Capítulo 26.

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York Sidney.

Mi cabeza da vueltas, duele, pero no tanto como el ardor que siento en la cintura casi por las costillas, la sangre se ha detenido, no porque hayan hecho algo por ella, solo que fue un roce que arde como la mierda y nada grave.

Hemos llegado a mi casa, no tengo ni la menor idea del por qué estamos acá, hay personas que no conozco y está Tylor y Jorge, estoy sentada en el living room, Phil está en otro sofá a la par mía, está noqueado, no sé cuanto tiempo más durara inconsciente, Tylor y Jorge han desaparecido por la cocina, no sé donde está Flora, pero agradezco que no este acá.

Tengo los nervios de punta, no sé que pasó con Elijah y Brandom, los demás, todo es un desastre y todo se junta cada vez más.

Visualizo mi alrededor, las cámaras de seguridad están encendidas, mi celular no está y aunque hay botones de pánico en algunos puntos de la casa, no los alcanzo ahora. Me están vigilando, me duele el cuerpo, pero puedo seguir manteniéndome.

Huele a cigarro, mota y otras sustancias que desconozco.

¿Qué harán?

Necesito saber sobre los otros, no quiero que vengan acá, esto se colocara peor.

—La vida es una perra, ¿verdad?

Tylor aparece en mi campo de visión y se adentra al living room, mantiene esbozada una sonrisa y queda a una distancia considerable de mí.

—¿Tanto como tú? No lo creo — niego levemente.

No pienso rebajarme a su nivel, no pienso demostrarle dolor, porque al final, estoy acostumbrada a ello, un simple roce no me va a detener mucho menos dejar inconsciente.

—¿Qué hacemos acá? — pregunto.

Me acomodo en el sofá, levanto el mentón y la observo.

—Recuperar lo que me pertenece — responde con desdén.

—No es tuyo, no tienes absolutamente nada tuyo — rodo los ojos —, deja de engañarte, Tylor.

—Déjame contarte una historia, York — toma asiento en el sofá frente a mí —, de como tu padre y yo nos divorciamos.

—¿Te gusta revivir el pasado acaso? — enarco una ceja.

—Entonces, éramos estúpidos, tu tenías dos años, tan inocente como siempre — empieza con su patética historia de vida —, teníamos un grupo de amigos muy cercanos, se supone que nos amábamos, nos queríamos demasiado y llegaríamos a viejos — hace una mueca —, pero da la casualidad que me llegó el rumor que alguien del grupo estaba engañando a su esposa, y era raro, solo dos estábamos casados, mi supuesta mejor amiga y yo — se relame los labios.

>>No sospechaba de tu padre, era ingenua, y estúpida para el amor. Así que le comenté a ella, pero da la casualidad que cuando lo dije, también estaba su esposo y ni uno de los dos se sorprendió en absoluto cuando les dije mi opinión — da una risa irónica —, da la casualidad que la que estaba siendo engañada desde hace seis meses había sido yo. Fui utilizada por tu padre, hablé con él, lo aceptó como el gran hombre que es — ironía —, y dijo que no podía seguir más, así que me pidió el divorcio ese mismo día y se marchó aun cuando no había firmado los papeles.

Sus ojos azules me miran intensos, reconozco el odio y el rencor hacia mi padre, cada célula de su cuerpo lo odia, no por lo que le hizo, sino porque lo amaba.

—Te dejó conmigo y no se quiso hacer cargo de ti, típica historia de vida de casados ¿no? — sonríe levemente y niega con la cabeza —, nos seguíamos viendo, yo trataba de arreglar las cosas, pero lo único que conseguí fueron maltratos, golpes, vidrios rotos, huesos rotos y quien era la pequeña York para entender eso ¿no?

Skyscraper. [#2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora