorar. No quería que esto se convirtiera en una nueva complicación.
—Sí, es de Sara —admití, dejándome caer en el sillón. —Me escribió.
El silencio se instaló entre nosotros, pesado. Natalia me miró, su expresión más seria, pero no me lo reprochó. Sabía que era algo con lo que había tenido que lidiar. Después de todo, ¿cómo podía seguir siendo un problema alguien con quien había tenido una relación tan importante?
—¿Y qué te dijo? —preguntó, cruzando los brazos. Aunque su tono era calmado, la tensión en su cuerpo estaba a la vista.
—Solo... que aún piensa en mí. Y que espera que estemos bien —respondí, no sin una pizca de incomodidad. Me sentía mal por haber recibido ese mensaje, pero sabía que no era algo que pudiera ignorar.
Natalia suspiró y se sentó junto a mí. No podía ver en su cara si estaba molesta o simplemente procesando todo lo que acababa de decir.
—¿Sabes que eso me incomoda? —dijo finalmente, mirando al frente. —Es como si ella no entendiera que tú y yo estamos aquí, y que no estamos... cerrando cosas. No me gusta.
Esas palabras golpearon directo al punto. No era solo que Sara aún me pensara, sino que estaba metiéndose en lo que yo había construido con Natalia. Y lo peor de todo era que había algo en mí que seguía sintiendo el peso de ese pasado. Quizá aún había cosas sin resolver.
No era fácil, pero no quería que esto nos destruyera.
—Lo sé, Natalia. Lo sé —dije, suspirando. —No estoy de vuelta con ella. Te lo prometo.
Natalia me miró con una mezcla de tristeza y resignación. Había algo en su mirada que no podía ignorar. Ella había estado esperando que todo esto terminara, que yo pudiera olvidarme de Sara y seguir adelante con ella. Pero la verdad era que, aunque había intentado cortar el lazo con mi ex, todavía no había cerrado ese ciclo completamente.
—No quiero ser el reemplazo de alguien, Richard. No quiero ser la opción cuando tú no tienes a alguien más cerca —dijo con suavidad, pero con firmeza. Sus palabras me dolieron porque sabías que era cierto. Había sido tan tonto, tan ciego, por no darme cuenta de cuánto peso seguía teniendo Sara en mi vida.
Un silencio incómodo se instaló entre nosotros. Miré el teléfono nuevamente. Sara había dejado otro mensaje. "No me olvido de ti, por si te lo preguntas."
Sentí el impulso de contestarle, de decirle que había terminado, que no era justo para nadie, pero antes de que pudiera escribir algo, Natalia me detuvo.
—No lo hagas. No me gusta que sigas hablando con ella. Si quieres estar conmigo, entonces eso debe acabar.
Era una declaración clara, pero también me dolía. Natalia no merecía estar en la sombra de mi pasado, y estaba claro que este lío con Sara estaba arruinando lo que había entre nosotros.
—Tienes razón... —dije con voz baja.
Natalia se levantó del sillón y caminó hacia la ventana. El silencio volvió a caer, pero esta vez con más peso, con más tensión. Ella tenía razón: Sara no debía estar en nuestra vida. Y yo no debía permitir que mi pasado siguiera interfiriendo.
No pude evitar pensar que, a pesar de todo lo que había dicho, aún no había tomado una decisión firme sobre cómo manejar todo esto. Natalia y yo teníamos cosas por construir, y Sara, aunque estaba en el pasado, seguía siendo una espina en mi costado.
Finalmente, Natalia se volvió hacia mí y dijo algo que lo cambió todo.
—Richard, si no puedes cortar esto con ella de una vez, prefiero que no estés conmigo. Porque no puedo competir con un pasado que aún te pesa tanto.
Esas palabras calaron hondo en mí. Y mientras la veía caminar hacia la puerta, entendí que la decisión estaba en mis manos. Tendría que elegir entre Sara y Natalia, y, por más doloroso que fuera, no podía seguir arrastrando el pasado.
Y aunque el futuro con Natalia parecía incierto, estaba decidido a hacer todo lo posible para arreglarlo.
Esa noche, mientras me tumbaba en la cama, mi teléfono vibró una vez más. Era un mensaje de Sara.
"Por favor, Richard, sé que no ha terminado entre nosotros."
Suspiré. ¿Por qué no podía dejar de pensar en todo esto?